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: Prácticas y saludables

Los alimentos preparados que apenas requieren elaboración para ser consumidos ocupan cada vez mayor espacio en nuestra cesta de la compra, no en vano cada vez dedicamos menos tiempo a cocinar. Y la tendencia ha llegado también a las ensaladas, uno de los platos que mejor representa la dieta mediterránea, muy elogiada en los últimos años porque ayuda a reducir la probabilidad de sufrir enfermedades tan de nuestro tiempo como las cardiovasculares, las degenerativas y el cáncer. Entre las muchas virtudes de las hortalizas, y no otra cosa son fundamentalmente las ensaladas, cabe destacar su elevado contenido en fibra y en vitaminas y minerales, su bajo poder calórico y su valiosa contribución para mantener el organismo hidratado. A pesar de tantas ventajas, en nuestro país el consumo de hortalizas y vegetales no llega siquiera a la mitad de la cantidad diaria recomendada (400 gramos).

Cabe destacar su elevado contenido en fibra y en vitaminas y minerales, su bajo poder calórico y su valiosa contribución para mantener el organismo hidratado

Incluir en nuestra dieta habitual las ensaladas puede ayudarnos a cumplir con el consumo aconsejado de esta familia de alimentos. El mercado, atento a las nuevas costumbres y necesidades, ofrece varias opciones de ensaladas ya listas para consumir. Una de ellas es la de las ensaladas esterilizadas, presentadas en tarro de cristal o en lata o bol. Los ingredientes se envasan en recipientes a los que se añade el líquido de cobertura (agua, aceite, vinagre...) y se cierran herméticamente, lo que impide que penetren en el producto otros contaminantes. La esterilización a que se someten posteriormente es un tratamiento de altas temperaturas que destruye los microbios que pudieran contener los ingredientes. Después, se etiquetan y se almacenan a temperatura ambiente, porque no necesitan frío al haber sido esterilizados.

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Este análisis ha estudiado seis muestras de "Ensalada Mediterránea", todas en conserva. Isabel, Rianxeira, Calvo y Miau se comercializan en lata o bol, emplean aceite en el aderezo y declaran entre 150 y 180 gramos de peso neto. Bonduelle y Carretilla, en tarro de cristal, carecen de aceite e indican un peso de 530 y 345 gramos. Los ingredientes de estas ensaladas en conserva son atún (excepto en Bonduelle, que no tiene), guisantes, zanahoria, pimiento rojo y cebolla. Algunas añaden maíz, aceitunas, espárragos y soja. Los precios iban desde los 5,74 euros por kilo escurrido de Bonduelle hasta los 8,63 euros/kilo de Carretilla.

¿Mejor en lata o en frasco?

Ambos formatos (lata o bol y frasco de cristal) carecen de aditivos y conservantes, tienen una larga vida útil y no necesitan frío para su conservación. Ahora bien, las ensaladas en lata o bol tienen una ventaja de uso : están aliñadas no sólo con vinagre y sal sino también con aceite, lo que hace posible su consumo directo y sin necesidad de extraerla de su envase, basta con un tenedor. Además, los formatos en lata o bol son más pequeños (unos 150 gramos), lo que facilita que tras el consumo no sobre nada. En cambio, las ensaladas en frasco son más voluminosas, contienen una mezcla de agua con vinagre y sal que será retirada para después aliñar los ingredientes con aceite y, en su caso, vinagre.

Peso e ingredientes, bien

En las seis muestras el peso neto real fue superior al declarado, mientras que el neto escurrido (una vez eliminado el líquido de cobertura) sólo lo indicaban Miau, Bonduelle y Carretilla, que lo ofrecían en cantidades superiores a las declaradas.

Por otra parte, las seis ensaladas contienen los ingredientes que anuncian, aunque algunos presentan más atún del indicado en la etiqueta. Ese es el caso de Miau (45%), Isabel (35%), Calvo (35%) y Rianxeira (32%), que señalan atún en una proporción del 25%, cuando la superan ampliamente, mientras que Carretilla se ajusta al 8% declarado. Bonduelle es la única sin atún.

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Además de atún, los componentes de la ensalada de Carretilla son principalmente zanahoria (35%) y maíz (33%). En Bonduelle predominan brotes de soja (25%) y maíz (28%). En Calvo, guisantes (31%) y zanahoria (24%) mandan sobre pimiento rojo (6%) y cebolla (4%). Lo mismo sucede en Miau, aunque las diferencias son menores. En Rianxeira se vieron las mayores discrepancias: asegura que el atún es mayoritario, cuando en realidad su 32% es superado por los guisantes (41%). En el resto de ensaladas, las diferencias fueron poco significativas.

Las cuatro ensaladas en lata o bol, tienen los mismos ingredientes: atún, zanahorias, guisantes, pimiento rojo y cebolla. En cambio, las dos que se comercializan en frasco difieren en su composición. Carretilla opta por atún, zanahoria, espárragos, aceitunas negras y verdes y maíz, mientras que Bonduelle prefiere decantarse por zanahorias, pimiento rojo, brotes de soja, maíz y mazorcas de maíz.

La sal es un ingrediente a tener siempre en cuenta en los alimentos procesados. El producto menos salado (sin contar el líquido de cobertura) fue Miau con un 0,6%, mientras que el otro extremo figuró la ensalada Bonduelle (1,3%). El resto contenían en torno al 1% de sal.

Las ensaladas en lata o bol están inmersas en aceite vegetal, vinagre y sal; la de Isabel contiene también azúcar. En cambio, Bonduelle y Carretilla, en tarro de cristal ambas, no tienen aceite: su jugo consta de vinagre, azúcar, sal y agua. Se comprobó que, tal y como declaran, Rianxeira e Isabel utilizan aceite de oliva, mientras que el de Miau es de girasol y el de Calvo, de soja. Los cuatro son aceites vegetales saludables en los que los ácidos grasos insaturados predominan sobre los saturados.

Como era de esperar en un alimento en conserva, el análisis microbiológico, que establece la calidad higiénico-sanitaria de los alimento, no deparó problema alguno, todos los datos fueron correctos.

Vitaminas, minerales y fibra

Ya que la mayor parte de estas ensaladas son hortalizas, aportan abundantes vitaminas del grupo B, C y, por las zanahorias, pro-vitamina A. Eso sí, el tratamiento térmico que sufren estas hortalizas reduce ligeramente el contenido de vitaminas, en especial las del grupo B y la vitamina C. Entre los minerales, destacan potasio, magnesio y hierro -por el atún-, así como el sodio de la sal. Otros nutrientes de las ensaladas son la fibra y los antioxidantes. Los fabricantes reducen al máximo el tiempo del tratamiento térmico y la intensidad del calor, cara a que las pérdidas de nutrientes sean mínimas. Un modo de mejorar este aporte de vitaminas y minerales es combinarlas con hortalizas crudas como lechuga, escarola, etc

El consumo de ensaladas protege la piel

Los rayos solares agreden la piel y son causa de su envejecimiento prematuro y del desarrollo de melanomas. El consumo de ensaladas aporta nutrientes para mantener la piel en buen estado. Las hortalizas de colores intensos (zanahoria, remolacha, pimientos, tomate, col lombarda, lechuga lollo rojo) aportan beta-caroteno que se transforma en vitamina A y renueva la piel y las mucosas, y vitamina C, que mejora la producción de colágeno, proteína que mantiene la piel tersa y previene la formación de arrugas. Si las ensaladas se enriquecen con aguacate o frutos secos y se condimentan con aceite de oliva virgen se aportan al organismo ácidos grasos insaturados que ayudan a mantener una piel estructurada e hidratada, y también vitamina E, que frena la aparición de manchas en la piel.

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