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Estudios en el extranjero : Invertir en idiomas

Cerca de 210.000 españoles -en su mayoría, jóvenes- viajaron el año pasado a otro país para aprender o perfeccionar una lengua extranjera.

Cursos de verano, los más solicitados

A pesar de que las empresas especializadas ofertan cursos de idiomas en el extranjero durante todo el año, es en verano cuando hacen “su agosto”. Cada año, al llegar julio, unos 150.000 estudiantes españoles hacen las maletas y se trasladan a un país extranjero para estudiar in situ el idioma elegido. Estos cursos veraniegos duran normalmente cuatro semanas e incluyen, por lo general, 20 sesiones o clases lectivas semanales, de 45 a 50 minutos de duración cada una. El precio de esta inmersión estival oscila entre 200.000 y 530.000 pesetas. Otra posibilidad, de gran aceptación entre los más jóvenes, son los campamentos. El contacto con la naturaleza está garantizado, y los adolescentes gozan de la oportunidad de poner en práctica, y perfeccionar, sus conocimientos del idioma a la vez que realizan actividades culturales o lúdicas, como excursiones en canoa o caballo, o la práctica del tiro con arco y la pesca.

Otra fórmula es la enseñanza individualizada en casa del profesor, que se dedica en exclusiva a un estudiante. Cuenta con la indudable ventaja de que las clases se diseñan según las necesidades y posibilidades del alumno. Además, el hecho de vivir en casa del enseñante garantiza un contacto continuo, y de gran calidad, con el idioma. Pero, como es lógico, esta exclusividad y alta eficacia pedagógica, se pagan. Una semana de inmersión total en un idioma, con este formato, supone un desembolso de hasta 350.000 pesetas. Esta opción puede resultar adecuada para quienes buscan obtener el máximo provecho académico y disponen de poco tiempo y, por qué no decirlo, de cierta solvencia económica.

Idioma y curso lectivo, a la vez

Cerca de 5.000 jóvenes españoles de entre 15 y 18 años optan cada año por matricularse durante un curso escolar completo en un país extranjero. Y ello, porque sus padres saben que estudiar un año de secundaria en otro país no sólo es una buena forma de sumergirse intensamente en el idioma; la experiencia cultural, educativa y humana que se adquieren son también factores a valorar. Llama la atención el hecho de que Estados Unidos sea, según las fuentes consultadas por CONSUMER, el destino del 94% de estos adolescentes que viajan a un país extranjero a realizar todo un curso lectivo. El exiguo resto se reparte principalmente entre el Reino Unido, Irlanda y Francia. En esta preferencia por el sistema educativo americano tiene mucho que ver su equivalencia con el sistema español, lo que permite la convalidación de los cursos sin mayores problemas. Sólo es necesario que el estudiante curse al menos cuatro o cinco (según el curso) asignaturas entre las diez que establece el Ministerio de Educación y Cultura de nuestro país. La dificultad que entraña la elección de uno de estos programas lleva a muchos padres a una empresa promotora de este tipo de viajes. Un programa académico en Estados Unidos, auspiciado por una de estas empresas, supone un coste que oscila, viaje incluido, entre 825.000 y un millón de pesetas.

Pero también los mayores de 18 años pueden combinar el estudio de un idioma con otros programas académicos. En los denominados Años Lingüísticos en el Extranjero, los estudiantes pueden alcanzar cierta fluidez en el idioma previsto y adquirir, simultáneamente, instrucción académica en cualesquiera disciplinas: negocios, historia, ingeniería, filosofía, arte,…. Al finalizar el curso, se obtiene el correspondiente certificado, así como un informe de las materias estudiadas. La larga duración de estos programas, entre 24 y 34 semanas, eleva su coste: pueden llegar a costar casi dos millones de pesetas si el país elegido es Estados Unidos o Francia.

Cuidado con las empresas pirata

Ante el próximo comienzo de la campaña de verano, los organizadores de cursos de idiomas en el extranjero recomiendan a padres y clientes en general que extremen las precauciones y recaben la máxima información a la hora de contratar estos cursos, con el fin de evitar sorpresas. En su opinión, gran parte de los problemas los suscita la aparición de ciertas organizaciones “pirata” que operan ilegalmente y ofertan cursos a precios muy bajos, pero sin garantías, ni contratos, ni cobertura legal ni posibilidad de reclamación para quienes contratan sus servicios. Según fuentes del sector, la creciente desconfianza de algunos padres reticentes a enviar a sus hijos al extranjero ante el temor a una carencia de infraestructura o una deficiente calidad pedagógica de las clases en el país de destino, se debe, entre otras razones, a estas empresas que tan pronto nacen como desaparecen, dejando una pésima imagen de los profesionales que trabajan en el sector.

Objetivo: evitar sorpresas desagradables

  • Pida información en varias empresas. Pregunte sobre el tipo de alojamiento (familia, residencia, colegio,…); entérese de si el profesorado es nativo o titulado; de las características y prestigio académico del centro que impartirá las clases, y del número de alumnos por aula (es conveniente que no se supere la docena de estudiantes por aula).
  • Desconfíe de las empresas que ofertan cursos a muy bajos precios. Generalmente, son organizaciones pirata que no ofrecen garantías, cobertura legal ni posibilidad de reclamación. En la documentación que le faciliten, exija el CIF y el NIF de la empresa organizadora y, si se anima, compruebe que está dada de alta en el epígrafe correspondiente a su actividad.
  • Exija que conste en el contrato el número de horas lectivas totales que se van a recibir. No es lo mismo cuatro horas diarias de clase que cuatro clases diarias de 40 minutos cada una.
  • Preste atención al apartado del viaje. Aunque esté incluido en el paquete, en ocasiones los traslados del aeropuerto al alojamiento se pagan aparte. Y pueden representar varios miles de pesetas.
  • Infórmese del seguro médico. Una visita al hospital en un país extranjero puede resultar carísima. A veces, la diferencia de precio entre ofertas similares de viajes reside en la cobertura de seguros. Compruebe que, además del gasto médico, el seguro cubre posibles pérdidas de equipaje, retrasos en vuelos y responsabilidad civil.
  • Aclare las características del alojamiento. Si incluye o no pensión completa, el estilo, calidad y horarios de la comida; si la habitación es individual o compartida, si es amplia o iluminada o pequeña y oscura; si el alumno va a convivir con estudiantes de su misma nacionalidad (nada deseable, por cierto), si hay gente joven el hogar, con la cual el huésped pueda hablar cotidianamente e incluso salir, etc.
  • Infórmese sobre el nivel de vida del país de destino: el precio de los transportes, los servicios básicos, la hostelería y el ocio. En definitiva, de todo lo que no está incluido en el precio del servicio contratado, ya que necesitará hacer un cálculo del “dinero de bolsillo” que necesitará el estudiante. Muchos padres se sorprenden de lo que estos gastos suponen, al cabo del mes o del año.
  • Si su hijo o hija va a estudiar un año de secundaria, pida a la organización con la que contrata su viaje que le informe, con todo el detalle posible, de la convalidación de sus estudios. Asesórese sobre las asignaturas a cursar, y aprobar, para que su título académico que consiga en su estancia en el extranjero sea válido en España.

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