Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Alimentación > Aprender a comer bien > Alimentos a debate

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

: Las más baratas, la mejor opción

/imgs/20050301/analisisa01.jpg En las menestras en conserva, las verduras se presentan ya cocidas junto con un líquido de cobertura constituido por agua y sal, mientras que las congeladas precisan de cocción para su consumo. Ambas son cómodas de consumir: en las de frasco basta con retirar el líquido de gobierno, calentarlas sin llegar a ebullición y condimentarlas. En las congeladas, es suficiente con verterlas (mejor sin descongelar) a un recipiente con agua hirviendo y, una vez cocidas, escurrirlas y condimentarlas. Si la cocción se hace en olla rápida o a presión se reduce la pérdida de nutrientes. La menestra acostumbra servirse como primer plato (aliñada con aceite o acompañada de un refrito de ajos o cebolla y jamón), pero también puede en ensaladas y como guarnición de carnes y pescados. La menestra (según indica la norma de conservas vegetales), es una mezcla de verduras compuesta por guisantes, alcachofas y espárragos, en orden decreciente de proporción, y, opcionalmente, judías verdes, habas, zanahorias y champiñón. La menestra congelada, a diferencia de la que se presenta en conserva, no cuenta con norma específica y únicamente debe atenerse a lo que establece la general de alimentos ultracongelados.

CONSUMER EROSKI ha analizado ocho menestras, cinco en conserva y tres ultracongeladas. Las que se venden en conserva son mucho más caras (salen desde casi 8 hasta más de 10 euros el kilo) que las congeladas, que cuestan desde 2,84 hasta 3,57 euros el kilo. Los envases iban desde 415 gramos de peso neto hasta un kilo. Los resultados de las pruebas analíticas fueron tan similares que para la elección de la mejor relación calidad-precio sólo se tuvo en cuenta la opinión de los catadores (que discriminaron claramente las muestras, prefiriendo las menestras en conserva frente a las congeladas) y el precio de cada muestra. La mejor relación calidad-precio recae en Anko, la más barata de las menestras en conservas y una de las que más gustó en la cata. Para quienes opten por las menestras congeladas, la elección más acertada es Bonduelle, la más barata de todo el comparativo (2,84 euros/kilo verdura).

Etiquetado: tres incumplen norma

La información obligatoria en el etiquetado de cualquier menestra es: denominación ("Menestra"), identificación de la empresa, lista de ingredientes, peso neto, lote, fecha de consumo preferente y modo de empleo. Además, las que se comercializan en conserva indicarán peso escurrido y categoría comercial. Se comprobó que Gutarra y Carretilla (ambas, en conserva) no indicaban categoría comercial y que Bonduelle ultracongelada no especifica el porcentaje de espárragos, cuando en su denominación destaca este ingrediente. Anko indica en la etiqueta categoría Extra, cuando se ha constatado que pertenece a una Primera. Leyenda y Carretilla no indican los ingredientes en un orden decreciente.

Por otro lado, los análisis microbiológicos revelaron que todas las muestras habían sido correctamente lavadas, escaldadas, esterilizadas y ultracongeladas, ya que obtuvieron resultados correctos en todos los parámetros y ninguna contenía microorganismos patógenos.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones