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: Llega la Viagra

Muy próximamente, quizá este mismo mes de octubre, se expenderá en nuestras farmacias la Viagra, "el milagro contra la impotencia".

La píldora potencia el efecto muscular relajante del óxido nítrico, sustancia que el cuerpo segrega durante la excitación sexual y que permite un aumento del flujo sanguíneo en el pene. Sólo funciona en personas con disfunción eréctil y requiere de estimulación sexual. Se estima que, en España, dos millones de hombres (y las personas unidas sentimentalmente a ellos) sufren, casi siempre en el anonimato, este problema. Para ellos, la Viagra se ha convertido en la gran esperanza. Y no es para menos: ha renacido el sueño de volver a mantener una actividad sexual normal.

La Viagra llega con muchos meses de retraso respecto de USA, debido a los frenos que la UE (en concreto, algunos ministros europeos de Sanidad) ha puesto a su implantación comercial, una vez que a finales de mayo la Agencia Europea del Medicamento dio su visto bueno técnico. Fruto de estas sensatas objeciones (nacidas de los poco frecuentes pero gravísimos problemas sanitarios que había causado su consumo), las pastillas de Viagra vendrán acompañadas de un prospecto que advierte prolijamente de los efectos secundarios y contraindicaciones relacionados con su uso. Y sólo se podrá adquirir con receta médica.

Más del 70% de quienes la han probado lo han hecho con éxito, por lo que puede decirse que la Viagra es eficaz. Pero estas pastillas azules pasan factura a algunas personas: sofocos, cefaleas, daltonismo pasajero, … en todo caso, son peajes de escasa relevancia sanitaria. En cuanto a las prevenciones, si tras las toma de la pastilla la erección dura más de cuatro horas, se debe acudir al médico. Y han de respetarse las dosis prescritas: nunca más de un comprimido diario. El gran problema de la Viagra es su incompatibilidad con los medicamentos que combaten algunas patologías cardiovasculares.

No puede combinarse (hay riesgo de muerte) con fármacos a base de nitratos, como los recetados para las anginas de pecho. Y está contraindicado para enfermos cardiacos y del hígado. Si hablamos del precio ( la dosis necesaria para una erección, una pastilla, va a costar unas 1.000 pesetas), es un fármaco caro. De ahí que se haya abierto, en toda Europa, el debate de si la Viagra debe incorporarse a la lista de medicamentos subvencionados, lo que permitiría que accedieran a este revolucionario remedio las personas de economías más modestas.

Las autoridades sanitarias de algunos países de la UE (España, entre otros) ya han adelantado que, salvo excepciones (como los casos de paraplejia), van a excluir la Viagra del sistema de financiación pública. De cualquier modo, muchos casos de impotencia no pueden solucionarse con la Viagra. Y hay otras terapias (de tipo psicológico, fundamentalmente) que pueden ser efectivas, sin recurrir a los fármacos.

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