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A un año de la llegada del euro, encuesta de CONSUMER : El euro ha encarecido los precios y no estamos familiarizados con él

Y también hay datos muy curiosos...

  • La moneda menos conocida (91,5%) es la de dos euros.
  • Sólo el 39% de los consumidores sabe que las monedas tienen peculiaridades estéticas en cada país y que los billetes son idénticos en todos ellos.
  • Son muchos los que recuerdan haber tenido euros de Francia (50%), Portugal (38%) y Alemania (30%).
  • El 20% de los ciudadanos ha cambiado de cartera o monedero debido a la implantación del euro. Los motivos: el 66% dice que porque la anterior cartera no tenía espacio suficiente para monedas y el 12% porque los billetes de euro son más grandes que los de pesetas.
  • El 37% de los consumidores lleva hoy más dinero encima que antes de la implantación del euro.
  • Los billetes de 200 y 500 euros apenas se usan (sólo dice usarlos con frecuencia menos del 0,5% de la población), y los de 100 tampoco pueblan con asiduidad nuestras carteras (6,5%). Incluso el de 50 euros es poco utilizado (63%). El billete más familiar para el común de la ciudadanía es el de 20 euros (95%), seguido del 10 euros (93%).
  • El 28% de los ciudadanos no recurre a los cajeros automáticos para hacerse con dinero en efectivo.
  • El 14% de la población hace ahora mayor uso de los cajeros que antes, y el 35% afirma que ahora saca más dinero que lo que lo hacía con la peseta.
  • Los países que mejor se conocen como de la zona euro (más del 90% de conocimiento) son, en este orden, Francia, Italia, Portugal y Alemania.
  • Los que menos: Irlanda (56%), Austria (65%) y Luxemburgo (70%).
  • Son una minoría irrelevante (menos del 0,5%) quienes piensan que hay billetes por valor de cantidades que en realidad no existen.
  • La moneda menos conocida (91,5%) es la de dos euros.
  • Prácticamente nadie cita monedas que no existan.
  • El billete peor reconocido por su color es el de 200 euros (amarillo, lo conoce el 16% de la gente), seguido del de 500 euros (púrpura-violeta, el 26%) y el de 50 euros (naranja-calabaza, el 28%).
  • Tampoco ante el euro somos todos iguales

    Los jóvenes se muestran más familiarizados con el euro: conforme aumenta la edad, el número de respuestas en euros al precio de los productos es menor. Y también es menor la capacidad de conversión: uno de cada dos menores de 30 años acertaron al afirmar que 3.000 de pesetas son unos 18.000 euros, mientras que en los mayores de 65 años sólo acertaron uno de cada cuatro. Y el 35% de estas personas mayores reconocen que la adaptación al euro les resulta difícil, mientras que en los jóvenes esa proporción es del 15%.

    • Las mujeres (para el 28%, difícil) dicen que les resulta más complicado manejarse con el euro que los hombres (16%).
    • Los hombres conocen más los billetes grandes, de 100, 200 y 500 euros.
    • Las mujeres (34%) tienden más a utilizar euroconversores que los hombres (23%).
    • Los más jóvenes son los que en mayor medida sacan ahora más dinero cada vez que hacen uso de los cajeros automáticos que antes del euro.
    • Los jóvenes son los que más han aumentado la cantidad de dinero que llevan en el bolsillo: el 42% dice llevar más dinero que antes.
    • Las mujeres (85%) creen en mayor medida que los hombres (75%) que los precios han encarecido mucho con el euro.
    • El escaso número de hombres (14%) que creen que la llegada del euro les ha beneficiado personalmente dobla al de mujeres (7%).
    • En las clases altas, aun no siendo tampoco muchas (16%) son tres veces más las personas que se consideran beneficiadas por el euro que en las clases bajas (5%).
    • Los hombres, los jóvenes y las personas de más recursos económicos depositan más confianza en el presente y futuro del euro.

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