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Cómo mantener una casa más ecológica y ahorrar dinero : ¿Cómo reducir el gasto de la cisterna?

Evitar el stand by de los aparatos o utilizar bombillas de bajo consumo son, entre otras, medidas que reducen el presupuesto del hogar y ayudan a ser más respetuosos con el medio ambiente

¿Cómo reducir el gasto de la cisterna?

Según la normativa europea, las cisternas deben tener una carga de nueve litros pero, actualmente, hay algunos modelos que utilizan menos carga y proporcionan el mismo nivel de prestación al usuario. Hay algunos depósitos que registran una carga de seis litros y otros en los que hay una doble carga, de acuerdo con la necesidad de su uso.

Reducir la cantidad de agua que se utiliza en la cisterna no resulta complicado. Se ha de cambiar el mecanismo de descarga para lograr diferentes tipos de caudal en función de la cantidad que se necesite. Siempre que sea posible, es aconsejable optar por aparatos que permitan una descarga larga y otra corta, o la interrupción de la misma cuando no se precisa tanta agua. Otra forma simple, eficaz y económica de lograr la reducción del volumen en la descarga es la introducción de una botella o bolsa llena de agua dentro del depósito, que actúe como contrapeso, o regular el cierre del flotador para que se corte antes la entrada de agua.

Cuidar la iluminación

La iluminación representa entre la cuarta y la quinta parte del consumo eléctrico en una vivienda, y hasta la mitad en los hogares cuando la luminosidad natural es deficiente. Frente a ello también se puede asumir una serie de medidas, como abrir las ventanas lo máximo posible, pintar de colores claros paredes y techos (algunas marcas reflejan la luz hasta dos veces más que las demás), apagar las luces si no se necesitan, mantener limpias las tulipas y bombillas o instalar sistemas economizadores de energía.

Las bombillas de bajo consumo necesitan menos energía y duran más tiempo que las convencionales. El uso de bombillas de bajo consumo será creciente en los próximos años por dos motivos básicos: estos modelos necesitan menos energía y su duración es mayor respecto a las convencionales, de manera que el medio ambiente y la economía de los ciudadanos lo agradecen. Guiadas por estos beneficios, las instituciones han marcado un calendario progresivo de eliminación de los principales modelos de mayor consumo, que se inició en septiembre de 2009 y culminará en septiembre de 2016.

Las bombillas de bajo consumo necesitan
menos energía y duran más tiempo

En el mercado se pueden encontrar dos tipos de luminarias ahorradoras: las lámparas compactas fluorescentes (CFL) y las de quemador halógeno (ahorran menos que las CFL, pero dan una luz más brillante y su encendido es inmediato). Las CFL se conocen de forma más genérica como de bajo consumo. En España, se utilizan unos 45 millones de unidades CFL, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Iluminación (Anfalum). Hasta abril de 2010 se podía conseguir una de estas bombillas de forma gratuita, gracias a una campaña del Ministerio de Industria (MICYT) y del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE). Las CFL tienen el mismo principio de funcionamiento que los tubos fluorescentes. Por eso, pueden sustituir a las incandescentes sin necesidad de cambiar la instalación y proporcionan un rendimiento mayor: para una misma potencia consumida, aportan de cinco a diez veces más flujo luminoso. Ahora bien, aunque sus prestaciones han mejorado en los últimos años, todavía no han conseguido el brillo de las convencionales y su rapidez de encendido es algo menor.

Utilizar materiales naturales

El uso de determinados productos químicos en las viviendas puede generar diversos problemas de contaminación. Por ello, siempre que sea posible, se debe recurrir al uso de productos y elementos naturales. Por ejemplo, en vez de pinturas, pigmentos o barnices industriales, se pueden usar pinturas y tratamientos ecológicos. Frente a los muebles de conglomerado o contrachapado y los elementos de decoración sintéticos, es preferible decantarse por los de fibras naturales, como la madera (si es posible, con certificación ecológica) o en el momento de limpiar el hogar, recurrir a productos naturales.

Además, tal y como recoge la escuela de reciclaje de EROSKI CONSUMER, no hay que olvidar que los hogares serán siempre más ecológicos si se asumen las clásicas tres erres (reducir, reutilizar y reciclar), si se utilizan los puntos limpios para los residuos que no se pueden depositar en los contenedores o si también se recurre al compostaje casero. Y es que hay que recordar que cada consumidor produce de media al día 1,7 kilos de basura, un total de 25 millones de toneladas anuales que, en buena parte, acaban en los vertederos.

Las medidas más efectivas

  • Siempre que sea posible, se debe emplear la luz natural. El astro rey proporciona luz y calor de forma gratuita
  • El uso de la calefacción en un hogar puede suponer el 41% de la factura eléctrica. Al instalar juntas o burletes en ventanas y puertas que eviten las fugas de calefacción, cerrar persianas cuando oscurezca y correr cortinas para aislar la vivienda se ahorra hasta un 30% de los gastos.
  • Aislar techos y paredes mantiene las habitaciones a una temperatura hasta 10º C por debajo de la que tendría una habitación no aislada. Esta medida puede representar un ahorro de energía de hasta un 30%.
  • Los colores claros en techos y paredes exteriores reflejan el sol y, por tanto, aumentan la sensación de luminosidad.
  • Cuando se compren electrodomésticos, hay que optar por modelos que tengan etiquetas energéticas más exigentes incluso que la de la clase A. Existen además la A+ y la A++, ambas permiten ahorrar hasta un 70 % respecto a un mismo electrodoméstico con etiqueta D.
  • No es aconsejable que el hielo campe a sus anchas en el congelador. Eliminar la capa de hielo antes de que alcance los 3 milímetros de espesor consigue ahorros energéticos de hasta el 30%.

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