Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa >

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

: Nunca es tarde para empezar (pero bien)

Tras estas semanas en casa, las calles se han plagado de corredores aficionados. Muchos se han calzado las zapatillas por primera vez. Otros, simplemente, han vuelto sin éxito a su pasión: después de tanto tiempo parados han renunciado a las primeras de cambio. Recordemos las claves para disfrutar con el trote.

Que el deporte es un bálsamo para cuerpo y mente es indiscutible. Una de las premisas para llevar una vida saludable pasa por practicar ejercicio, siempre adaptado al nivel físico de cada persona. Y es precisamente aquí donde radica uno de los principales problemas de los corredores amateurs: desde el primer día, muchos se lanzan a correr distancias largas sin estar capacitados ni preparados.

Porque preparar una carrera o completar un recorrido con kilómetros por delante implica un trabajo y una preparación previa minuciosa y específica que, si no se lleva a cabo de forma adecuada, puede acabar en una lesión. Por eso, cada uno debe ser consciente de sus limitaciones físicas, más aún después del confinamiento de los últimos meses, en el que ha estado completamente prohibido practicar deporte al aire libre. 

Las zapatillas del triunfo

Disponer del material adecuado es esencial para quien se inicia en este universo. Para empezar vale con una camiseta de algodón (ya nos adentraremos en el textil técnico) y un pantalón al que estemos acostumbrados. Por ejemplo, no conviene estrenar prendas que puedan provocar rozaduras si vamos a hacer una tirada (recorrido, en el argot) de una hora.

La clave pasa por la elección de unas zapatillas adaptadas al peso y tipo de actividad a realizar. Si el calzado elegido es inadecuado, la lesión está garantizada. “Las zapatillas deben ser, sobre todo, cómodas. Han de adaptarse a la forma de nuestros pies y a nuestra manera de correr”, explica Fernando Armisén, entrenador de trail y running. Además, hay aspectos relacionados con la movilidad articular y el tipo de calzado aconsejado. “Por ejemplo, si tienes una escasa movilidad de tobillo, el drop de las zapatillas [la diferencia de altura entre la parte del talón y la zona delantera] te va a venir muy bien”. Y una recomendación más: “No corras con zapatillas planas, porque forzarás tu cadena muscular posterior”, advierte Armisén.

Tres consejos para elegir el calzado

No es necesario gastarse un dineral en las zapatillas (desde 50 euros hay buenas oportunidades, pero las óptimas superan los 100), pero sí hay que saber elegir qué conviene, según el nivel de cada uno. Hay que tener en cuenta tres aspectos. 

1. La talla. Para saber tu número, una vez puesta la zapatilla y bien atada, el dedo índice de la mano debe caber entre el tendón de Aquiles y la parte trasera con cierta holgura. 

2. La amortiguación apropiada. 

  • Para hombres de menos de 65 kilos y mujeres de menos de 50, amortiguación simple, solo en el talón.
  • Para hombres a partir de 80 kilos y mujeres de 65, amortiguación doble (también en el antepié) y suela ancha, para aminorar los impactos en los grupos de articulaciones.

3. El ‘drop’. Es la diferencia de altura entre el talón y la parte delantera de la zapatilla. Puede ser alto (12 mm), medio (8mm) y bajo (4mm). No tiene que ver con la amortiguación, y sí con la movilidad del tobillo. Esta articulación es clave a la hora de decidir qué tipo de drop utilizar. A mayor grosor, más dorsiflexión (giro hacia el interior de la tibia) al apoyar el pie en el suelo (puesto que el talón se encuentra más alto que la punta).

La pisada: cómo identificar la tuya

  • Neutro. La rotación que hace el pie al correr o caminar es leve, y el apoyo se centra en la parte central. No requiere ningún calzado especial para correr.
  • Supinador. Apenas el 10% de corredores lo son. La carga se apoya sobre la parte exterior del talón y de la planta del pie. Al correr, puede ser necesario utilizar calzado especial. Advierte al vendedor de que eres supinador.
  • Pronador. Seis de cada diez corredores son pronadores. La pisada carga la parte interior del pie y, en algunos casos, se posa la planta completa. Se necesita un calzado especial. Advierte al vendedor de que eres pronador.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones