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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Los refrescos, mejor light: no aportan calorías y saben parecido

La única diferencia significativa entre los refrescos convencionales y los light es que en lugar de azúcar contienen edulcorantes que carecen de calorías. Incluso en la cata obtuvieron resultados equiparables a los convencionales

 Las bebidas refrescantes más consumidas comparten, en lo esencial, una fórmula bien sencilla: agua carbonatada,"con burbujas", y azúcar o, en los refrescos light o bajos en calorías, edulcorantes. Lo que distingue unos refrescos de otros en sabor, olor, color y apariencia es lo que se añade a este agua dulce: zumos de fruta (naranja, limón...) o extractos vegetales (cola, quinina...), además de aditivos muy diversos (conservantes, acidulantes, colorantes).

CONSUMER EROSKI ha llevado a laboratorio y sometido a cata 17 bebidas refrescantes, entre ellas 5 colas (de las marcas Coca-Cola y Pepsi), 6 refrescos de naranja (Kas, Fanta y Schweppes), 3 tónicas (Schweppes y Nordic Mist), dos bitter (ambos, Kas) y una gaseosa (La Casera). Nueve muestras son bajas en calorías, ya que sustituyen los azúcares por edulcorantes con nula aportación calórica. Las versiones light cuestan sólo un poco más que las azucaradas: 1,47 euros el litro de media, frente a 1,45 de las normales. Coca-Cola es un 13% más cara que Pepsi y, entre los seis refrescos de naranja hay poca diferencia de precio. En las tónicas, Nordic Mist (sale a 2 euros el litro) es un 20% más cara que Schweppes normal. El bitter sale a casi 2,5 euros el litro.

En las bebidas con burbujas (las 17 analizadas lo son, el gas carbónico o CO2 (representa entre un mínimo del 0,4% - en los refrescos de naranja- y un máximo del 0,8% en la gaseosa) aligera y suaviza la percepción de los sabores -dulce en las colas y refrescos de naranja, amargo en bitter y tónicas- en las papilas gustativas, de tal manera que al final del trago predomina una sensación fresca y agradable. Además, las burbujas potencian los aromas del refresco y su acidez. De todos modos, la bebida que mejor y de un modo más saludable calma la sed es el agua.

Qué se miró en el análisis

  La única irregularidad importante afectó a Bitter Kas, cuya etiqueta no declaraba benzoato sódico en su lista de ingredientes, cuando es un aditivo que el análisis descubrió en esta muestra. Pero también se anotaron más incumplimientos de norma: en el etiquetado de Pepsi light, Tónica Schweppes y Tónica Schweppes light no figura en el mismo campo visual toda la información obligatoria, y Kas Naranja Light indica su composición nutricional en forma lineal y no en tabla, cuando puede hacerlo al disponer de espacio.

El laboratorio realizó numerosas mediciones: volumen real frente al declarado, cantidad de azúcares o, en su caso, edulcorantes, grados Brix, CO2, conservantes, colorantes artificiales, el acidulante ácido fosfórico y benceno (un cancerígeno que puede surgir por la reacción de un conservante con la vitamina C), quinina en la tónica, y cafeína en las colas. Los resultados fueron dispares pero siempre correctos en tanto que conformes a lo establecido por la norma.

Optar por las versiones light de los refrescos es inteligente: aportan cero calorías, mientras que los tradicionales contienen entre las 30 calorías cada cien mililitros del bitter y las 45 de Fanta naranja y Pepsi. Una lata de Coca-Cola (33 centilitros de bebida) aporta 126 calorías, mientras que una Zero o Light de la misma marca aporta cero calorías.

El aspartamo E951 y otros edulcorantes de estos refrescos (E954 Sacarina, E952 Ácido ciclámico y E950 Acesulfamo), según el saber científico actual, no perjudican nuestra salud; además, las cantidades que contienen estos refrescos (se midió el aspartamo) son razonables. Para superar la ingesta diaria que las autoridades sanitarias entienden excesiva de aspartamo, un adulto tendrían que consumir en un día 8 litros del refresco que en mayor proporción lo contenía.

La cata o análisis sensorial, realizada por 30 consumidoress, se hizo de modo separado, por familia de producto. Coca-Cola y Pepsi Light fueron mejor valoradas que Coca-Cola Light y Coca-Cola Zero, mientras que Pepsi normal ocupó una posición intermedia en las preferencias de los catadores. En los refrescos de naranja, los mejores fueron Fanta y Schweppes y los menos apreciados, las versiones light de estas dos marcas. Las dos muestras de Kas lograron valoraciones intermedias. Dentro los bitter, ambos Kas, quedó mejor la versión light. Y entre las tónicas, no se percibieron diferencias reseñables, si bien Schweppes obtuvo mejor puntuación que las otras dos muestras. La gaseosa obtuvo una puntuación mediocre.

