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: Aditivos: los más difamados de la industria

NI VILLANOS NI PELIGROSOS. LOS ADITIVOS ALIMENTARIOS LLEVAN DETRÁS UNA INMERECIDA MALA FAMA A LA QUE CONTRIBUYE LA PROPIA INDUSTRIA CON ETIQUETAS COMO “100% NATURAL” O “SIN COLORANTES NI CONSERVANTES”. ES HORA DE LIMPIAR SU NOMBRE. TE CONTAMOS QUÉ SON, PARA QUÉ SIRVEN Y POR QUÉ SON SEGUROS.

Cómo se determina su seguridad

El consumo de los aditivos aprobados es completamente seguro. El proceso para que un aditivo se admita en la lista de uso no resulta sencillo. La evaluación de los riesgos y la seguridad la lleva a cabo la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y consiste en un examen minucioso de su estructura química, así como de las impurezas y posibles subproductos que se forman durante su uso. También se realiza un análisis toxicológico para determinar si el aditivo es dañino, generalmente con estudios en animales a los que se les suministran los aditivos en cantidades mucho más altas que las que se plantean por la industria.

En estos análisis se evalúa si pueden desarrollar cáncer, si interfieren con el material genético o si pueden llegar a afectar a la fertilidad o al feto. Si tras estos análisis el aditivo se acepta para su uso, se determina la Ingesta Diaria Admisible (IDA): “cantidad de un aditivo alimentario, expresada en relación al peso corporal, que una persona puede ingerir diariamente durante toda su vida sin correr riesgos apreciables para su salud”. Para establecerlo, se parte del valor tóxico encontrado en los estudios con animales y a esa cifra se aplica un factor de seguridad (se divide generalmente por 100 o 1.000), obteniendo un valor mucho más seguro. Por ejemplo, si en un estudio en animales se determina que a partir de 100 mg/kg y día la sustancia empieza a plantear problemas, para humanos el nivel de seguridad probablemente se establecerá en 0,1 o 1 mg/kg día.

Además, los límites y el uso de los aditivos se suelen modificar: su uso se reevalúa cuando nuevas evidencias salen a la luz, lo solicita la industria o lo reclaman los diferentes países de la UE. Por ejemplo, en 2012 se redujeron los niveles máximos permitidos para tres colorantes: amarillo de quinoleína, rojo cochinilla A y anaranjado S. También se evalúan regularmente los niveles de exposición a estos aditivos. Es decir, cuánta cantidad de cada uno ingerimos. Si se observa que este nivel está cerca o supera la IDA, se proponen medidas para disminuir su uso y, por tanto, su consumo, llegando a su retirada si fuera necesario. Además, los aditivos no se acumulan en el cuerpo humano como sí lo pueden llegar a hacer ciertos pesticidas o metales pesados. Dicho de otro modo: los aditivos que ingerimos son expulsados por nuestro organismo.

‘Química’ de una cereza

Ingredientes: Agua, azúcares (glucosa, fructosa, galactosa, maltosa, sacarosa), endurecedor (E460), minerales, emulgente (E570), aminoácidos, potenciador del sabor (E620), colorantes (E160a, E161b, E161c), antioxidantes (E300, E307), colina, fitoesteroles y aromas naturales.

Así, a primera vista, no parece la lista de ingredientes de un producto muy sano, sobre todo por esos azúcares y tanto aditivo. Sin embargo, resulta ser la lista de ingredientes de una cereza. Sí, una cereza. Pese a que contiene bastantes azúcares (~13%), estos no se encuentran libres como los añadidos en una bebida azucarada, sino que son intrínsecos del propio alimento. No debemos preocuparnos por los azúcares intrínsecos, ya que no se ha demostrado que puedan ser perjudiciales. Esto, unido a la cantidad de fibra y todos los micronutrientes que contiene, hacen de la cereza un alimento muy sano. Los alimentos, por muy naturales que sean, también contienen “químicos”. Además, muchos de estos compuestos pertenecen a la lista de aditivos autorizados. Si a nadie se nos ocurre pensar que una cereza es un alimento insano, no deberíamos preocuparnos cuando un alimento lleve unos u otros de estos aditivos, sino por el alimento en sí.

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