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Las condiciones higiénicas y de limpieza han mejorado, aunque aún están lejos de ser las deseables
El tatuaje y la perforación corporal (piercing) están muy vinculados a las modas y tendencias urbanas. Pero no son en absoluto asuntos banales. Precisan una intervención invasiva que exige una información exhaustiva y el cumplimiento riguroso de estrictas medidas higiénicas, sanitarias y de limpieza. El objetivo no es otro que evitar que una mala praxis o una decisión precipitada generen efectos perniciosos. Sin embargo, y a tenor de la investigación que CONSUMER EROSKI ha realizado en 160 centros dedicados a esta actividad (uno de cada diez de los que hay en nuestro país) en 18 capitales, la palabra "información" no está tatuada en la mente de la mayoría de quienes se dedican a perforar la piel para pigmentarla o para adornarla con piezas metálicas.
Así, pese a que estas intervenciones implican romper una de las barreras protectoras del organismo, que es la piel, en el 72% de los casos los dependientes ni siquiera preguntaron a los clientes si sufrían alergias o u otro tipo de enfermedades. No obstante, la limpieza e higiene ha obtenido una buena valoración y ha mejorado frente a un estudio similar realizado por esta revista en 2004, si bien está lejos aún de lo deseable. Este elemento es crucial en una labor en la que el riesgo de contagio o infecciones por un trabajo deficiente es alto. De hecho, el uso de estos adornos corporales está desaconsejado desde un punto de vista médico y sanitario.
Los establecimientos elegidos, 136 dedicados en exclusiva a estas prácticas y 24 centros con otras actividades de estética y belleza, se visitaron en A Coruña, Alicante, Almería, Barcelona, Bilbao, Córdoba, Granada, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza. Para recopilar la información necesaria, los técnicos de
CONSUMER EROSKI se personaron en cada uno de los centros haciéndose pasar por clientes interesados en un tatuaje (siempre el mismo: una pequeña letra china en blanco y negro) y en el piercing más económico de acero quirúrgico. El dinero que hay que desembolsar en ambos casos varía de forma notable entre las distintas capitales e incluso entre los centros de una misma ciudad. No obstante, el precio medio del piercing solicitado asciende a 30 euros, y el del tatuaje, a 61 euros.
En el desarrollo del cuestionario que cumplimentaron los técnicos se contó con las aportaciones de médicos dermatólogos y se partió tanto de la normativa que algunas comunidades autónomas (Andalucía, Galicia, Navarra, Cataluña, Valencia, Extremadura, Madrid y Murcia) aplican a estos establecimientos como del exigente código de buenas prácticas de la Asociación Nacional de Maestros Tatuadores y de Piercing.
En líneas generales los establecimientos analizados suspenden el examen de CONSUMER EROSKI con una nota de 'regular'. Tan sólo pasan la prueba los centros visitados seis ciudades: Granada y Valencia con un 'bien'; y Bilbao, Córdoba, San Sebastián y Valladolid con un mediocre 'aceptable'. Las peores valoraciones fueron para los locales analizados en Alicante, Barcelona y Zaragoza (todas con un 'mal') y para A Coruña, Almería, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, Sevilla y Vitoria (todas con un 'regular').
Acudamos a un establecimiento que garantice unas correctas condiciones de higiene y que esté registrado en la Consejería de Sanidad y Consumo. Además, los tatuadores o perforadores deben haber realizado un curso de formación.
Lavémoslo con un jabón antibacteriano líquido dos veces al día, usando sólo la mano.En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI