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Analizados 287 productos financieros de ahorro de 32 entidades financieras : Las entidades recomiendan depósitos, pagarés y fondos para los pequeños ahorradores

El pagaré es un producto floreciente debido a la necesidad de capital de bancos y cajas

¿Verdaderos asesores financieros?

El consumidor está muy poco acostumbrado a moverse en el mundo financiero. Por eso, las propias entidades deberían explicar al cliente, con términos que pueda comprender, en qué consiste cada producto que ofertan: sus características y, por supuesto, sus riesgos o desventajas.

En el estudio solo en una de cada cinco visitas realizadas, la persona que atendió a los colaboradores de la revista era asesor financiero, ejecutivo de banca o director o subdirector de la sucursal. Por el contrario, en 15 de las 32 entidades estudiadas se trataba de un comercial o gestor comercial.

Uno de los derechos básicos del consumidor es el de recibir de la entidad toda la información necesaria para entender bien la operación o producto ofertado. Sin embargo, en el estudio solo en una de cada tres visitas se entregaba documentación completa o folletos explicativos sobre los productos financieros ofertados. Por último, la amabilidad en el trato a los colaboradores fue el denominador común en tres de cada cuatro visitas realizadas.

Glosario de los principales productos financieros de ahorro

  • Cuentas corrientes. Con ellas, el usuario puede realizar todas las operaciones bancarias básicas: domiciliar recibos y nóminas, realizar transferencias y contratar otros productos financieros que, por lo general, exigen tener una cuenta vinculada en la que se depositarán los correspondientes intereses. En cuanto a la rentabilidad, suelen ser menos competitivas.
  • Depósito a plazo fijo. El consumidor entrega una cantidad de dinero a una entidad financiera durante un tiempo determinado. Transcurrido el plazo acordado, la entidad devuelve la totalidad de esa cantidad más una remuneración pactada (intereses). Habitualmente, los contratos de depósito a plazo incluyen las posibilidades de rescatar el dinero del depósito antes de lo acordado, bajo penalización en la rentabilidad final.
  • Pagarés. El pagaré es un documento por el que una entidad se compromete a abonar a una persona una cantidad estipulada en un momento señalado. Tal compromiso es conocido también como promesa incondicional de pago. Quien emite un pagaré se denomina suscriptor y quien lo recibe beneficiaria o tomadora del mismo. En definitiva, es un activo de renta fija que cotiza en el Mercado AIAF. Son a corto plazo y existen vencimientos entre siete días y 25 meses, aunque los plazos más frecuentes son de 1, 3, 6, 12 y 18 meses.
  • Letras del Tesoro. Son valores de deuda pública de renta fija a corto plazo. El importe mínimo de cada petición es de 1.000 euros y las peticiones de importe superior deben ser múltiplos de 1.000 euros. Son valores emitidos al descuento, su precio de adquisición es inferior al importe que el inversor recibirá en el momento del reembolso. La emisión de estos productos se realiza mediante una subasta.
  • Bonos y Obligaciones del Estado. Son valores de deuda pública, emitidos por el Tesoro del Estado a un plazo superior de dos años. Son títulos de interés periódico y expresado como un porcentaje del valor nominal del activo, característica que los diferencia de las Letras del Tesoro.
  • Acciones. Una acción es una parte del capital de una empresa, y representa la propiedad que tiene una persona de una parte de la sociedad. El lugar donde se realizan las negociaciones para la compra y venta de valores, como las acciones de sociedades o compañías anónimas es la Bolsa de Valores. Las acciones, como inversión, representan una inversión en renta variable, ya que no tiene un retorno fijo establecido por contrato, sino que depende de la marcha de la empresa.
  • Fondos de inversión. Es una cantidad de dinero o patrimonio sin personalidad jurídica que se constituye con las aportaciones de todos sus inversores. El patrimonio es gestionado por una Sociedad Gestora y se custodia por una Entidad Depositaria. La Sociedad Gestora es la que decide en qué valores se invierte. Un certificado de participación representa los derechos de propiedad. Las aportaciones que hacen los inversores se invierten en activos financieros con el fin de obtener la mayor rentabilidad posible, estos activos suelen ser: acciones, letras, bonos, obligaciones, productos derivados…, aunque también pueden invertirse en activos no financieros, como bienes inmuebles, arte…
  • Planes de Pensiones. Es un producto de ahorro a largo plazo destinado para la jubilación. Con él, se pretende complementar la pensión pública de jubilación de la Seguridad Social. Este ahorro se produce a través de unos pagos periódicos (aportaciones) durante la vida laboral activa del ahorrador. Su objetivo es formar un capital a largo plazo que podrá recuperar a partir de su jubilación.
  • Planes de Jubilación. No deben confundirse con los planes de pensión. Sirven para ahorrar a largo plazo como complemento a la jubilación pública. Los planes de jubilación son un seguro de vida-ahorro con el fin de que el ahorrador obtenga un capital en caso de jubilación o fallecimiento. El usuario a cambio de una prima que paga con una periodicidad determinada recibe el capital asegurado al término del contrato en caso de supervivencia, o con anterioridad a la fecha anterior si nos enfrentamos a casos de invalidez o muerte. En este último caso el capital lo reciben los herederos del beneficiario del seguro.
  • Seguros de ahorro. Las inversiones mínimas exigidas para contratar un seguro de ahorro parten de 300, 600 o 1.000 euros. Se pueden encontrar los PPA (planes de pensiones asegurados) o los PIAS (planes individuales de ahorro sistemático). Ambos imponen, al igual que los planes de pensiones, aportaciones periódicas cercanas a 600 euros anuales. En PPA, como en los PIAS, no se puede invertir más de 8.000 euros anuales si se es menor de 50 años, o 10.000 euros si se tiene más de esta edad. En PIAS no se pueden invertir más de 8.000 euros anuales, sea cual sea la edad del suscriptor, y no más de 240.000 euros a lo largo de toda la vida del producto.

Fuente: Jofre Farrés, Responsable de Ahorro-Inversión de ADICAE y Marisa Gracia, Profesora de Derecho en la Universidad de Deusto

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