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Áreas de servicio: analizadas 145 en más de 7.500 kilómetros de carreteras : Casi la mitad suspenden el examen de calidad y seguridad

Inexistencia de zona de descanso, marginación a los usuarios en sillas de ruedas y ausencia de recogida selectiva de basuras, principales deficiencias

No todas las carreteras son iguales

De entre las rutas realizadas, la que mejores resultados obtiene para sus áreas de servicio es la del Mediterráneo AP-7 entre Barcelona y Valencia, con un 92% de aprobados y un “bien” de media global, seguida de las situadas en el recorrido Valencia-Almería con un 73% de aprobados y otro “bien” de media final. El 75% de las áreas de servicio del trayecto Madrid-San Sebastián aprobaron, pero la media fue de sólo “aceptable”. En el otro extremo, la mayor proporción de áreas de servicio con un suspenso se encontró en el vial que une Madrid con Málaga, con sólo un 23% de aprobados y un “mal” de media, y en el que comunica Madrid con Lugo y A Coruña, con un escueto 37% de aprobados y otro “mal” de media.

Hablando en general, los puntos fuertes de las áreas de servicio son la calidad y diversidad de los servicios, y la señalización (ambos, con un “bien” de media), mientras que la higiene y el mantenimiento, la accesibilidad para usuarios en sillas de ruedas y la seguridad tienen bastante que mejorar, ya que sólo consiguieron un “regular”.

Lo que debe mejorar

Algunos de los aspectos críticos de las áreas de servicio son la inexistencia de área de descanso al aire libre (más de la mitad no las ofrecen) y de fuente de agua potable a libre disposición del público (no la había en el 55% de áreas), la insatisfactoria implantación de la recogida selectiva de basuras (el 63% de las áreas no tienen contenedores específicos para cada tipo de residuo), la marginación a que se somete a los usuarios de sillas de ruedas (un ejemplo: la mitad de las gasolineras no cuentan con aseos adaptados) y la falta de zona para no fumadores en el restaurante (el 71% de los visitados en las áreas de servicio no disponen de ellas). Pero esto no es todo: sólo el 28% de estas áreas cuentan con zona de juego para niños, en el 65% no hay pasos de cebra en el aparcamiento, en ocho de cada diez no hay sistema de videovigilancia en el aparcamiento y en cuatro de cada diez no se vieron señales de limitación de velocidad en el área de servicio.

Otros aspectos manifiestamente mejorables: en una de cada cuatro áreas de servicio los aseos estaban sucios, en la mitad de ellas las cabinas de teléfono no permiten el uso de tarjetas, en una de cada cinco (de entre las pocas que contaban con ella) la zona de juegos infantiles estaba descuidada y en una proporción similar su uso podía entrañar peligro, en una de cada cinco el restaurante no ofrece menú del día a los clientes, y en esa misma proporción no hay aparcamientos diferenciados para vehículos pesados. Además, en una de cada seis áreas de servicio se detectaron potenciales peligros, como exceso de tráfico desordenado, o camiones y autobuses haciendo maniobras o carencia de vallado que separe el trafico de la zona peatonal, y en una de cada cinco se anotaron peligros en la zona de juegos infantiles: columpios oxidados o rotos, torcidos o demasiado viejos.

Precios superiores a lo habitual

Este informe ha servido también para constatar lo que ya es sabido: los precios que rigen en las áreas de servicio son superiores a los que el usuario está acostumbrado a pagar en establecimientos similares (tiendas, bares, restaurantes) fuera de ellas. Los datos indican que el menú del día en un restaurante de estos espacios para descanso del automovilista cuesta 9 euros de media, llegando hasta las 11 euros de media en la AP-7 que une Barcelona con Valencia, si bien se queda en menos de 8 euros de media en el tramo entre Valencia y Almería. Los más baratos cobraban 6 euros y el más caro, casi 19 euros; esta llamativa diversidad de precios se encontró incluso en un mismo recorrido, Madrid-Málaga, por lo que conviene conocer los precios que rigen en estos restaurantes antes de parar en las áreas de servicio para comer. También se comprobó cuánto costaba un refresco en el bar o cafetería de estas áreas de servicio: el precio medio fue de 1,5 euros. Los más caros se vieron en las rutas Bilbao-Barcelona y Barcelona-Valencia (1,7 euros de media) y los más económicos (1,1 euros de media) en el trayecto que une Valencia y Almería. El bar que más barato lo vendía exigía 0,9 euros y el más caro, 2 euros. Por último, la opción de consumo más modesta que tiene el viajero, adquirir una botella de 1,5 litros de agua en la tienda de la gasolinera, también fue oneroso: supuso un coste medio de 1,1 euros; el recorrido con precio medio más caro (1,3 euros) fue el de Barcelona- Valencia y el más caro que se pagó fue 1,5 euros mientras que el más barato representó 0,6 euros de desembolso. En todos los casos, son precios muy superiores a los que fijan la mayoría de los comercios por una simple botella de agua mineral.

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