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Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

10 balones de fútbol

Uno de los más baratos es casi tan bueno como el de la Eurocopa. Siete cumplen con las especificaciones de la FIFA, pero sólo uno lo indica

  Si ha habido un regalo que han ansiado miles de niños ha sido un balón "de reglamento". Pero, ¿qué cualidades tiene un balón para ser "de reglamento"? Lo que la legislación exige en estos balones es lo mismo que lo que reclama en cualquier otro artículo deportivo. Por eso, para realizar este comparativo se han utilizado las normas de la FIFA, organización privada que rige el destino del fútbol y que define cómo debe ser un balón para que se pueda utilizar en una competición internacional oficial al aire libre.

La FIFA marca tres niveles de certificación para conceder su marchamo a un producto: FIFA Approved ("aprobado por FIFA", el más exigente), FIFA Inspected ("Inspeccionado por la FIFA", algo más laxo) e IMS (que son las siglas inglesas de "Balón Internacional Estándar"). Las dos primeras requieren que el fabricante del balón pague una cuota a FIFA, mientras que la tercera puede lucirla cualquier balón que supere los mismos criterios técnicos de FIFA Inspected, sin que medie ninguna relación con la entidad reguladora, es decir, sin que el fabricante pague por el sello. Queda en manos de la empresa comprobar que su producto realmente cumple con el estándar.

Se han analizado diez balones de fútbol de la talla 5 (la "oficial") que cuestan desde los 12,50 euros de Umbro hasta los 30 euros de Astore. Entre ellos están el Adidas Europass replique (24 euros, que se vende como idéntico al utilizado en la recién acabada Eurocopa) y Nike LFP 2007-2008, el empleado en la última Liga española de fútbol (al no ser competición internacional no está obligado a atenerse a lo establecido por la FIFA). El único de los utilizados que lucía un distintivo FIFA era el de Adidas: FIFA Inspected. En este análisis a todos los balones se les ha medido según la norma del Balón Internacional Estándar. Las normas de la Liga española son más laxas que las de la FIFA. Sólo definen el material ("cuero o similar"), la forma ("esférica", sin indicar cuánto) y el tamaño y peso.

Sorprende que el diámetro calculado en Nike, el balón oficial de la Liga, no llega al mínimo, aunque sólo por dos milímetros (67,8 cm frente a 68 cm).

La mejor relación calidad-precio es Puma Big Cat II, de 13 euros, uno de los más baratos, y que cumple con las máximas especificaciones de la FIFA, salvo por la longitud de su circunferencia, un milímetro inferior a lo establecido (una diferencia poco relevante). Otra opción interesante es el de Adidas, el único que cumple estrictamente con las máximas especificaciones de la FIFA: no sólo lleva el sello FIFA Inspected, sino que cumple con los requisitos superiores de FIFA Approved. Por tanto, podría ser utilizado en competiciones internacionales oficiales. Es el único de los analizados que encaja de forma rigurosa en la definición de balón "de reglamento", si bien Diadora y Puma no lo son por un par de milímetros de circunferencia, desviación poco significativa. Mikasa FT-5 es una buena opción para los que juegan de forma habitual sobre terrenos mojados o embarrados: es casi impermeable.

Tamaño y peso

El peso de los diez balones estaba comprendido entre el máximo y mínimo que fija la norma. El más pesado fue el de Nike (436,7 g), seguido de Astore (436,1 g). El balón más ligero fue el de Joma (421,8 g). En cuanto a su circunferencia, debe estar comprendida entre los 68 cm y los 70 cm. Tres balones quedaron por debajo: Matt (67,5 cm), Umbro (67,7 cm) y Nike (67,8 cm), si bien el margen de error de la técnica no permite asegurar que suspenden esta prueba.

Las culturas mesoamericanas fueron las primeras en jugar con pelotas que rebotaban porque las confeccionaban con caucho y látex. En la actualidad, la precisión en el rebote de un balón es un dato esencial para averiguar su calidad, porque un jugador tiene que poder anticipar el bote que dará la pelota en su cuerpo (pecho, cabeza, muslos...) o en el suelo. Las pruebas se hacen a 5ºC y a 20ºC para simular diferentes condiciones ambientales que pueden alterar el comportamiento del producto. Los balones se dejan caer desde dos metros sobre una lámina de acero y se mide hasta dónde rebotan: para ser aptos en competición oficial deben ascender entre 115 cm y 165 cm en la prueba a 20ºC y por encima de los 110 cm en la prueba a 5ºC. El rebote no sólo debe ser elevado, sino también uniforme: cada balón se lanza diez veces y la diferencia entre el mayor y menor rebote no debe superar los diez centímetros. Todos los balones aprobaron: el que dio un rebote mayor fue Diadora (147 cm a 20ºC y 138 cm a 5ºC) mientras que Umbro (123 cm y 113 cm) y Softee (128 cm y 121 cm) obtuvieron los resultados más discretos.

Absorción de agua

  Un balón mojado rebota menos y es más complicado de chutar, sobre todo si se le quiere dar efecto. Para comprobarlo, se simula lo que ocurre en un campo de fútbol húmedo: se coloca el balón en un recipiente con una cantidad determinada de agua y se somete a ciclos de compresión. La prueba se hace sobre tres balones de cada modelo: cada uno de ellos no debe absorber más del 20% de su peso en agua, y la media de las tres unidades no debe superar el 15%. Los diez se situaron muy por debajo de estos valores: Nike (5,6%) y Diadora (5,3%) fueron los modelos que más agua absorbían. Mikasa demostró un excelente comportamiento: sólo absorbe el 0,2% de su peso en agua.

Un balón debe llegar al minuto 90 sin dar síntomas de flaqueza, y preparado para la prórroga o, incluso, los penaltis. Se comprobó si perdían aire en un periodo de tiempo y con una actividad similar. Si así fuera no responderían con uniformidad a los diferentes toques y tanto los pases largos como los cruces profundos resultarían casi imposibles. Se inflaron todos los balones a una presión de un bar y se dejaron en reposo durante tres días, tras lo que se comprobó su presión. No deben perder más del 25% de la presión: Softee (21%), Matt (20%), y Adidas (19%) obtuvieron los resultados más discretos. Joma y Nike perdieron sólo el 7% de su presión.

Calidad global

Adidas es el único balón analizado que cumple con la normativa más estricta de la FIFA en todas las pruebas realizadas, pero no lo indica en su etiqueta (dice que es de FIFA Inspected, de calidad inferior). Puma y Diadora superaron las exigencias para este mismo estándar, salvo por un par de irrelevantes milímetros en la circunferencia. Mikasa, Softee, Astore y Joma no llegan a la máxima calidad, pero cumplen con la norma menos exigente IMS, si bien no lo indican. Nike y Matt (los dos rozan el límite de diámetro mínimo requerido) y sobre todo Umbro (además de pequeño falla por su esfericidad.) no alcanzan el estándar IMS.

¿No son completamente redondos?

Uno de los criterios que definen la calidad de un balón es la esfericidad, esto es, cuánto de perfecta es la esfera. Por su propia naturaleza y por el proceso de fabricación, un balón no puede ser redondo del todo, pero su forma debe aproximarse lo máximo posible a una esfera ideal.

Sólo un balón con una esfera perfecta permite que el jugador pueda demostrar sus virtudes. Cuanto más se acerque la esfera a la perfección, mayor será el equilibrio del balón durante su trayectoria y más preciso y previsible su recorrido.

Para determinar la esfericidad de un balón se hincha y se mide su diámetro en 16 puntos diferentes para calcular el diámetro medio. Después, se calcula la diferencia entre el diámetro máximo y el mínimo. Así, el número que se obtiene es la diferencia en porcentaje entre el diámetro máximo y mínimo sobre el diámetro medio. A los balones oficiales para las competiciones de la FIFA se les exige que no superen el 2%. Umbro, con un 2,2%, no es lo suficientemente redondo. Matt (2%) y Joma (1,9%) mostraron valores de esfericidad aceptables, pero elevados. Las esferas más perfectas fueron las de Astore (1,3% de esfericidad) y Diadora (1,3%).

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