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: El precio de los buenos propósitos

Cumplir los deseos formulados a fin de año acarrea un coste que a menudo sirve de excusa para justificar su fracaso. Sin embargo, siempre hay alternativas más baratas

Salud, dinero y menos 'barriga'

Un clásico entre los clásicos: intentar perder peso al inicio del nuevo año. Tras los excesos culinarios de la Navidad, muchas personas sienten la necesidad de rendir cuentas con la báscula. Es habitual que en enero las farmacias, parafarmacias, herbolarios, y centros dietéticos llenen sus escaparates con ofertas y anuncios para reducir peso. Pero, con estos métodos qué es lo que realmente se pierde: ¿kilos, dinero o ambas cosas? Una investigación exclusiva de la Revista CONSUMER EROSKI analizó en mayo de 2007 el funcionamiento de 103 centros de adelgazamiento de nuestro país. El estudio, además de constatar que en uno de cada tres establecimientos se planteaban pérdidas de peso poco saludables, reveló que intentar adelgazar en este tipo de centros se pagaba, y no poco. La media por el tratamiento global ascendía hasta los 1.396 euros, aunque los precios se movían entre los 350 euros de los dos centros más económicos hasta los 3.879 euros del más caro. Por meses, las consultas y los productos costaban de media 163 euros mensuales. Los precios iban de los 600 euros del establecimiento más oneroso hasta los 40 del más barato. Sin embargo, adelgazar no siempre exige desembolsar grandes sumas de dinero.

Si en algo están de acuerdo los nutricionistas es que la clave para perder peso se basa en seguir una dieta adecuada y hacer ejercicio físico. Aunque en todo momento se recomienda la supervisión de un profesional de la materia, cada uno a título personal puede aprender a comer. La cuestión es cambiar ciertas prácticas y costumbres adquiridas por otras que permitan elaborar un menú variado, sabroso y con menos calorías, también en Navidad.

Sudar también cuesta dinero

“Este año me apunto al gimnasio” es, probablemente, junto al “Feliz año”, una de las expresiones más pronunciadas en todo mes de enero. Al deseo de combatir la pereza y la energía que se necesita para acudir a un gimnasio se le suma otro esfuerzo: el económico. Según un estudio de esta revista elaborado en enero de 2008 en el que se analizaban 200 gimnasios del país, la cuota mensual media rondaba los 56 euros, importe al que hay que sumar la matrícula- que se paga al inicio y es exigida en tres de cada cuatro gimnasios estudiados- que asciende por término medio a 70 euros. En total, un año de gimnasio se traduce en una media de 742 euros. Ahora bien, las personas interesadas en hacer ejercicio también pueden plantearse, como alternativa, crear su propio centro en casa. De esta manera, se dispone de una libertad total de horarios y se ahorra una suma importante de dinero, ya que aunque se requiere una inversión inicial ésta se amortiza en el tiempo.

¿Qué se necesita para disfrutar de un gimnasio en casa

En todo gimnasio que se precie, incluido el doméstico, se debe trabajar la actividad aeróbica y la tonificación muscular. Para ello, estos son los materiales y artículos que, como mínimo, se deben adquirir para disponer de un gimnasio en casa:

  • Una máquina de ejercicio cardiovascular: desde la clásica bicicleta fija, la de spinning, las cintas para andar o correr hasta el stepper. La inversión oscila entre los 35 euros de los modelos más básicos de stepper hasta los 1.300 euros de las cintas más punteras.
  • Unas mancuernas o gomas elásticas con las que tonificar brazos y piernas. Las primeras son algo más caras, entre 15 y 20 euros, mientras que las segundas apenas cuestan 10 euros.
  • Un balón suizo o fitball (10 euros) para trabajar los abdominales y realizar diferentes estiramientos.
  • Una esterilla. Imprescindible para realizar actividad física en el suelo y evitar las lesiones de espalda. Los precios y calidades son variadas. Desde 4 euros de los modelos más básicos a los 60 euros de los más sofisticados.

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