Vehículos kilómetro cero

Una forma más rentable de adquirir un automóvil nuevo

Una persona puede ahorrarse entre 2.000 y 3.000 euros por la compra de uno de estos coches que no tienen kilometraje o han sido utilizados en trayectos cortos
1 marzo de 2007
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Una forma más rentable de adquirir un automóvil nuevo

/imgs/20070301/img.motor.01.jpg Los vehículos “kilómetro cero” son, como su nombre indica, vehículos que no tienen kilometraje. Como mucho, han recorrido la distancia que separa la fábrica del concesionario o han sido utilizados por algún directivo o para su exposición. Sin embargo, el concesionario debe cumplir unos objetivos de venta y, si no los alcanza, se ve obligado a matricular automóviles nuevos y ponerlos a la venta como vehículos usados. Esta práctica, que puede ser una buena salida para el concesionario en momentos puntuales y justificados, se traduce en una rebaja de la tarifa oficial porque el vehículo no está considerado como nuevo. En total, el comprador puede ahorrarse entre 2.000 y 3.000 euros si sabe cuándo comprar: el mejor momento suele coincidir con los periodos de cierre de ejercicio, es decir, a mitad de año (en julio o agosto) y en diciembre.

Las entidades financieras exigen más garantías cuando el préstamo es para un “kilómetro cero”

Sólo durante los días 28 y 29 de diciembre del pasado año se computaron 3.533 automatrículas, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) facilitados a la federación de concesionarios (Faconauto), cuando la media mensual ronda las 5.000 unidades, aproximadamente.

Ventajas

  • En general, se considera que un vehículo kilómetro cero es aquel que ha pasado hasta cuatro meses en stock después de haberse matriculado. Sin embargo, su garantía tiene la misma duración que la de un coche nuevo y se cuenta siempre a partir de la fecha de matriculación.
  • Con la matriculación del vehículo, el concesionario está obligado a bajar su precio, una rebaja que se traduce en casi un 20% menos sobre el precio oficial y que puede suponer un ahorro de entre 2.000 y 3.000 euros. Esto ocurre porque, como está matriculado, el automóvil se considera de segunda mano, pese a ser un vehículo a estrenar.
  • Está comprobado que el consumidor que es proclive a la compra de un Kilómetro cero valora el ahorro y es menos emotivo y menos rígido en la definición del vehículo que desea a comprar. Por ello, se muestra más flexible a la hora de adaptarse al color y equipamiento del coche que se le ofrece en ese momento.
  • El comprador de uno de estos vehículos puede tener confianza en el uso que se ha dado al coche y la certeza de que el cuentakilómetros no ha sido trucado. Incluso en el caso de que el automóvil hubiera rodado, estaría en buen estado porque sólo es utilizado por directivos de la empresa. Por consiguiente, se trata de vehículos muy bien cuidados, con pocos kilómetros de rodaje y un mantenimiento muy exhaustivo.
  • La vida útil de un Kilómetro cero es la misma que la de un coche nuevo porque, o bien tiene poco rodaje o no tiene ningún kilómetro a sus espaldas.
  • Los vehículos kilómetro cero permiten acceder a un vehículo de última generación, con más capacidad de seguridad, con los últimos avances tecnológicos y con motores más potentes. Todo ello a un precio más asequible e inferior al de un vehículo nuevo.
  • Considerado un bien de segunda mano, la compra de estos coches está amparada por la Ley de Garantías en la Venta de Bienes de Consumo, por lo que el automóvil tiene dos años de garantía. La venta entre particulares no se encuentra dentro del marco jurídico de esta ley, lo que implica que si se compra el vehículo a un particular, sólo se cuenta con un plazo de seis meses para detectar vicios ocultos o defectos del vehículo.

Inconvenientes

  • Decidirse por este tipo de vehículo implica conformarse con el kilómetro cero que en ese momento esté a la venta. Generalmente, no hay posibilidad de cambiar el color o el equipamiento, puesto que se encarecería el producto.
  • Su valor residual (el valor del automóvil que se obtiene cuando se resta al valor de venta los gastos de reparación en un siniestro) suele ser menor porque, a efectos jurídicos, no es un vehículo nuevo debido a que se compra matriculado.
  • La posibilidad de adquirir uno de estos coches se da en oportunidades contadas, generalmente, a mitad y final de año.
  • Al comprador se le suelen pedir mayores garantías económicas y se estudia mejor la operación a la hora de financiar el automóvil. Aunque no necesariamente se impone un tipo de interés penalizado, sí se toman más precauciones y se estudia con mucho más detenimiento la operación.
  • Algunos anuncios de venta de vehículos kilómetro cero pueden servir para captar clientes indecisos y atraerles hasta el concesionario para luego proponerles la venta de otros vehículos con rebaja. De todas formas, estos automóviles no suelen publicitarse, es preferible que el cliente acuda a un concesionario y pregunte directamente por su existencia.
Maquillar las cifras de venta

/imgs/20070301/img.motor.02.jpg El hecho de que los vehículos kilómetro cero sean más baratos implica menores ingresos para el concesionario. Por esta razón, algunos aluden a la falta de rentabilidad de esta práctica para pedir su desaparición, mientras que otros recuerdan su importancia para cumplir los objetivos de venta del concesionario y conseguir con ello determinados beneficios fiscales o de otro tipo. No se trata de que todos los vehículos a la venta sean kilómetro cero, pero sí de que el mercado oferte el mismo producto a un precio más asequible para que la mayoría pueda optar a él. Sólo en diciembre del pasado año, cuando se pusieron en el mercado 122.911 vehículos, se estima que las ventas de automóviles fueron “infladas” gracias a las automatriculaciones, que en dos días (28 y 29 de diciembre) alcanzaron las 3.533 automatriculas, frente a las 5.000 de media que suelen registrarse el resto de meses.

El fin último de los Kilómetro cero es, por lo tanto, maquillar los resultados y optimizar la cuota de participación de mercado de una marca en momentos puntuales, ya sea para liquidar un stock, al final del ciclo de vida comercial de un modelo o en determinadas circunstancias extraordinarias. Por esta razón, su desaparición impediría que los concesionarios cumplieran sus objetivos y no daría al consumidor la oportunidad de adquirir un vehículo de gama más alta al mismo precio que un vehículo de gama inferior. Se trata de una salida positiva tanto para el concesionario como para el cliente, que es el principal interesado en que esta práctica se mantenga, a pesar de la regresión que ha experimentado en los últimos años por las reticencias de algunos concesionarios. De hecho, hay establecimientos en los que sólo se cede ante esta práctica con mucha prudencia y con una justificación clara o bien ni siquiera se venden Kilómetro cero porque se considera que se defrauda al denominado “buen cliente”, aquél que no busca oportunidades pero ve cómo otros se las llevan.