Solariums

El abuso y una utilización incorrecta entraña riesgos serios

Lucir un cuerpo bronceado se ha convertido hoy en día casi en una obligación estética y en toda una carta de presentación ante los demás
1 junio de 2001

El abuso y una utilización incorrecta entraña riesgos serios

Lucir un cuerpo bronceado se ha convertido hoy en día casi en una obligación estética y en toda una carta de presentación ante los demás. Los cánones de belleza actuales imponen los tonos dorados en la piel en cualquier estación, y la única forma de mantener el moreno durante todo el año es recurrir a medios artificiales como el solarium.

Los amplios horarios de apertura de los centros de bronceado ¿algunos abren sus puertas incluso los domingos- y unos precios económicos -un bono de 12 sesiones cuesta unas 5.000 pesetas- han incrementado notablemente la demanda de este tipo de servicios, y hoy en día toda peluquería, salón de belleza o gimnasio que se precie ha incorporado lámparas de rayos UVA, prometiendo un bronceado rápido e inofensivo. Sin embargo, las radiaciones UVA artificiales no son tan inocentes como parecen si no se realiza un correcto uso de los solariums.

Además de manchas en la piel y cataratas precoces, el exceso de rayos UVA ¿recordemos que la piel tiene memoria- puede provocar efectos mucho más graves. Hay expertos dermatólogos que incluso relacionan los rayos UVA con el cáncer. No se trata de crear falsa alarma, pero deviene fundamental que el uso de rayos UVA se realice de manera responsable, sin abusar de ellos y en centros con personal cualificado.

Cómo actúan los rayos UVA

La acción de las camas solares es el resultado de una compleja tecnología que consiste, a grandes rasgos, en filtrar los rayos B, responsables tradicionalmente de la formación de distintos tipos de cáncer cutáneo, de manera que la piel sólo estaría expuesta a la radiación ultravioleta A, la cual, en teoría, provoca envejecimiento cutáneo pero no problemas de salud. Pero sólo en teoría, ya que los especialistas insisten en que los rayos UVA están directamente relacionados con las alteraciones del ADN celular, reacciones fotoalérgicas y fototóxicas, lesiones actínicas (precursoras de lesiones tumorales), el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de cataratas.

El doctor Carlos Guillem, presidente de la Academia Valenciana de Dermatología no ha dudado en declarar a CONSUMER que los rayos UVA son un peligro para piel. Este especialista, que desarrolla su labor en el Instituto Valenciano de Oncología (IVO), considera que el estar moreno supone más un inconveniente que una ventaja, “los rayos ultravioleta dañan nuestra piel porque la atraviesan afectando las células vivas de la piel, inflamándolas y produciendo la conocida quemadura solar. En un esfuerzo por evitar el futuro daño, la piel genera pigmentos (la melanina), dándole un aspecto bronceado. Pero el daño se acumula año tras año, bronceado tras bronceado. Los efectos más graves tienen a aparecer a largo plazo y por ello aún son muchos los españoles que no ven relación ninguna entre el binomio Rayos UVA-Cáncer”.

El precio del moreno

Mucho han cambiado las cosas desde que en los años 70 salieran al mercado los primeros modelos de lámparas bronceadoras. Por aquel entonces, las camas solares sólo tenían una parte superior, por lo que para conseguir tener moreno todo el cuerpo era necesario estar “vuelta y vuelta”. El mundo del sol artificial ha evolucionado de tal forma que actualmente es posible adquirir un rápido y uniforme bronceado en 3 sesiones de 15 minutos, o hacerlo de pie en sesiones de poco menos de 6 minutos. El precio de cada sesión oscila entre las 600 y las 2.450 pesetas, dependiendo de si el sistema de bronceado es “normal” o “ultra-rápido”. Sin embargo, lo habitual, y más económico, es adquirir bonos de 6, 10 ó 12 sesiones.

También es posible alquilar estos aparatos, hay empresas que se dedican a ello instalándolas en el domicilio del cliente, por una o varias semanas. El coste de ponerse moreno en casa varía entre las 9.500 pesetas por una semana, y las 25.000 pesetas un mes completo. Quien desee tener un aparato de rayos UVA a su libre disposición las 24 horas del día, 365 días al año, y disponga de un lugar en su casa para ello, también puede comprar su propia cama solar. Las hay desde 90.000 hasta 500.000 pesetas, dependiendo del modelo.

Tipos de piel

Se distinguen cuatro tipos de piel, dependiendo de su resistencia al sol que vendrá dada por su capital solar, la cantidad de melanina que se tenga y por el código genético.

  • Tipo I. Personas con piel muy blanca y sensible, pecas, pelo rubio o pelirrojo, y ojos claros. Suelen quemarse con facilidad y casi nunca se broncean. Necesitan protección 25 a 30. Tiene el umbral para la quemadura solar a los 5 ó 10 minutos de comenzar su exposición solar.
  • Tipo II. Personas con piel clara, fina y sensible. Al principio se queman, para después adquirir un ligero tono bronceado. Su índice de protección es de 20 a 25, y su umbral para que se produzca la quemadura solar está entre 10 y 20 minutos de exposición.
  • Tipo III. Su tono de piel es claro o marrón claro. Se broncean bien debido a su mayor resistencia al sol. Necesitan una protección comprendida entre 6 y 15, dependiendo del tiempo de exposición y el umbral para que se queman está entre 20 y 30 minutos de exposición.
  • Tipo IV. Es más gruesa y más resistente a la exposición solar. Su color natural va del marrón claro a un tono más oscuro. Se broncea con gran facilidad y es difícil que se queme. El índice de protección que necesita es menor que los anteriores, estando entre 4 y 10. El umbral de quemadura solar está entre los 30 y 45 minutos de exposición.

Un riesgo conocido, pero sin legislar

El riesgo que entrañan los aparatos de rayos UVA ha llevado al Instituto Nacional de Consumo (INC) a poner en marcha una campaña nacional para controlar que se realice un correcto uso de los 168.000 aparatos de bronceado que existen en salones de belleza, gimnasios, peluquerías y solariums. El INC recuerda a los responsables de los centros que utilizan esos artículos “la obligación de garantizar un servicio libre de riesgos”.

Pero a pesar del interés mostrados por las Administraciones Central y Autonómicas, lo cierto es que, como denuncian los dermatólogos, en nuestro país hay una notoria laguna legal respecto al uso de este tipo de aparatos. Según los especialistas, sería preciso un control de las dosis emitidas, de la cantidad de días que se puede recibir, así como un ajuste regular de este tipo de aparatos, que con el tiempo se estropean y sufren un proceso de contaminación, que conlleva una emisión menor de UVA y el comienzo de una emisión de rayos ultravioleta B (UVB), que son los responsables del cáncer de piel, pudiendo llegar a producirlo. Además, en el caso de avería o mantenimiento incorrecto, algunos de estos aparatos pueden empezar a producir radiaciones ultravioleta de tipo C, provocando quemaduras en la piel.

Los dermatólogos también denuncian que el personal que maneja estas camas, cabinas y lámparas suele carecer de los conocimientos mínimos de fotobiología y dermocosmética. Para el doctor Guillem, “a este vacío legal hay que suma, además, la existencia de una publicidad totalmente engañosa en algunos folletos publicitarios empleados por los Centros de Rayos UVA”.

En el Boletín de Infoconsumo del INC número 20 (año 1998) ya se hacía alusión a un proyecto de decreto en regulación de los centros de bronceado. Entre los años 1998 y 1999, varias publicaciones se hicieron eco de esta noticia en el sentido de la tramitación de un proyecto por el Ministerio de Sanidad que obligaría a estos centros a poner en lugar visible las advertencias necesarias para un uso correcto de los aparatos de rayos UVA y las precauciones en caso de tomar ciertos medicamentos, entre otras obligaciones. Y parece que todo se quedó en proyecto.

El melanoma

La tendencia cada vez mayor a tomar el sol con escasa precaución y, sobre todo, con poca protección, ha triplicado la incidencia del melanoma (el más agresivo de los cánceres de piel, que se origina en las células que producen la melanina, la sustancia que da el color a nuestra piel) que en todo el mundo y de una forma especial en España, donde el cáncer de piel es ya el segundo más frecuente, sólo superado por el de pulmón en el hombre y el de mama en la mujer.

El melanoma maligno está escalando puestos a pasos agigantados en la escala de procesos oncológicos más frecuentes en la población mundial (anualmente se diagnostican en todo el mundo 100.000 casos nuevos, y aunque su frecuencia dentro de los cánceres de piel está entre el 1,5 y el 7 %, representa el 65 % de todas las muertes por cáncer de piel, lo que indica su alto potencial de agresividad) y las perspectivas de futuro son poco alentadoras. Su incidencia aumenta exponencialmente, con un crecimiento del 7% anual y se duplica cada 10 o 20 años.

