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Guía de compra : Al rico helado

Son un placer nutritivo, calóricos y con bastante azúcar, pero compatibles con una dieta equilibrada

Los helados son para el verano, aunque timidamente se consolida la tendencia de consumirlos durante todo el año, tal y como sucede en otros paises. Ahora bien, seguimos prefiriendo degustarlos cuando el sol aprieta. De fresa, chocolate, nata, vainilla, leche merengada y tuttifruti. Ésta era la escueta variedad de sabores que se ofrecían en las tradicionales heladerías no hace aún tanto tiempo. Hoy necesitaríamos buena parte de esta página solo para enumerar el interminable listado de formas, sabores y colores con los que se venden los helados. Legalmente, hay hasta seis denominaciones pero la práctica comercial da lugar a otras tantas: además de las más típicas, en el mercado hay además helados sin azúcar, sin fructosa, sin conservantes, sin saborizantes, con menos aire incorporado, con menos grasa, con menos calorías, con un mínimo de frutas, helados de autor… Su oferta aumenta año tras año, por lo que la elección se hace cada vez más difícil. En este mar de helados, el consumidor no siempre sale airoso en la tarea de seleccionar el que más le convenga. Muchas veces, se elige más por impulso que por conocimiento. Para arrojar un poco de claridad en el asunto, EROSKI CONSUMER presenta en esta nueva Guía de Compra las claves para conocer las diferencias entre unos y otros y sus distintas propiedades.

No es una golosina, sino un alimento

El helado constituye un triunfo de la tecnología de los alimentos. Lo que muchos no saben es que el principal ingrediente en la mayoría de los casos es el aire, cuya adición convierte la elaboración en un sistema muy complejo. Sin aire, el helado sería una bola sin consistencia. La aireación crea unas burbujas que quedan rodeadas por grasa emulsionada con una red de diminutos cristales de hielo. Esta estructura es la textura de espuma semisólida que aprecia el consumidor.

Una opción interesante es elegir las presentaciones menos grasas y
menos azucaradas

La composición de los helados es muy diversa: según los ingredientes empleados en su elaboración, sus características energéticas y nutritivas serán unas u otras. Los helados son sabrosos, nutritivos y perfectamente compatibles con una dieta equilibrada pero no deben ser considerados como un aperitivo para tomar a cualquier hora del día con el fin de disfrutar de su sabor o de combatir el calor. En general, los helados elaborados con leche o grasa no láctea -dos de los grandes grupos en la familia de los helados- tienen un elevado aporte energético (atención especial, personas obesas), de azúcares (precaución en el caso de las diabéticas) y de grasas (la mayor parte saturadas, las que aumentan la incidencia de enfermedades cardiovasculares). Esto obliga a consumir los helados preferentemente como postre y, siempre, en cantidad moderada. Se trata de que puedan formar parte de un plan de alimentación equilibrado. Recordemos que en líneas generales, los helados aportan en torno a 220 calorías cada cien gramos (en el caso de los de agua -polos y sorbetes-, 70) es decir, el doble o más que otros postres lácteos dulces como el arroz con leche, los yogures, flanes o natillas. Una opción interesante es elegir las presentaciones de helado menos grasas y menos azucaradas o si no es posible, la alternativa debe ser consumirlos en cantidades moderadas y no con demasiada frecuencia.

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