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Croquetas : Croquetas: las reinas de la cocina

A la hora de meter unas croquetas en el carrito de la compra, no deberíamos dejarnos llevar por las imágenes de los envases ni por los reclamos que apelan a nuestros sentimientos, como “casero”, “receta artesana” o “receta de la abuela”. La mejor elección pasa por observar la lista de ingredientes para saber qué tipo de leche contienen, de qué está elaborado el relleno y cuánta sal aporta.

Las croquetas son, sin lugar a duda, una de las recetas más populares de la gastronomía ibérica. También hay otras que gustan mucho, como la tortilla de patatas o la paella, pero suelen generar encendidas discusiones: si la primera debe prepararse con cebolla o no, o cuáles son los ingredientes que debe llevar la segunda. Sin embargo, las croquetas son como esas personas que caen bien a todo el mundo. Es difícil encontrar alguien a quien no le gusten, más aún cuando pueden cocinarse según las preferencias de cada uno. Sobre su receta básica pueden elaborarse infinidad de variedades, con tan solo añadir los ingredientes que queramos (jamón, bacalao, pollo…), lo que sirve además como un socorrido recurso para aprovechar sobras y reducir el desperdicio alimentario.

La enorme popularidad de las croquetas no se debe solamente a sus características más evidentes, como el sabor o la textura, sino que obedece además a otros motivos mucho más profundos. Es un alimento íntimamente arraigado en nuestra cultura. Prueba de ello es que su protagonismo en las barras de los bares, en las cartas de los restaurantes y, sobre todo, en los recetarios domésticos de muchos hogares. Por eso, cuando hablamos de croquetas existe un importante componente emocional; generalmente tenemos una visión romántica de este alimento, que nos evoca sentimientos agradables asociados con la familia, el hogar y la cocina tradicional.

Ni caseras ni artesanales

La mayoría de las croquetas comerciales hacen referencia a estos conceptos a la hora de promocionarse. Podemos encontrar varios ejemplos en todas las marcas analizadas, salvo en las de Eroski. Por ejemplo, en algunas variedades de La Cocinera se añaden mensajes como “recetas artesanas”, “¡como en casa!”, “cocinadas tradicionalmente”. En las croquetas de Maheso puede leerse “cocinamos para ti como lo harías tú”, “naturalmente buenas”, y Ameztoi incluye mensajes como “cocinamos como en casa para que lo disfrutes como siempre” o “cocinar como en casa”.

En todos estos casos se trata de mensajes que tienen carácter voluntario y que no están regulados ni definidos en la legislación, así que realmente están vacíos de significado. La única restricción en este aspecto es que no deben llevar a engaño. Con la ley en la mano es difícil evaluar si lo hacen o no, porque juegan con la ambigüedad.

Pero a efectos prácticos, lo cierto es que suelen despistarnos. Si en el envase de unas croquetas vemos mensajes como los anteriores pensaremos que se han hecho exactamente como lo haríamos en nuestra casa, pero en realidad no es así. Para empezar, estos productos se elaboran en naves industriales, con procesos tecnificados en mayor o menor medida, lo que no es ni bueno ni malo.

Pero lo más importante es que sus ingredientes no suelen ser exactamente los mismos que empleamos en casa. Por ejemplo, a menudo se utiliza leche en polvo desnatada en lugar de leche fresca entera, o almidón en lugar de harina. Para empanar se recurre a una mezcla de harina y agua en lugar de huevo y, a veces, se emplean ingredientes que no utilizamos en nuestra cocina, como metilcelulosa, que puede añadirse para mejorar la textura de la croqueta o como encolante para fijar el pan rallado.

Análisis

Para realizar esta guía de compra se seleccionaron croquetas elaboradas por marcas líderes en el mercado, en las que se analizó principalmente:

  • Puntuación Nutri-Score. La valoración viene determinada por la cantidad de grasas, sal y calorías.
  • Los ingredientes. Para conocer la calidad comercial, especialmente en lo que respecta a los ingredientes nobles y al tipo de leche y de aceite empleados.
  • La información comercial. Analizamos si aporta información de valor o si esta puede resultar confusa o llevar a engaño al consumidor.
  • Precio. No fue un criterio para evaluar la calidad, pero la relación calidad/precio se ha tenido en cuenta para las posiciones del ranking.
  • El etiquetado. Se analizó si cumple la legislación vigente.

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