Seguros del hogar

Los detalles marcan las prestaciones

Ya no se cuestiona la necesidad de un seguro del hogar y cada vez más viviendas son aseguradas ante posibles siniestros
1 junio de 2001

Los detalles marcan las prestaciones

Lo habitual es que la propia comunidad de vecinos atienda la necesidad de contratar una póliza que garantice el arreglo de averías en las zonas comunes de las fincas. Se trata de seguros que asumen el riesgo de incendios, escapes de agua, rotura de puertas y ventanas, y robo, es decir, todo lo que afecta o deriva de desperfectos en el llamado continente de una casa. En la jerga aseguradora se conocen como seguros de comunidad. Pero estas pólizas no cubren el contenido de la casa (mobiliario?), y asociaciones de consumidores y aseguradoras coinciden en señalar que merece la pena complementar la póliza básica con un seguro de para cubrir escapes de agua no incluidos en la póliza de la comunidad, desperfectos del mobiliario…

Sujetarse al seguro mancomunado, una obligación estatutaria en la mayoría de las comunidades de vecinos, supone al año alrededor de 12.000 pesetas a las que se hace frente en los recibos de la comunidad. Pero el costo de un seguro particular, también conocido como seguro multirriesgo, es muy relativo y dependerá de los metros cuadrados de la vivienda y del mobiliario, aunque sobre todo se calcula en función de una variable: en cuánto declara el asegurado el valor del contenido. De esta forma, si el propietario determina que el importe de las posesiones de su hogar (exceptuando joyas pero incluyendo librerías, cocina y electrodomésticos, mobiliario, ropa y objetos de diversa índole) asciende a 3.000.000 de pesetas, asegurarse de que en caso de pérdida le será repuesto supone en torno a 12.000 pesetas al año (entre 3.000 y 4.000 pesetas por millón).

Continente y contenido, muy diferentes

Al contratar un seguro multirriesgo particular, conviene que el tomador se informe sobre la cobertura de su seguro de comunidad. Por citar un ejemplo, no todos los escapes de agua son incluidos en el seguro mancomunado: muchas aseguradoras distinguen si la tubería causante de una filtración de agua es comunitaria o privada, por lo que conviene informarse sobre qué cubre el seguro de la comunidad y asegurar los siniestros que quedan excluidos. En este caso el tomador opina habitualmente que tasan su vivienda muy por debajo de su valor en el mercado, debido a que no se estiman criterios como la situación de la casa en una calle céntrica, las circunstancias del mercado inmobiliario cuando se adquirió la vivienda o variables que otorgan al piso determinado precio. Se abonan en torno a 850 pesetas por millón al año y hay que asumir que, independientemente de cuánto costó, su valor de reconstrucción será mucho menor, y ese dato objetivo es el que contemplan las compañías.

Por el contrario, a la hora de asegurar el contenido de la vivienda entra en juego la subjetividad del tomador para calcular el valor total de las pertenencias de su casa. Se corre el riesgo de calcular por lo bajo, lo que se conoce como infraseguros. Pero hay que tener presente que cuanto menor sea el valor en que se ha tasado el contenido de una vivienda (lo que abaratará el seguro), menor será la cantidad a reclamar a la aseguradora en caso de siniestro. Si volver a colocar una cocina que se ha quemado supone 800.000 pesetas, pero todo el valor de la casa se ha cuantificado en 3 millones de pesetas y la cobertura alcanzaba el 50%, sólo se recibirá la parte proporcional de la reparación, es decir, 400.000 pesetas. De todas maneras, en ocasiones la tasación a la baja no se había realizado de mala fe o sólo difería en 25% del valor real, y son muchas las compañías que aplican compensación de capitales y se acercan al total del gasto.

Cuidado con el agua

Los desperfectos cuya cobertura pasa más desapercibida para los asegurados son los referidos a la seguridad del continente o vivienda, es decir, los siniestros ocurridos en elementos comunes como puertas, ventanas e incluso los robos a través de estos elementos. Por ello, conviene prestar atención a esta cuestión al contratar un seguro multirriesgo para el hogar.

