Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Educación > Escolar

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Guarderías : No todas son iguales: desde 5 hasta 24 niños por cada educador

Hoy, padres y educadores coinciden en que el cuidado que recibe un niño o niña en sus primeros meses de vida juega un importante papel en su formación y socialización

Imposible comparar precios: mala cosa

Si bien la preparación del personal y la calidad asistencial que reciben los niños en las guarderías devienen fundamentales en el progreso del niño, son muchos los padres que, lógicamente, tratan de que las tarifas de la guardería elegida sean lo más económicas posible. El estudio de los precios de guarderías revela que los criterios que siguen las tarifas difieren mucho de una a otra. Dependen de muchos factores: si la escuela es pública o privada, del número de horas que permanece el niño en el centro o de si se queda a comer, entre otros. Para analizar los precios de las privadas, CONSUMER ha partido de un supuesto que calcula el coste medio por hora de estancia en las guarderías de cada ciudad, tomando como referencia el desembolso que harán unos padres que matriculan a su hijo para una jornada completa, con desayuno, comida y merienda incluida, en el caso de que se ofrezcan en el centro.

En este caso, las privadas de Barcelona tienen las tarifas más elevadas (media de 227 pesetas la hora), seguidas por las de Alicante (214 pesetas) y Málaga (201 pesetas). Algo más económicas resultan las de Madrid (188 pesetas) y Valencia (168 pesetas), aunque la escala media la encontramos en San Sebastián (154 pesetas la hora), Pamplona (149 pesetas) y Vitoria (148 pesetas). Las más económicas son las de Santander (132 pesetas), Bilbao (131 pesetas) y Castellón y Logroño (en torno a las 115 pesetas).

Lo importante es que, en general, no hay una relación directa entre los precios de cada guardería y la calidad de su asistencia, que puede medirse por el número de educadores o su cualificación académica, por la amplitud del horario, o bien por la posibilidad de matricular bebés muy pequeños que ni siquiera han comenzado a gatear. Por ejemplo, los centros privados de Barcelona, aun siendo los más onerosos, cuentan, de media, con un profesor por cada 9 alumnos, nada del otro mundo. Este ratio se eleva a 11 y 10 niños en las también caras guarderías privadas de Alicante y Málaga, respectivamente. Las de Logroño, por contra, son las más baratas a pesar de que están dotadas de más personal (8 alumnos por educador). Y el contrapunto a esta tendencia, que lo hay, se registró en Castellón, donde las privadas ofrecen el segundo precio medio más accesible, pero a costa de una plantilla profesional menor (13 cuidadores por alumno).

Las tarifas de las guarderías públicas

Se han comparado también los precios de 40 guarderías dependientes de ayuntamientos, diputaciones provinciales o comunidades autónomas. Ante la complejidad de las tarifas, se ha optado por establecer los precios máximo y mínimo que al mes se pagarían si se incluyera el servicio de comedor para un niño o niña. Tras evaluar los muy diversos criterios manejados por la Administración (condiciones socioeconómicas y familiares, edad de los niños, horas de permanencia en el centro, asistencia de otros hermanos a la guardería, uso del servicio de comedor, …) se comprueba que existe un gran abanico de precios aplicables a cada caso concreto, así como una aparente intención de las instituciones de adaptarse a las necesidades de los padres.

Respecto a las guarderías municipales visitadas (cuatro en Vitoria y San Sebastián, tres en Barcelona, dos en Alicante y una en Valencia, Pamplona, Logroño, Bilbao y Málaga), cabe subrayar que en Málaga el centro es gratuito; pero para acceder a él hay que superar unas barreras de admisión que dan prioridad a niños en situaciones socioeconómicas y familiares difíciles. Asimismo, se contempla la exención de pago en las guarderías públicas de las capitales alavesa, guipuzcoana y riojana.

Otros ayuntamientos obligan a los padres menos pudientes al pago de una tarifa mínima: en Barcelona son 3.725 pesetas al mes, en Alicante llegan a las 5.600 pesetas y en Pamplona se superan las 10.000 pesetas. Esta alternativa también se da en Valencia y Bilbao, con la peculiaridad de que el precio, 4.350 y 6.000 pesetas, respectivamente, es fijo. No obstante, si estas cantidades resultaran inasumibles para familias domiciliadas en las cinco capitales citadas, pueden recurrir a la Administración (habitualmente, a Servicios Sociales) para que estudien el caso y se pueda recibir alguna subvención que reduzca o cubra totalmente el coste de las guarderías públicas.

Por otro lado, el análisis de las combinaciones contempladas por los ayuntamientos de las 9 capitales que ofrecen guarderías municipales permite una aproximación sobre la tarifa máxima que se puede pagar. En las de Vitoria, el coste final puede ascender a 56.643 pesetas al mes para niños de cuna y sin servicio de comedor, o 49.329 pesetas al mes en el caso de niños mayores que se alimenten en el centro. Estos precios máximos disminuyen en Pamplona (45.700 pesetas), Barcelona (43.800 pesetas), Alicante (34.800 pesetas), San Sebastián (30.600 pesetas) y Logroño, donde la cuota más alta sería de 30.033 pesetas.

Por otro lado, se han sondeado 21 escuelas infantiles gestionadas por las comunidades autónomas, y se concluye que son algo más baratas que las municipales. En el estudio sólo hay una guardería, en Málaga, gestionada por la Diputación, y su precio máximo, unas 22.000 pesetas al mes para las plazas libres (los funcionarios tienen preferencia), es más barato que las municipales y similar al de las regidas por las comunidades autónomas.

Guarderías limpias, pero no del todo seguras

En los primeros años de vida de un niño, los accidentes son un riesgo permanente que hay que evitar. Los padres deberían prestar una especial atención a las medidas de seguridad previstas por la dirección de las guarderías que acogen a sus hijos e hijas. Ventanas situadas a una altura aconsejable y siempre fuera del alcance de los pequeños, o provistas de rejas en su defecto, cristales irrompibles o puertas con un sistema antipellizco son algunos de los elementos que aseguran la seguridad de los pequeños en estos centros. La inspección realizada en más de cien escuelas infantiles revela que el 24% no despliega suficientemente estas medidas preventivas, si bien en ninguna de las visitadas en Vitoria, Logroño y Barcelona se han detectado problemas de seguridad. En Castellón, Valencia y Bilbao, no los hay en el 88% de los centros visitados, y en el resto de las ciudades las proporciones son ya bastante menos positivas. En Pamplona, había defectos de seguridad en la mitad de las guarderías. Las conclusiones resultan preocupantes en las de Madrid (el 64%, mal) y Alicante, donde el 87% presentaba problemas de seguridad.

Se da la curiosa circunstancia de que en esta capital mediterránea se ha hallado el mayor número de centros (63%) con dependencia sanitaria para asistir las posibles dolencias de los alumnos. Y en el extremo contrario, ninguna de las escuelas visitadas en Valencia, Pamplona y Bilbao ofrece este servicio, si bien todas disponen de un botiquín de primeros auxilios.

Resultados más satisfactorios se recogen en cuanto a limpieza y conservación de las instalaciones, ya que en la gran mayoría de las guarderías la valoración de los técnicos de CONSUMER fue positiva. Sin embargo, en cuatro centros (uno de Vitoria, otro de Valencia y dos de Santander) se han detectado deficiencias cuyo arreglo requiere una intervención en breve plazo de tiempo: renovar aseos, blanquear paredes o aumentar la luz natural de las aulas.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones