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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Piercing y tatuajes: 105 establecimientos de 13 ciudades, analizados: Se hacen sin dar la información imprescindible y en condiciones muy mejorables

  No se dispone de cifras estadísticas fiables sobre su implantación real, pero nadie discute que la afición al piercing y los tatuajes ha experimentado un gran impulso durante los últimos años. Y ello se ha traducido en que el negocio haya aumentado enormemente su facturación y en que proliferen en nuestras ciudades los establecimientos que colocan piercings o graban tatuajes en los cuerpos de sus clientes. Los profesionales del sector indican que esta moda "es una cuestión de estética, sobre todo entre los más jóvenes", a la vez que matizan "hoy las perforaciones tienen mucha más aceptación que los tatuajes". Los piercings se perciben como una intervención temporal, mientras que se sabe que el tatuaje es para siempre, por su carácter indeleble, salvo que los eliminemos de nuestra piel mediante prolijas, complejas y (en el caso del láser) muy caras técnicas que, además, no siempre resultan del todo eficaces.

Con la finalidad de estudiar el servicio que ofrecen a los usuarios, técnicos de CONSUMER que se hicieron pasar por clientes visitaron el pasado mes de febrero 105 establecimientos dedicados a la colocación de piercings y la grabación de tatuajes en 13 ciudades: Barcelona, Madrid, Valencia, Bilbao, Málaga, A Coruña, San Sebastián, Vitoria, Pamplona, Murcia, Almería, Alicante y Oviedo. Los locales visitados han sido 73 establecimientos exclusivamente dedicados a estas prácticas y 32 centros de belleza y estética en los que se realizan otras actividades para la estética personal. Para confeccionar el cuestionario que cumplimentaron los técnicos una vez realizada la visita se contó con la colaboración de médicos dermatólogos y se partió tanto de la normativa que algunas comunidades autónomas aplican a estos establecimientos como del elogiable -por muy exigente- código de buenas prácticas de la Asociación Nacional de Maestros Tatuadores y de Piercing.

Lo primero a decir sobre este tema es que desde un punto de vista médico y sanitario, se trata de una práctica desaconsejable: en ambos casos se producen heridas en la piel o en ciertas partes del cuerpo y tanto en piercings como en tatuajes existe el riesgo de reacciones alérgicas y de contraer -por contagio vía utensilios no debidamente esterilizados- enfermedades graves como el SIDA o la hepatitis. Médicos y profesionales del body art coinciden en que son muchos los clientes que no adoptan las precauciones necesarias y que, pese a la reciente y sólo parcial regulación del sector en España, algunos establecimientos no cumplen con los requisitos mínimos.

En definitiva, quien piensa hacerse un piercing o tatuaje debe acudir a profesionales cualificados que, además de garantizar una higiene impecable y una calidad técnica satisfactoria, informen sobre las prevenciones necesarias y los cuidados posteriores.

Suspenso casi generalizado en información al usuario

La principal conclusión de la investigación es que en la mayoría de los establecimientos el cliente no recibe la información necesaria para saber si puede o no decorar su cuerpo con estas técnicas -no exentas de riesgos- y para evitar los problemas que puedan surgir.

 En otras palabras, son muy pocos los que asesoran bien al usuario, a pesar de que la información y los consejos resulten imprescindibles. Así, son minoría los que ofrecen al cliente las explicaciones necesarias antes de colocarse un piercing o tatuaje: el 85% de los profesionales no preguntaron al cliente si padece alguna alergia, enfermedad o problema de cicatrización que desaconseje la intervención, el 55% no informaron de precauciones antes de realizarse un tatuaje como la de no acudir en ayunas y no haber ingerido alcohol o consumido drogas, y el 64% no explican el proceso de colocación de un piercing o de realización de un tatuaje: si es necesaria anestesia, cuánto dura la sesión...

Además, tan sólo en el 40% de los establecimientos recomendaron la necesaria aplicación de crema hidratante una semana después de colocarse el tatuaje y durante un mes. Continuando con los tatuajes, en el 75% de los locales no se proporcionaron consejos acerca de cuidados necesarios como no lavarlo con esponjas ni toallas, no arrancar las postillas o costras, no bañarse en piscinas ni en el mar durante el proceso de cicatrización, o la conveniencia de lavarlo con jabón neutro.

Esta insuficiente información es el principal motivo del suspenso casi generalizado que han merecido los establecimientos analizados. Tal como indican los dermatólogos (médicos especialistas en la piel), ambas prácticas constituyen lesiones en la dermis, por lo que conviene que el usuario esté bien informado sobre los problemas que pueden surgir (infecciones, reacciones alérgicas, etc) y los cuidados que se requieren posteriormente: pomadas antibióticas y cicatrizantes, necesidad de no tomar el sol en caso de tatuarse o la limpieza que un piercing necesita.

La colocación de un piercing o tatuaje puede ser motivo de infecciones, irritaciones, alergias e incluso- si no se respetan las medidas higiénicas-transmisión de graves enfermedades víricas, como la hepatitis o el SIDA.

Limpieza e higiene, mejorables

En general, los locales se encontraban en correcto estado de limpieza e higiene tanto en la zona de trabajo como en la de recepción. Sin embargo, se detectaron carencias que deben ser subsanadas: en el 63% de los establecimientos se carecía de una zona de esterilización específica, en el 25% los suelos y paredes de la zona de trabajo no eran de materiales de fácil limpieza y desinfección, como baldosas o azulejos, y en el 16% no se garantizaba la intimidad del cliente, al establecerse la separación de la zona de trabajo con simples cortinas o biombos. Otras prestaciones mejorables: más de la tercera parte de los tatuadores y perforadores no usan mascarilla, uno de cada seis no se lavan las manos al comienzo y final de la intervención, y en uno de cada cinco casos o no hay camilla, o está mal equipada, o la sábana de papel o tela no está suficientemente limpia.

Por otro lado, los establecimientos obtuvieron un aprobado general en higiene y esterilización de los utensilios de trabajo, si bien uno de cada cinco no permitieron comprobarlo. Estos profesionales, por las características de su trabajo, deberían permitir al cliente comprobar en qué estado se encuentran los materiales y utensilios de trabajo antes de efectuarse el piercing o tatuaje. Lo que está en es juego la salud del usuario.

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