Fabadas

Fabadas. Entre cantidad y calidad

En realidad, se trata solo de cuatro ingredientes principales: fabes, chorizo, morcilla y panceta. La proporción entre legumbres y compango (la carne que las acompaña), junto con la calidad de cada pieza marcan la diferencia.
1 enero de 2026

Fabadas. Entre cantidad y calidad

La fabada es uno de los platos más populares de nuestra gastronomía y también uno de los más veteranos entre las comidas listas para consumir. Han pasado ya varias décadas desde que este producto llegó a las tiendas y hoy disponemos de más opciones que en el pasado, así que conviene conocer algunas claves para poder elegir la que mejor se adapte a nuestros gustos y necesidades.

En principio parece un plato muy sencillo, ya que está compuesto básicamente por fabes, chorizo, morcilla y panceta, pero puede haber importantes diferencias entre distintas fabadas, marcadas, sobre todo, por la cantidad y la calidad de sus ingredientes.

Análisis

Para realizar esta guía se seleccionaron siete fabadas elaboradas por marcas líderes en el mercado, en los que se analizó principalmente:

  • Puntuación Nutri-Score. La valoración con el algoritmo actualizado en 2024 viene determinada por la cantidad de sal y de grasas saturadas.
  • Ingredientes. Para conocer la calidad comercial, especialmente por cantidad y calidad de las legumbres, el chorizo, la morcilla y la panceta.
  • Información comercial. Analizamos si aporta información de valor o si esta puede resultar confusa o llevar a engaño al consumidor.
  • Precios. Recogidos en noviembre de 2025. No fue un criterio para evaluar la calidad, pero la relación calidad-precio se ha tenido en cuenta en el ranking.
  • Etiquetado. Se analizó si cumple la legislación vigente.

El ingrediente detrás del nombre

La fabada recibe ese nombre porque su ingrediente principal es la faba: una variedad concreta de alubia (Phaseolus vulgaris). La genuina es la faba asturiana, que goza de Indicación Geográfica Protegida. Se caracteriza por ser grande, de piel fina y textura suave y mantecosa. Además, no se deshace durante la cocción. También hay fabes que no están acogidas a ese sello de calidad y otras variedades de alubia de aspecto parecido, aunque sus características pueden ser distintas (piel más dura, menos mantecosas…).

El tipo de legumbre diferencia una fabada de otra. Pero a la hora de comprar difícilmente podremos saberlo, porque la etiqueta apenas ofrece información en este sentido. En todos los productos analizados se indica “alubia o alubia blanca”, salvo en La Ermita, que indica “fabes”. Lo que sí podemos conocer es la cantidad en la que se encuentran, dado que esta información debe mostrarse obligatoriamente por tratarse de un ingrediente esencial. Así se hace en casi todos los productos, en los que la proporción varía entre el 55% de Eroski y el 45,9% de Litoral. La única excepción es Albo, donde no se indica este dato.

Casera o envasada: qué cambia en la fabada

Hay quien recela de los productos procesados porque no se fía de su composición o de su forma de elaboración. Pero algunos, como este, no tienen nada de raro. Se elaboran de forma parecida a como lo haríamos en casa: se parte de los mismos ingredientes –fabes, compango y agua– y se introducen en latas en las que se aplica un tratamiento térmico que los cocina a la vez que esteriliza el producto. De este modo se consiguen sus grandes ventajas: que estén listos para consumir y que duren mucho tiempo sin necesidad de frío. Alguno como el de Carretilla tiene, además, otra ventaja añadida: al comercializarse en bandeja, es más ligero y se puede recalentar directamente en el microondas. Así que no hay duda de que son prácticos.

En cuanto a los aspectos relacionados con la salud, como podemos imaginar, las legumbres que forman parte de la fabada sí son interesantes: aportan proteínas, fibra, vitaminas, y minerales. Pero hay otros elementos que no lo son tanto, como la sal, que puede estar en cantidades importantes, o el compango, que, entre otras cosas, aporta grasas y parte de esa sal que acabamos de mencionar.

Así que, desde el punto de vista de la salud, no deberíamos destinar este plato a un consumo habitual. Por ejemplo, en lugar de comerlo una vez por semana, convendría alternarlo con otras recetas de legumbres más recomendables en este aspecto, como alubias estofadas con verduras.

Compango, la fuente del sabor

Por lo general, en cada casa se cocina la fabada de una manera diferente. Pero se supone que la forma canónica de hacerlo consiste simplemente en cocer las fabes en agua junto con el compango, es decir, el chorizo, la morcilla y la panceta. De este modo, se trasfieren al caldo parte de sus componentes –grasa, sal, pimentón…– y, con ellos, buena parte del aroma y del sabor de esta receta. Por eso es importante elegir un compango de calidad.

