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: Muy diferentes en precio y duración

Parece que siempre ha estado entre nosotros, pero el bolígrafo es un invento relativamente reciente, en concreto, de los años cuarenta del siglo pasado. Laszlo Biro, un periodista húngaro afincado en Argentina, fue el primero en unir un tubo de plástico con una puntera sobre la que una bola metálica gira cuando toca el papel. Así, la tinta se dosifica a medida que rueda la bola dejando el trazo en el papel. Indispensables en el material escolar, su bajo precio hace que, cuando se quiere adquirir uno, en escasas ocasiones se plantee otro criterio que el vinculado a los gustos personales. Pero, desde luego, hay diferencias entre ellos.

Se han analizado en el laboratorio y se han sometido a una prueba de uso ocho bolígrafos de tinta azul, que costaron desde los 24 céntimos de euros de Staedtler hasta los 2,56 euros de Stabilo. Pero, como no todos tienen la misma cantidad de tinta (ni gastan lo mismo para escribir) se calculó su precio relativo, esto es, cuánto cuesta trazar una línea de un kilómetro, con resultados dispares: 0,06 euros/kilómetro con Staedtler frente a los 1,20 euros/kilómetro de Bic Cristal gel.

Ninguno explotó tras las severas pruebas de temperatura

La mejor relación calidad-precio es Staedtler, el más barato y el que menos cuesta por kilómetro escrito. Si el usuario busca un bolígrafo con un diseño más cuidado y con un trazo más fino, otra opción interesante resulta Pilot BL-VB5, notablemente más caro, pero el preferido en la prueba de uso.

Pesos y medidas

Un bolígrafo pesado acaba siendo molesto, sobre todo si se va a escribir con él durante horas. Bic Cristal, de 6 gramos, es el más ligero, y Stabilo, con 13 gramos, el más pesado. En cuanto al diámetro de su caña, va de los 5,8 mm de Bic cristal a los 11,4 mm de Stabilo Bionic. En longitud fueron similares: los más cortos, los dos Pilot (sobre los 13 cm), apenas son un par de centímetros más pequeños que el más largo, Bic Cristal gel. Los trazos más finos son los de los dos Pilot (0,5 mm de ancho) y el de Staedtler (0,56 mm), mientras que el más grueso es Bic Cristal gel (0,74 mm).

Una de las pruebas de resistencia consistió en dejarlos caer de punta (sin capuchón) sobre una superficie dura, simulando lo que ocurriría si se cayesen desde una mesa al suelo. Tras ello, se volvió a medir la anchura de su trazado, que se hizo más fino, salvo Stabilo, que mantuvo el valor inicial (0,64 mm), y Staedtler, que aumentó (de 0,56 mm a 0,62 mm).

Los que más tinta ofrecen son Pilot BL-VB5 y Bic Cristal gel (los dos, 2 mililitros), y el que menos Bic Cristal (0,33 mililitros). Pero los que más tinta contienen no necesariamente son los que más metros son capaces de escribir porque varía significativamente la cantidad de tinta usada por cada uno de ellos.

Kilómetros de escritura

Para comprobar cuánto duran, se diseñó un dispositivo que mide cuántos metros dibuja cada bolígrafo. Consistía en una máquina que sujetaba un bolígrafo y realizaba movimientos cíclicos a una velocidad constante, realizando trazos de 20 centímetros, sin pasar nunca por una línea ya pintada. Estos datos, evidentemente, son orientativos, porque en un uso real un bolígrafo escribirá más o menos. Los bolígrafos que menos escriben son Bic Cristal gel, que sólo llega a 510 metros e Inoxcrom, que no pasa de 1,5 kilómetros. Stabilo Bionic, el que más dura, supera los cuatro kilómetros. No se pudo comprobar la durabilidad de Paper Mate porque su tinta no fluye de manera regular y se queda pegada en las paredes de la mina, por lo que no se pueden extrapolar los resultados.

En la prueba de flexión se apoyaron los bolígrafos sobre dos superficies que distaban 7,5 cm y se les aplicó una carga creciente hasta su rotura. Inoxcrom, el más resistente, llegó a los 29,7 kilogramos fuerza (kgf), seguido de Staedtler (24,8 kgf). El que menos aguanta es Paper Mate (6,4 kgf).

Para medir su resistencia al aplastamiento se pusieron entre dos planchas que se juntaban hasta reventar las muestras. Paper Mate y los dos Pilot ni siquiera se rompieron cuando soportaron 2.000 kgf (el máximo aplicable). Les siguieron Inoxcrom y Stabilo, que se rompieron con 540 kgf. Los dos Bic fueron los más frágiles: se rompieron con sólo 73 kgf.

No explotaron

Uno de los temores con los bolígrafos es que exploten por el calor y manchen la ropa. Se introdujeron las ocho muestras en posición vertical en una estufa de 40 ºC durante dos días. Cuando volvieron a temperatura ambiente, se escribieron 200 metros con cada bolígrafo. Ninguno explotó.

Hay personas que chupan o muerden la parte superior de los bolígrafos. Por eso se midió la posibilidad de que migraran ciertos materiales del bolígrafo a la boca. Para comprobarlo, se introdujeron los bolígrafos troceados en una probeta con un líquido que simulaba la saliva de un niño (solución de ácido clorhídrico de 0,07 N, a 37ºC) durante una hora. Ese líquido se enfría, filtra y analiza para descubrir si en él hay algún producto contaminante (se buscó antimonio, arsénico, bario, cadmio, cromo, plomo, mercurio y selenio): ninguno apareció.

El benceno es un potente disolvente que se utiliza para hacer las tintas más fluidas, pero es muy tóxico, por eso la norma no permite más de 5 mg/kg. Las tintas se calentaron dos horas a 120ºC para poder hacer una cromatografía de gases, que demostró que ningún bolígrafo tiene más de 1mg/kg de benceno.

Para evitar que un niño o una niña que se trague un tapón sufra asfixia, estos productos deben cumplir con unas normas mínimas de seguridad si van a ser utilizados por menores de catorce años. La norma indica cómo deben ser sus dimensiones y su sistema de ventilación (uno o varios orificios de un diámetro determinado). Todos son seguros, porque permiten el paso suficiente de aire si se ingieren o inhalan para evitar la asfixia. A Paper Mate, que no tiene capuchón (la punta es retráctil), no se le aplica esta severa norma.

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