Los percances más habituales son los ocasionados por escapes de agua, que terminan generando multitud de casuística. Por lo general, bastará con contactar con la entidad aseguradora, que se ocupará de peritar y gestionar los arreglos. Pero puede suceder que el pintor se limite a cumplir literalmente la cláusula que indica que hay que borrar la mancha causada por el agua, con lo que el techo de la habitación tendrá dos pinturas diferentes. Para evitar estas situaciones se creó la figura del arreglo del daño estético, que obliga a corregir todo el color del techo, o a que se cambien todos los azulejos del cuarto de baño si los antes colocados ya no se encuentran en el mercado. Esta figura se incluye por norma en los seguros estándares actuales, pero no en los contratados hace años. Se recomienda revisar este detalle en las pólizas más antiguas con el fin de añadir la cobertura, apenas perceptible en la factura familiar, pero que resuelve más de un disgusto.

Coberturas infrautilizadas

Tanto los seguros multirriesgo como los de la comunidad de vecinos contienen coberturas infrautilizadas por los usuarios, a menudo por mero desconocimiento. En es el caso de la responsabilidad civil de todos los sucesos susceptibles de litigios que acontezcan en las partes comunes de edificio. Ejemplos de esto serían el desprendimiento de una cornisa o una caída debida a un resbalón en las escaleras enceradas: el seguro ha de hacerse responsable de todo lo que derive de estos percances. Los seguros multirriesgo particulares, por su parte, incluyen en ocasiones coberturas como atraco fuera del hogar, el uso fraudulento de tarjetas de crédito, la rotura de lunas, cristales, loza sanitaria, vitrocerámicas y el cambio de cerradura por el extravío de las llaves, La clave está en la letra pequeña, que conviene leer con suma atención para conocer qué incluye y excluye la póliza y a cuánto pude ascender la indemnización, si procede.

Apoyo

Coberturas que incluye el seguro de comunidad

  • Incendio, explosión y rayos
  • Fenómenos meteorológicos (lluvia, viento, pedrisco y nieve)
  • Responsabilidad civil del inmueble
  • Agua en conducciones generales
  • Cristales de fachada y partes comunes
  • Daños por robo en puertas y ventanas
  • A veces el robo de partes comunes

Coberturas no incluye el seguro de comunidad

  • Daños estéticos
  • Agua en conducciones particulares
  • Lunas interiores
  • Ante una caída de rayo, los aparatos que se estropeen si estaban enchufados a la red
No abonar dos veces la misma cobertura

Al comprar un piso mediante un crédito hipotecario, las entidades bancarias exigen a quién solicita el préstamo que asegure su vivienda (no el contenido) contra incendios, como garantía del préstamo. Sin embargo, no estamos obligados a contratar esa póliza con la compañía que indique la entidad bancaria. Además, es habitual que el edificio ya esté asegurado contra incendios por el seguro de comunidad, por lo que el comprador terminaría abonando dos veces el mismo concepto. Para evitarlo, bastará con presentar a la entidad bancaria los documentos que acrediten que la cobertura contra incendios se recoge en el seguro mancomunado y que éste se paga. Esto resulta fundamental para los consumidores, ya que si dos seguros cubren el mismo siniestro sólo uno de ellos lo asume, pues se entiende que el tomador no puede cobrar el doble del valor de lo asegurado. Esta idea hay que aplicarla a todo tipo de pólizas: si, en caso de accidente o fallo mecánico, el seguro de un vehículo incluye la posibilidad de disponer de un coche de cortesía durante los días requeridos para la reparación, no es necesario que esta cobertura se recoja en ninguna otra póliza, porque sólo nos beneficiaremos una sola vez y, en cambio, abonaremos dos veces el mismo concepto.