  • Chorizo. En principio, la composición básica es la siguiente: magro y tocino de cerdo, ajo, sal y pimentón. Pero en algunos productos hay ligeras variantes. En Carretilla lata, además de los ingredientes anteriores, contiene papada de cerdo y carne de vacuno. En Eroski, en lugar de magro y tocino de cerdo contiene únicamente papada. Además, tiene carne de vacuno e ingredientes que abaratan el producto, como agua, fécula de patata y proteína de cerdo. Los dos productos de Litoral, además de magro y panceta, contienen papada. En ambos casos se utiliza chorizo de categoría extra. Esto significa que contienen más carne magra y menos proporción de grasa que un chorizo convencional. En lo que respecta a la cantidad de chorizo, en la mayoría de los casos se encuentra en torno al 6%. Destacan Eroski y Carretilla lata, que son los que tienen menos cantidad (3,5% y 3%, respectivamente). En Albo no se indica la cantidad de chorizo ni tampoco la del resto del compango, lo que incumpliría la legislación (Reg 1169/2011), si consideramos que el compango es una parte esencial de la fabada.
  • Morcilla. En la mayoría de los productos, la morcilla está compuesta por tocino, cebolla, sangre, pimentón y sal. Pero, como ocurre con el chorizo, en algunos hay variantes. Carretilla bandeja incorpora harina de arroz, que se utiliza para ligar los ingredientes. Eroski contiene sangre en polvo y, además, incorpora agua y fécula de patata. Los productos de Litoral incorporan papada, panceta ahumada, magro de cerdo, tocino de cerdo ibérico y orégano; ingredientes más nobles. En la mayoría de los productos, la proporción de morcilla se encuentra entre el 4% y el 5,5%. De nuevo, Eroski y Carretilla lata son los que presentan valores más bajos, con un 3%.
  • Panceta. En la mayoría de los casos se utiliza panceta de cerdo, pero también aquí podemos encontrar algunas variantes. En los productos de Litoral la panceta es ahumada, que aporta a la receta aroma a humo. Eroski contiene tocino en lugar de panceta, que es más graso. Además, hay productos que incluyen otras materias grasas, como aceite de girasol (Albo), aceite de oliva (La Ermita), grasa de cerdo (Carretilla lata y Eroski) o manteca de cerdo ibérico (Litoral). Esto se hace sobre todo para mejorar la textura, pero también para aportar sabor (salvo en el caso del aceite de girasol, que tiene un sabor prácticamente neutro).

En cuanto a la cantidad, La Ermita presenta el valor más alto (7%), mientras que Carretilla lata y Eroski presentan los valores más bajos (3%), junto con Litoral 30% (2,9%). En esta última, la baja proporción de panceta explica su reducción de grasa en un 30% frente a la versión Litoral convencional.

¿Qué nutrientes aporta?

Las legumbres suponen en torno a un 50% de la fabada. Esto explica su contenido significativo de proteínas, que en la mayoría de los casos ronda el 6%-7%; hidratos de carbono que se encuentran en torno a un 9%, y fibra, alrededor de un 3,5%.

El compango también contribuye un poco al contenido de proteínas, y más concretamente la carne magra del chorizo y la sangre de la morcilla. Aunque lo que más aporta es grasa. Aquí encontramos diferencias notables entre las fabadas que presentan los valores más bajos, Albo con un 5% y Litoral 30% con un 4,1%, y las que tienen los valores más altos: Eroski, con un 9%, Litoral y Carretilla bandeja, ambas con valores por encima del 7%.

En algunos casos estas diferencias en las grasas se explican por la cantidad de compango. Litoral 30% es la que tiene menos panceta (2,9%) y el porcentaje más pequeño de grasa. En otros casos, esto no es así. Eroski y Carretilla lata son las que tienen menos cantidad de compango (un 3% de cada pieza), pero su contenido en grasa es importante (9% y 6,1%, respectivamente).

¿Qué envase es mejor?

La mayoría de las fabadas comerciales se envasan en lata, pero también hay opciones en bandeja o en tarro de vidrio. Cada una tiene unas ventajas y unos inconvenientes que se deben valorar para elegir según nuestros gustos y necesidades:

  • Lata. Es el formato más económico y el más resistente. Permite un tratamiento térmico intenso, así que se consigue una larga vida útil. Como principal inconveniente: necesitaremos un recipiente para recalentar la fabada y para comerla.
  • Bandeja. Es más ligero que la lata, se puede recalentar en el microondas y no requiere plato (se puede comer directamente del envase). Pero tiene una vida útil más corta y encarece el precio.
  • Vidrio. Da mejor imagen al producto y, además, permite verlo a simple vista. Pero es más caro y más frágil que la lata.

