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Zonas peatonales: estudiadas 100 de las principales calles restringidas al tráfico de 18 ciudades : Mobiliario urbano, limpieza e invasión de vehículos, carencias de una de cada cinco calles peatonales

La proporción de suspensos ha bajado del 54% de 2004 al 19% de 2009, pero la valoración media no pasa de un discreto 'aceptable'

Insuficientes papeleras, bancos y tabla comparativa

Una calle peatonal debe tener un mobiliario urbano adecuado. Son imprescindibles papeleras, farolas y alcantarillas, y se considera conveniente contar con árboles y jardineras. En líneas generales, los técnicos que visitaron el centenar de vías peatonales valoraron el mobiliario urbano con un ‘aceptable’. Valencia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián, Vitoria y Zaragoza se calificaron con un ‘bien’, pero Almería, Barcelona y Murcia suspendieron con un ‘mal’ en los dos primeros casos y un ‘regular’ en la capital murciana.

Este tipo de vías, por la mayor frecuencia de paso de peatones, requieren un mantenimiento del mobiliario y una limpieza de residuos más frecuente que otros espacios urbanos. Una mala conservación ofrece una imagen de abandono que reduce el atractivo y aumenta la sensación de inseguridad. La valoración global no pasó de un ‘aceptable’. Las ciudades mejor valoradas son Córdoba, Madrid, Pamplona, San Sebastián y Valladolid (obtienen un ‘bien’); mientras que Almería, Barcelona, Málaga y Zaragoza suspenden con un ‘regular’. El resto, en la media general.

En un 20% de las calles se halló suciedad en algunas zonas (excrementos, basuras, papeles y otros desperdicios) y en una de cada tres vías el pavimento mostraba irregularidades, baldosas y adoquines sueltos, o con agujeros que propician la formación de charcos, o que pueden suponer un riesgo de caída para los peatones (este problema se percibió especialmente en Barcelona, Zaragoza, Alicante y Oviedo). En este último aspecto, la situación ha variado mucho en cinco años, ya que en 2004 sólo el 16% de las vías presentaba este tipo de irregularidades, la mitad que en la actualidad. Como elemento positivo, el pavimento era antideslizante en el 86% de las calles analizadas.

En cuanto a las papeleras, sólo en un 59% de las calles peatonales visitadas su número se consideró apropiado. En Almería, por ejemplo, dos de las cinco vías analizadas no contaban con ninguna papelera. Con todo, hace cinco años la situación era aún peor, ya que esta proporción descendía a un 40%. Encontrar papeleras de reciclaje (con dos o tres espacios para dividir el papel y cartón, del plástico, envases y la basura orgánica) no fue fácil: sólo se localizaron en Almería y en Sevilla. En una cada de cada cinco calles se observaron papeleras deterioradas debido a actos vandálicos (pintadas), suciedad y rotura; y, en un 15%, había basura tirada junto a las papeleras (se halló especialmente en Barcelona).

Otra cuestión importante (por seguridad y comodidad) es la iluminación: al igual que en 2004, más del 90% de las vías peatonales incluidas en el estudio cuenta con la suficiente y sólo en un 4% se encontraron farolas en mal estado. Además, el 70% de las calles disponen de farolas específicas para las zonas peatonales (un porcentaje similar al de hace cuatro años).

Menor es la dotación de bancos. Al igual que en el estudio de 2004, en el 60% de las calles no se encontraron (destacan Granada y Murcia, donde no se halló ninguno) y, en una de cada diez donde sí había, algunos estaban deteriorados. No obstante, conviene matizar que, al igual que con el resto del mobiliario urbano (excepto con papeleras y farolas, siempre imprescindibles), la ausencia de bancos en algunas zonas peatonales viene motivada por la carencia del espacio necesario para colocarlos de forma que no dificulten o entorpezcan el tránsito de los peatones.

Lo mismo sucede con los árboles, ausentes en más de la mitad de las calles. En un 37% de las vías donde se hallaron, algunos estaban deteriorados y, sólo en la mitad, contaban con enrejados en su parte inferior para evitar tropiezos y facilitar la conservación del espacio en el que están plantados (en todas las vías de Córdoba, Madrid, Pamplona, Sevilla, Valladolid y Vitoria).

Las fuentes de agua potable también son elementos relevantes. Sin embargo, no se vieron en un 85% de las calles visitadas, un porcentaje superior al del informe de 2004 (un 77%), aunque las que existían se encontraban en buen estado general. También es muy útil contar con un aseo público. Sin embargo, sólo se halló en una calle coruñesa. Eso sí, su estado era óptimo y no había que pagar para hacer uso de él. //

Las quejas de los residentes

El tópico asegura que en la peatonalización de las áreas urbanas todo son ventajas. Disminuye el riesgo de atropellos, reduce el nivel de ruido y de contaminación, además de promover la humanización de la vía pública. También se benefician los comerciantes, pese a las incomodidades iniciales por las obras que precisa esta transformación.

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    Sin embargo, no todos están de acuerdo con la peatonalización o con sus consecuencias. Las calles peatonales mejoran la calidad de vida de los viandantes, pero ¿y la de los residentes? Para ellos, surgen inconvenientes que diluyen la convivencia ‘idílica’ en esas zonas. Entre los principales, la indisciplina de estacionamiento, el incumplimiento del horario de carga y descarga, la supresión de plazas de aparcamiento o el cambio en la tipología de comercio, que se reduce a negocios de equipamiento personal, servicios y profesiones liberales, así como locales de ocio y restauración.
  • CONSUMER EROSKI consultó a los ayuntamientos de las capitales españolas incluidas en el estudio cuáles eran las quejas de los vecinos y destacaron cinco situaciones motivo de las reclamaciones más comunes: el incumplimiento del horario de carga y descarga, la invasión de vehículos fuera del horario autorizado, la restricción de aparcamientos y el ruido de actividades comerciales.
  • Por el momento, la peatonalización tan sólo es una solución parcial al saneamiento de las ciudades. Las calles peatonales se encuentran generalmente localizadas en los centros urbanos, con lo que su funcionalidad se reduce al turismo y al consumo. Sin embargo, no solo se camina para ver museos o ir de tiendas.
  • Con todo, según la información facilitada por los ayuntamientos, en los barrios de nueva construcción se aplican, cada vez más, criterios de peatonalización. ¿Un futuro esperanzador?

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