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: Obesidad infantil: el gran desafío en el hogar

La familia es fundamental para extender los hábitos saludables entre los más pequeños. Sin embargo, con una sociedad cada vez más estresada y con largas jornadas laborales, a los progenitores no les queda mucho tiempo para planificar menús, hacer la compra o cocinar. Analizamos los principales obstáculos y retos con los que se encuentran los padres para combatir el sobrepeso y la obesidad de sus hijos.

Prevención y tratamiento

“En consulta no hacemos percepciones subjetivas, tenemos los medios para medir y objetivar si un niño tiene exceso de peso para su talla y edad”, asegura Cenarro, quien añade que, no obstante, “resulta muy difícil obtener buenos resultados en este campo, es un poco frustrante y nos da muy pocas satisfacciones”.

No se trata solo de que los padres se resistan a reconocer la situación; es, fundamentalmente, que para corregirla “deben cambiar su forma de comer. No se puede culpabilizar a nadie, entre otras razones porque lo único que consigues es que la familia no colabore. Así que, sin reñir, debes dar explicaciones para que, de manera conjunta, se puedan adoptar las medidas necesarias. Imponer, en temas de obesidad, no conduce a nada”, analiza. El primer paso es conocer lo que realmente se come en casa. “Por eso, es muy interesante hacerles una encuesta en la que se les pide que escriban lo que comen los niños a lo largo de varios días y se estudia cómo se alimentan”, explica Cenarro. “Se analiza con la familia dónde puede estar el fallo y, después, se dan los consejos nutricionales adecuados para ese caso en concreto”, añade.

La responsabilidad de elegir

Los padres y las madres son quienes tienen la responsabilidad de proteger a los menores de los productos poco saludables. Pero, al mismo tiempo, a menudo se enfrentan al problema de la gestión del tiempo. Quienes trabajan muchas horas fuera de casa y no cuentan con los medios para tener a una persona que les ayude en las tareas del hogar, deberán realizarlas en el poco tiempo de que disponen al volver del trabajo. Según señala el pediatra Jesús Garrido, esto favorece que en la casa “se consuman fundamentalmente alimentos precocinados de producción industrial y que haya mucha comida lista para comer. Una característica común en la comida industrial es que, para vender más que la competencia, tiene que saber mejor que la del competidor. Y eso es fácil de conseguir: basta con destacar los sabores añadiendo más sal, grasas saturadas o azúcar, junto con conservantes, colorantes y otros aditivos sin ninguna función nutricional. Su objetivo es que resulten más apetecibles”.

Son muchos los condicionantes del entorno que dificultan que los padres hagan elecciones saludables. Se les pide que asuman su responsabilidad, pero el debate se plantea también en términos de si tienen capacidad para superar esos condicionantes y decir que no. Es la reflexión que encontramos en el artículo Libertad parental como barrera frente a la publicidad de productos alimentarios malsanos dirigidos al público infantil, escrito por el nutricionista Julio Basulto y Francisco Ojuelos, abogado experto en derecho alimentario, y publicado en la Revista de Pediatría de Atención Primaria. En él, se concluye que “la mayor parte de los progenitores no tienen conocimientos nutricionales o sanitarios suficientes, ni tampoco una capacidad real de contrarrestar la manipulación con interés comercial, en muchas ocasiones orientada a que el menor transgreda los consejos de los adultos a su cargo”. Y añaden que situar el debate “en el plano de la libertad de rechazar la compra de los productos malsanos dirigidos a los niños por parte del progenitor es consecuencia de la voluntad de falsearlo, en un escenario de incumplimientos masivos y acreditados de las normas, porque antes de situarse en la opción de elegir, el consumidor ha debido recibir una protección eficaz frente a la publicidad desleal”.

Un plato equilibrado

Muchas veces, las familias se quedan sin ideas para preparar una comida o una cena saludable. Para ayudarles, la Escuela de Salud Pública de Harvard creó un modelo de plato en el que se incluyen todas las catagorías de alimentos imprescindibles en la dieta. Aquí van unas propuestas para preparar un menú completo para los niños.

Hortalizas: la mitad del menú debe basarse en frutas y verduras.

Proteicos: una cuarta parte, incluirá pescado, carne de aves, legumbres o frutos secos, fuentes de proteínas saludables. Hay que reducir el consumo de carnes rojas, fiambres y las carnes procesadas.

Farináceos: cereales en grano variados (pan integral, pasta integral, arroz integral…). Hay que limitar el consumo de cereales refinados como el arroz o el pan blancos.

Este modelo se puede estructurar en uno o dos platos. Los diferentes tipos de alimentos se pueden combinar de infinidad de maneras. Por ejemplo:

  • Primer plato: hortalizas y farináceos integrales, legumbres o tubérculos.
  • Segundo plato: alimento proteico (legumbres, pescado, huevos, carne).
  • Guarnición: hortalizas y/o farináceos integrales, legumbres o tubérculos.
  • Postres: fruta fresca.
  • Acompañamiento: pan integral y agua.
  • Para cocinar y aliñar: aceite de oliva virgen

Propuestas para la cena

  • Lunes. Hortalizas + farináceo: judías verdes con patatas salteadas con ajo // Proteico: tortilla a la francesa // Fruta: manzana laminada
  • Martes. Hortalizas: crema de calabaza y patata con pipas // Proteico + hortaliza + farináceo: filete de gallo rebozado con remolacha rallada // Fruta: granada
  • Miércoles: Hortalizas + proteico: ensalada de lentejas (lentejas, tomate, pimiento, cebolla y aceitunas) // Farináceo: pan integral // Fruta: macedonia de fruta
  • Jueves: Farináceo: sopa de pasta integral // Hortalizas + proteico: croquetas de pollo con hortalizas salteadas // Fruta: gajos de manzana
  • Viernes: Proteico + hortaliza: ensalada de garbanzos con lechuga, espinacas, canónigos, manzana y nueces // Fruta: mandarinas

Fuente: La alimentación saludable en la etapa escolar (2020), Agencia de Salud Pública de Cataluña (ASPCAT)

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