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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.
Un 17% de los centros visitados no incluye verduras como mínimo un día a la semana y los alumnos de uno de cada diez colegios no comen una ración de pescado de lunes a viernes
Los niños no sólo alimentan su intelecto en el colegio. Para un millón y medio de menores el centro escolar también es su comedor diario de lunes a viernes. Por ello, es fundamental que el menú que consuman sea equilibrado y saludable, con el uso frecuente de pescado fresco, fruta, verdura, hortalizas y el abandono de precocinados o bollería. Sin embargo, uno de cada cinco no lo hacen. Así lo ha constatado CONSUMER EROSKI tras el análisis que ha realizado de 422 menús semanales de 211 colegios públicos, concertados y privados de 18 provincias de nuestro país. Aunque la calidad de los menús escolares ha registrado una evolución positiva respecto a un estudio similar elaborado en 2004, aún se arrastran carencias reseñables. Las principales: el 17% de los colegios no ofrecen verduras y hortalizas como mínimo un día a la semana y los alumnos de un 10% de los 211 colegios ni siquiera toman un plato de pescado fresco a la semana como mínimo. Sin embargo, todos los colegios de la muestra de este informe coinciden, positivamente, en la contención de la oferta en la bollería y dulces, que sólo se dispensan a los más pequeños en ocasiones muy especiales. La mejora en la calidad nutricional ha venido acompañada por un incremento en el precio medio del menú: de los 3,8 euros diarios de 2004 se ha pasado a los 4,9 euros de 2008, lo que representa un aumento del 22%, ocho puntos por encima del IPC acumulado.
Las mejores calificaciones las obtuvieron los centros estudiados en Álava, Madrid, Málaga, Sevilla y Valladolid
Se ha recabado información de colegios de Madrid, Barcelona, Asturias, Cantabria, A Coruña, Alicante, Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, Zaragoza, Valencia, Valladolid, Murcia, Sevilla, Córdoba, Granada y Málaga. Se solicitó información a 1.100 centros. De ellos, 211 remitieron los datos requeridos (el 71% son de titularidad pública, 27% concertados y un 2% privados, una proporción similar a la del sistema escolar). Los centros escolares que no colaboraron en la elaboración de este informe apuntaron desde un primer momento falta de tiempo, otros reconocieron que no les interesaba participar en la muestra e incluso algunos señalaron que no facilitaban ese tipo de informaciones.
Entre los que sí se prestaron a participar, cada uno de ellos proporcionó dos menús semanales (primer y segundo plato y postre), con lo que se analizaron 422 menús que se sometieron a un análisis en el que se comprobó la frecuencia de consumo (recomendada por expertos) de alimentos básicos que no deben faltar en los menús: verduras, ensaladas, legumbre, pescado y fruta fresca. Asimismo, se tuvo en cuenta que no incluyesen en exceso productos precocinados (croquetas, empanadillas, salchichas...) ni postres dulces. Los requisitos mínimos que debían cumplir eran los siguientes: uso, como mínimo una vez por semana, de verdura, legumbre y pescado fresco o congelado no elaborado; limitar los precocinados y dulces a un máximo de dos veces en una misma semana y ofrecer fruta fresca, como mínimo, en dos de los días de la semana.
Por territorios, las mejores calificaciones las obtuvieron los centros estudiados en Álava, Madrid, Málaga, Sevilla y Valladolid ('muy bien'); mientras que las peores recayeron en los colegios analizados A Coruña, Córdoba y Asturias (entre un 'mal' y un 'regular'). Barcelona, Guipúzcoa, Navarra, Vizcaya, Valencia y Zaragoza se situaron en la media, no muy lejos de Alicante, Cantabria, Murcia y Granada que se movían entre el 'bien' y el 'aceptable'.
Si se comparan estas calificaciones con las recogidas en 2004, se puede comprobar que la evolución positiva de los menús en estos cuatro años ha sido generalizada. Dos datos avalan esta afirmación: hace cuatro años, la proporción de menús con una calificación de 'bien' o 'muy bien' se quedaba en un 41% y el de suspensos alcanzaba el 24%, mientras que en la actualidad el 68% de los centros analizados ofrecen un menú bueno o muy bueno y sólo un 14% no superan la prueba. La excepción: los centros estudiados en A Coruña, que, de nuevo, suspenden.
Educar a los niños a que coman de todo y a que valoren la importancia de seguir unas pautas saludables de alimentación y no atiendan sólo a las urgencias del apetito y a sus preferencias gustativas requiere de padres y madres un esfuerzo que en algunos casos puede ser descomunal. Para empezar, deben informarse de los principios de la alimentación equilibrada y saludable. Y, después, convertirse en proselitistas de estos principios. Para ello, nada mejor que predicar con el ejemplo. Los comedores escolares pueden ayudar, pero hoy por hoy mejor jugarnos la partida en casa. Es en el hogar donde los niños adquieren y aprenden los hábitos alimenticios. Estas son algunas pistas para enseñar a nuestros hijos a comer bien:
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