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: ¿Hay que relajarse con una sola dosis? 

La capacidad que tenga nuestro sistema inmune para recordar a los patógenos (virus, bacterias, hongos, parásitos) y toxinas que una vez nos hicieron daño, y hacerles frente cuando estos vuelvan a intentar “atacarnos”, es clave a la hora de desarrollar ante la infección una intensa sintomatología o que todo se quede en un cuadro asintomático. Hablamos de la memoria inmunológica y las vacunas. ¿Por qué algunas necesitan más de una dosis y por qué dicen los expertos que tendremos que vacunarnos cada año?

¿Hay que relajarse con una sola dosis? 

En la gran mayoría de las vacunas se necesita siempre una dosis de refuerzo, pero esto es algo que se decide durante la fase de ensayos clínicos. Depende del antígeno. En el caso de la covid, la inoculación de una primera dosis de vacuna ya va a ser capaz de incrementar la defensa inmunitaria de la persona vacunada. “Y siempre será mejor tener una dosis administrada de la vacuna que no tener nada. Lo que esperamos conseguir con la segunda dosis es que la capacidad protectora de la vacuna sea mayor (cercana al 100%) y que la duración de la protección sea mucho más prolongada”, explica el profesor de la Universidad de Cantabria, Jesús Merino.

Aunque aún no hay resultados al respecto, se está considerando que aquellas personas que hayan pasado la infección de la covid (sintomática o asintomática) tienen suficiente con una sola dosis de la vacuna. “Se decida lo que se decida, en todo caso, la segunda dosis es importante para conseguir una memoria inmunitaria más efectiva y duradera”, asegura Merino.

¿Protegidos tras el primer pinchazo? 

Cuando nunca hemos tenido contacto con un determinado patógeno, los niveles de linfocitos T y B (las células de la inmunidad adaptativa) específicos para ese patógeno son muy bajos. Pero cuando se padece la infección de forma natural por primera vez, o se administra la primera dosis de la vacuna correspondiente, estas células empiezan a activarse y a multiplicarse, desarrollando la memoria inmunitaria. “Pero el proceso es gradual y relativamente lento, llegando a durar más de una semana. Durante ese tiempo la respuesta inmunitaria sigue siendo muy baja, pero conforme pasa el tiempo y, sobre todo, si existe una segunda dosis, la protección va creciendo exponencialmente”, explica López Hoyos.

Cuestión de eficacia

Al leer las últimas cifras de eficacia de la vacuna rusa Sputnik-V en The Lancet, que alcanza el 92% o las más recientes anunciadas por Pfizer y Moderna, que superan el 90%, se hace inevitable pensar que todas las que estén por debajo de ese porcentaje no van a ser tan efectivas, pero no es cierto. Los porcentajes dependen del tipo de población que haya participado en el estudio y de la pauta que se haya seguido en el ensayo clínico. Aunque esa muestra sea muy numerosa, nunca se podrá comprobar con la de millones de personas, por lo que para obtener una información más precisa habrá que esperar a que se extienda la vacunación. Todas las vacunas que están en el mercado contra la covid presentan una efectividad muy alta.

Cómo son las vacunas aprobadas en Europa

Moderna

Tecnología. ARN Mensajero. Contiene una molécula denominada ARN mensajero (ARNm) que incorpora instrucciones de ADN para que las células del organismo puedan producir la proteína espicular (proteína Spike) que se halla sobre la superficie del virus SARS-CoV-2 y es la que usa el coronavirus para infectar las células humanas. Estas instrucciones van encapsuladas en una especie de nanoburbujas de grasa que son muy frágiles, por eso se necesita mantener estas vacunas a bajas temperaturas. Cuando se administra, algunas células leerán las instrucciones del ARN mensajero y producen temporalmente esa proteína. El sistema inmune reconoce esa proteína como extraña, por lo que produce anticuerpos y activará las células T para atacarla. Efectividad. Entre un 90% y un 95%, según los datos de la fase 3 de los ensayos con humanos. Dosis. Dos, a los 28 días.

Pfizer

Tecnología. ARN Mensajero. Efectividad. 95% Dosis. Dos, a los 21 días.

AstraZeneca

Tecnología. Vector viral o adenovirus. Emplean un tipo de virus (adenovirus), modificado genéticamente para que no se pueda replicar en el organismo humano y así no desarrollar enfermedades. En este caso, utilizan un virus de catarro de chimpancé que funciona como un portador del código genético de un antígeno presente en la covid-19 (la proteína Spike). Al introducirse en nuestro organismo, el cuerpo lo ve como una amenaza, lo considera una infección, y comienza a defenderse. Así se da inicio a la respuesta inmune. Efectividad. 70-90% (visto en última fase con humanos y validado por The Lancet). Dosis. Dos, entre 4 y 12 semanas.

Janssen

Tecnología. Vector viral o adenovirus. En este caso, utilizan una versión moderna del adenovirus que puede causar el resfriado común. Efectividad. 66% (85,6% contra los casos graves). Dosis. Una dosis.

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