En el caso de España, en los últimos años, los casos de melanoma se han triplicado debido a los nuevos hábitos de tomar el sol con poca precaución y con menos protección. Además, se trata de un tumor difícil de diagnosticar, sobre todo porque se acude tarde al médico por no dar demasiada importancia a las quemaduras solares.

Moderación igual a salud y bienestar

Pese a todo lo dicho, no hay que olvidar que el astro rey es una fuente de salud que, como ocurre con todas las demás, debe usarse adecuadamente para aprovechar todos sus beneficios, ya que todos sus peligros se derivan de una exposición excesiva e irresponsable.

Está demostrado que el sol es fuente de salud y energía. La luz solar ayuda a fortalecer huesos y músculos, mejora el estado de ánimo, aumenta la capacidad del sistema inmune para hacer frente a agresiones externas y es imprescindible para producir la vitamina D en el cuerpo (fundamental en el metabolismo del calcio). También previene el raquitismo en los niños y, finalmente, es beneficiosa en el tratamiento de patologías dermatológicas como la psoriasis o el acné (la PUVA terapia, aplicada por especialistas, mejora el estado de las lesiones, acelera la cicatrización y reduce la intensidad de la enfermedad).

La clave para disfrutar del sol es, una vez más, la moderación. Las autoridades sanitarias repiten año tras año mensajes que, hasta ahora, han tenido poco calado en la sociedad. De hecho, nueve de cada 10 españoles saben que el sol provoca daños y que la manera de evitarlo es utilizar una protección adecuada. Sin embargo, sólo seis de cada 10 adoptan alguna medida preventiva que, la mayoría de las veces, resulta insuficiente.

Efectos sobre la piel del exceso de rayos UVA

  • Inmediatos

    • Acción calórica
    • Pigmentación rápida de la piel
  • Crónicos

    • Envejecimiento prematuro de la piel
    • Alteración en la estructura molecular del ADN
    • Inmunosupresión (baja las defensas de la piel)
    • Cáncer de piel
  • Colaterales

    • Manchas en piel y labios
    • Fotosensibilidad
    • Desencadenamiento o reactivación de algunas enfermedades de la piel
    • Problemas oculares (cataratas precoces)
Cómo conseguir un bronceado saludable
  • Al elegir un centro de bronceado tenga en cuenta la ventilación, higiene y características del aparato.
  • Exija que el personal especializado del centro analice las características de su piel antes de marcar los minutos que ha de permanecer bajo los efectos de los rayos UVA.
  • Tanto los niños como las personas de piel muy blanca y las mujeres embarazadas deben abstenerse de usar los solariums.
  • No use rayos UVA si tiene nevus o antecedentes familiares o personales de cáncer de piel.
  • Sea prudente si tiene pecas u otras manchas y pigmentos de en la piel, pues podrían degenerar en melanomas.
  • Si está tomando medicamentos asegúrese de que no son incompatibles con la radiación ultravioleta. Consulte a su médico.
  • No tome más de 10 sesiones al año. Recuerde que su salud está en juego.
  • Recuerde que el programa de bronceado en un centro especializado debe ser progresivo.
  • La frecuencia de las sesiones depende de cada tipo de piel. Como norma general, entre sesión y sesión deben transcurrir un mínimo de 48 horas.
  • Respete siempre tanto la periodicidad como la duración de cada una de las sesiones. No permanezca ni un segundo más del recomendado según su tipo de piel.
  • No tome sesiones UVA y se exponga al sol natural el mismo día.
  • Es conveniente que, como mínimo, media hora antes de introducirse en la cabina bronceadora, sea del tipo que sea, se aplique una crema que contenga un factor elevado de protección.
  • Antes de introducirse en la cabina, no olvide desmaquillarse y retirar los restos de perfume de la piel para evitar manchas y reacciones alérgicas. Tras cada sesión es recomendable hidratar la piel en profundidad.
  • Antes de iniciar una sesión, despréndase de cualquier objeto metálico que lleve, como cadenas, pulseras y anillos.
  • No olvide usar gafas protectoras y, como medida de seguridad, mantenga los ojos cerrados durante el tiempo de exposición.
  • Proteja cabello con un gorro aislante.