Demasiada sal…

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), un producto contiene mucha sal cuando supera el 1,25%. Entre los productos analizados, solo Carretilla bandeja supera el 1%, con un 1,18%. En el resto, la cantidad de sal se encuentra en torno al 0,6% de Eroski, Litoral 30% y La Ermita, o rondando el 0,8% de Albo, Carretilla lata y Litoral. Estas cifras pueden parecer bajas, pero si consideramos el aporte por ración (unos 435 g), veremos que pueden llegar a ser considerables: en la mayoría de los casos se encuentran en torno a 3 g. Destaca Carretilla bandeja, con 4,1 g, una cantidad importante, teniendo en cuenta que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es que no se supere la ingesta de 5 g de sal en un día.

…y muchas calorías

Con el aporte calórico ocurre un poco lo mismo: la cantidad por cada 100 g no es muy grande: en torno a 100 kcal-150 kcal. Pero si tenemos en cuenta el aporte por ración, las cifras son bastante considerables. La mayoría se encuentra en torno a las 500 kcal-600 kcal. Para hacernos una idea, una tortilla francesa de dos huevos aporta unas 200 kcal. Destacan tres fabadas: por un lado, Litoral 30% y Carretilla bandeja, que son las menos calóricas con cifras entre 400 kcal y 500 kcal, y, por otro lado, Eroski, con 661 kcal. Esto se relaciona con el contenido en grasas.

Con esta información nutricional, la puntuación en el sistema Nutri-Score con el algoritmo actualizado en 2024 es una B en Albo, Carretilla lata, Eroski y Litoral 30%, o una C en Carretilla bandeja, Litoral y La Ermita. Las diferencias se encuentran, sobre todo, en la cantidad de sal y grasas saturadas.

Recomendaciones de compra
  1. Fabes. Busca que representen al menos la mitad del producto (50%). Si son faba asturiana, mejor, aunque la realidad es que muchas marcas no detallan su origen.
  2. Compango. Comprueba la proporción en la que se encuentra y su calidad. Evita aquellos productos que lleven añadidos como féculas o harinas.
  3. Sal. Cuanto menos, mejor. Se considera que un producto tiene mucha sal cuando supera el 1,25%. En la fabada suele ser menor, pero es importante tener en cuenta la cantidad de una ración, que puede acercarse a los 5 gramos, cifra que se recomienda no superar en un día.
  4. Envase. Puede influir sobre el precio. La bandeja y el vidrio suelen ser más caros que la lata.
  5. Precio. Valora el coste según la calidad de los ingredientes, la cantidad y el tipo de envase.

Relación calidad-precio

Si nos fijamos en el precio por cada 100 g de producto encontraremos grandes diferencias que van desde los 0,34 euros de Eroski hasta los 1,39 euros de La Ermita. Es decir, el más caro cuesta cuatro veces más que el más barato. De todos modos, el precio de la mayoría se encuentra entre 0,50 euros y 1 euro, aunque dentro de este rango también hay diferencias notables, como Carretilla bandeja y Litoral 30%, que son los productos más caros, con 0,94 euros y 0,74 euros, respectivamente. Las diferencias entre los distintos productos parecen estar influidas por aspectos como el tipo de envase –La Ermita en vidrio y Carretilla en bandeja son los más caros– o la calidad del compango: los productos de Litoral se encuentran entre los precios más altos, mientras Eroski es el más bajo.

Conclusiones

La fabada parece un producto sencillo, dado que está compuesto por apenas cuatro ingredientes: fabes, chorizo, morcilla y panceta. Pero, en realidad, las características de cada uno de estos elementos –cantidad y composición– marcan las diferencias y determinan la calidad de la fabada. Lo ideal sería encontrar un equilibrio para lograr que la fabada tenga una composición nutricional interesante (que no tenga demasiada grasa ni demasiada sal), y a la vez unas buenas características organolépticas (buen aroma y sabor, caldo bien ligado, fabes finas y mantecosas…).

Así que para elegir debemos fijarnos en esos pequeños detalles. Si nos fijáramos solo en la proporción de fabes o alubias, los productos más interesantes serían La Ermita y Eroski.

Pero si, además, tenemos en cuenta otros aspectos como la cantidad y la composición del compango, los más interesantes serían los productos de Litoral.

Si también consideramos el precio, entonces los productos más recomendables serían Eroski, Litoral y Carretilla lata.