Cafeína y quinina

La tónica está compuesta por agua y gas carbónico o agua gasificada, azúcares o edulcorantes, aditivos y extracto vegetal de quinina, alcaloide amargo -se extrae de la corteza de un árbol, el quino- con efectos tonificantes sobre el sistema nervioso. Se permite un máximo de 100 miligramos de quinina por litro, y el análisis dio valores de 27 mg/l en las dos de Schweppes y de 60mg/litro en Nordic Mist.

La cafeína de los refrescos de cola procede del extracto de nuez de cola, fruto tropical que la contiene de modo natural. La cafeína es una sustancia estimulante que en dosis moderadas (no más de 200 miligramos al día) favorece el trabajo intelectual y la actividad muscular. Cantidades mayores pueden provocar ansiedad e insomnio. En los niños, los efectos de la cafeína son mayores . En los cinco refrescos de cola, la media ha sido de 11 miligramos de cafeína cada cien mililitros; el té negro contiene el doble, un refresco energético como Red Bull, el triple; y el café filtrado, siete veces más.

Se registraron diferencias en el contenido en cafeína: Coca Cola Light tiene 12,2 mg/100 ml y Pepsi Light 11,4 mg/100 ml mientras que la normal de Coca-Cola y la Zero se quedan en 9,3 mg/100 ml y Pepsi normal llega a 10,6 mg/100 ml. Así, Coca-Cola Light tiene un 35% más cafeína que las otras dos colas de su misma marca. También se ha comprobado que esta es la única diferencia significativa en la fórmula entre los tres refrescos de Coca-Cola no calóricos (la Ligth y la Zero), excepción hecha de algunos aditivos.

Las colas tienen, además, ácido fosfórico, aditivo acidulante y antioxidante. La ingesta excesiva de fósforo se relaciona con la descalcificación de los huesos. La cantidad admitida en refrescos es de 700 miligramos por ¡litro. La de los cinco estudiados se halla en el intervalo de 478-546 mg/l, dentro de lo permitido.

Zumo de naranja en los refrescos

Las bebidas refrescantes de zumo de naranja deben contener un mínimo de un 8% de zumo de naranja a base de concentrado. No es posible determinar en laboratorio la cantidad de zumo en estos refrescos, pero sí la de azúcar. El zumo de naranja aporta pocos azúcares al producto: en los refrescos de naranja light la proporción de azúcar es de entre 7 y 8 gramos por litro, cuando en los convencionales es de entre 83 y 116 gramos por litro. Un refresco de naranja aporta unas 42 calorías cada cien mililitros, la misma que la del zumo de naranja, pero el zumo contiene vitaminas y minerales de los que los refrescos carecen.

Conservantes y colorantes

El análisis se centró en la búsqueda de colorantes artificiales, los más controvertidos. Se han detectado cuatro. Kas naranja y Kas naranja light utilizan tartrazina E-102 y Amarillo Ocaso E-110, mientras que Bitter Kas y Bitter Kas light optan por carmoisina E-122 y Ponceau 4R E-124. Las cantidades están debajo del límite establecido, pero en lugar de estos colorantes artificiales podrían emplearse los naturales, como hacen las otras muestras analizadas.

Nueve de los 17 refrescos añaden conservantes, ácido sórbico (se permite 300 mg/l) y el ácido benzoico (hasta 150 mg/l), en todos los casos, en cantidades dentro de lo establecido por la legislación.

Los refrescos y la salud

Acidulantes y huesos. Los "refrescos" de cola contienen ácido fosfórico. Su consumo habitual supone un aporte extra de fósforo, cuando cantidades elevadas de fósforo tienen efecto desmineralizante del hueso. El exceso de fósforo se relaciona con la descalcificación de los huesos.

Azúcar y caries. La acidez y el alto contenido en azúcares simples de los refrescos deterioran el esmalte, favoreciendo la aparición de caries.

Azúcar y obesidad. Beber una lata de refresco equivale a ingerir tres sobres de azúcar, entre 100 y 130 calorías.

Burbujas y aerofagia. Los refrescos con gas pueden producir aerofagia, acumulación de gases en el estómago y en el intestino, lo que dificulta la digestión. Mejor los refrescos sin gas.

La cafeína excita. Cantidades superiores a 200 mg/día pueden causar o acentuar la ansiedad y el insomnio. Una lata de cola contiene 30-40 mg de cafeína. Café y té también tienen cafeína. En niños, las dosis que no conviene superar son menores.

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