Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Alimentación > Aprender a comer bien

Λ

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

6 muestras de mantequilla y 4 de margarina, analizadas: Mejor margarina que mantequilla

La margarina tiene menos grasa y aporta menos calorías. Además, el perfil de su grasa es más saludable, al tener menos grasas saturadas e, incluso, menos grasas trans. Sale más barata, se unta mejor, y no fue inferior en la cata

  ¿Mantequilla o margarina? Aunque hay quienes tienen claras sus preferencias, la duda asalta a muchas personas cuando hay que preparar las tostadas del desayuno, los bocadillos de los niños y ciertas salsas o platos. Ambos son alimentos sin apenas proteínas ni hidratos de carbonos (menos de un 1% de ambos nutrientes), pero muy grasos y calóricos cuya ingesta conviene moderar, pero hay particularidades que los distinguen. No es la menor que la mantequilla tiene origen animal y procede exclusivamente de leche o nata, mientras que la margarina se obtiene con complejos procesos tecnológicos a partir de aceites vegetales (aunque puede elaborarse con grasa animal, hoy casi todas son 100% vegetales). También es lugar común que el tradicional sabor de la mantequilla y su imagen de producto más natural le han hecho ganar adeptos frente a la margarina. Que, aunque nace apenas hace unas décadas como resultado de las necesidades y esfuerzos de la industria alimentaria, no carece de un par de convincentes argumentos: cuesta mucho menos -casi la mitad- que la mantequilla y resulta más fácil de untar al ser su grasa más blanda.

Si, tal y como ha hecho CONSUMER EROSKI en este análisis comparativo, se comparan en laboratorio las mantequillas más vendidas (cuya materia grasa, toda ella láctea, representará entre el 80% y el 90% del producto: se analizaron seis, las convencionales de Arias, Breda, Pascual y Central Lechera Asturiana y las "fáciles de untar" de Arias y Président) con las margarinas más consumidas se comprueba que la margarina es más saludable para un consumo frecuente. Así de rotundo.

Se analizaron, además de las seis mantequillas citadas, Flora y Tulipán, dos margarinas de las denominadas "tres cuartos" porque en lugar del 80%-90% de grasa que deben tener para llamarse margarinas contienen entre el 60% y el 62% de grasa, toda ella de origen vegetal; también se incluyeron en este análisis la margarina Artua, que es en realidad "materia grasa para untar 55%", y la "semi-margarina" Ligeresa, que tiene un 40'% de grasa. En total, por tanto, 10 muestras que han sido comparadas como si se tratara del mismo producto, dado que sus usos culinarios y alimentarios son idénticos.

La margarina, más saludable

¿Por qué se concluye que la margarina es más saludable que la mantequilla para un consumo frecuente? Porque tiene mucha menos grasa (entre el 57% de Artua y el 40% de Ligeresa, frente al 83% de media de las mantequillas) y porque, además, esa grasa tiene un perfil más cardiosaludable: la proporción de ácidos grasos saturados es notablemente inferior, tiene en torno a un 30% de media de saturados frente al casi 70% de las mantequillas. Y la margarina carece de colesterol, cuando la mantequilla lo contiene en cantidad considerable (250 mg/100 g). También es menos energética: aporta entre 500 y 550 calorías cada cien gramos, frente a las 748 calorías cada cien gramos que, de media, aportan las mantequillas. Influye mucho en la composición nutricional de la margarina que un 44% del producto, de media, es agua, mientras que en la mantequilla sólo representa el 15%.

La balanza favorece a la mantequilla en sólo dos parámetros: carece de aditivos, cuando las margarinas los contienen en generosa diversidad (emulgentes, conservantes, acidulantes, aromas y colorantes) y, por otro lado, la sal de las margarinas, sin ser excesiva (tienen entre el 0,2% y el 0,7% de sal, cuando se considera que un alimento es demasiado salado a partir del 1,5%), multiplica por diez la insignificante cantidad de las mantequillas (0,04% de sal, de media). También puede considerarse como ventaja de la mantequilla, si bien menor respecto de las anteriores, que sus vitaminas y calcio son naturales, mientras que en las margarinas se añaden en el proceso industrial de elaboración; ello, porque la grasa de la mantequilla, aunque resulte menos saludable para nuestro organismo, contiene nutrientes de los que carecen las grasas vegetales.

Novedades en la grasa trans

Pero hay aún otro apartado nutricional importante en el que vencen las margarinas a las mantequillas. Es el de las grasas trans, cuyo efecto en la salud se considera aún peor que el de las saturadas, ya que contribuyen a elevar el nivel del colesterol malo (LDL) y a disminuir el colesterol bueno (HDL). Suponen, de media, estas grasas trans, el 0,7% de la grasa en las margarinas, frente a un 2,5% en la mantequilla, si bien en la mantequilla son grasas trans naturales, lo que se presume podría hacerlas menos perjudiciales que las surgidas del proceso tecnológico -hidrogenación de las grasas vegetales- que se sigue para producir la margarina. No hay aún acuerdo científico al respecto y se sigue investigando; de todos modos, al ser idéntica la estructura molecular de las grasas trans naturales a la de las no naturales, parece prudente ser cautos y adjudicarles, en un principio, efectos similares en nuestro organismo. Lo que más llama la atención es que esta ventaja nutricional de la margarina frente a la mantequilla no siempre fue la que hoy se constata, más bien al contrario. Un análisis publicado en 1996 por esta revista reveló que el 8,6% de la grasa de las margarinas lo componían, de media, los ácidos grasos trans; en un comparativo posterior (publicado en 2001) y también de CONSUMER EROSKI, la media de grasas trans en las margarinas se redujo hasta el 1,5%, mientras que en este último, 13 años después del primero, representa sólo el 0,7%. Puede concluirse que los productores de margarinas han sabido modernizar la fórmula de su producto y adecuarla tanto a las futuras normativas europeas, que se prevén muy exigentes con la reducción de las grasas trans en la industria alimentaria -se habla incluso de prohibición-, como a unos consumidores cada vez mejor informados y más exigentes con su alimentación, que han comenzado a vincularla decisivamente con el cuidado de su salud. Hay que decir también que comienzan a verse en el mercado mantequillas ligeras con contenidos en grasa en torno al 50%, e incluso con sólo el 20% de grasa, lo que significa una importante reducción de calorías, grasa saturada y grasas trans, es decir, convertir en más saludable al producto.

Paginación


Otros servicios


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto