Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa >

: Síntomas adicionales más intensos

UN ESTUDIO RECIENTE DERRIBA EL MITO QUE LOS DISTINGUÍA. UN FUERTE Y OPRESIVO DOLOR EN EL PECHO ES EL SÍNTOMA PRINCIPAL DEL ATAQUE AL CORAZÓN Y SE PRESENTA POR IGUAL EN AMBOS SEXOS. SABER IDENTIFICAR LAS SEÑALES Y NO ASUMIR COMO VERDAD ABSOLUTA QUE EL INFARTO ES SOLO COSA DE HOMBRES AYUDARÁN A EVITAR QUE SIGAN MURIENDO EL DOBLE DE MUJERES POR INSUFICIENCIA CARDÍACA.

Síntomas adicionales más intensos

Entonces, ¿las mujeres no tienen síntomas distintos a los de los hombres? “Es un mito. Las diferencias están en la interpretación que se hacen de esos síntomas”, contesta Antonia Sambola. Las mujeres comparten con los hombres el síntoma principal, que es un fuerte dolor en el pecho, que puede irradiar a uno o a los dos brazos, al cuello y a la espalda. Lo que sí presentan diferente es una serie de síntomas complementarios más intensos: sudoración, náuseas, mareos, fatiga o vómitos. 

Fallos en la interpretación 

La idea que se ha trasmitido de que hombres y mujeres tenemos síntomas diferentes procede de la interpretación que se hizo de un estudio publicado en Journal of the American Heart Association (JAHA) en el 2012. Pero, con el tiempo, se observaron datos que podían haber llevado a la confusión, como, por ejemplo, el hecho de que muchos de los pacientes explicaron cuáles eran sus síntomas una vez había pasado el infarto (las mujeres aguantan más el dolor y su forma de describirlo; una vez estaban estables, era más suave) y que en la muestra había bastantes pacientes diabéticas (que, por características de su enfermedad, casi no presentan dolor torácico). 

“Asumir incorrectamente que las mujeres que sufren un ataque cardíaco presentan síntomas diferentes a los de los hombres a lo único a lo que conduce es a un diagnóstico erróneo, a un retraso en el tratamiento y a que se ofrezcan intervenciones médicas menos intensivas”. Es la conclusión del equipo de cardiólogas de la Universidad de Edimburgo (Escocia), liderado por la doctora Amy V. Ferry, en un nuevo estudio más extenso y preciso que se acaba de publicar en JAHA. 

Estas investigadoras decidieron, tras observar los sesgos de los anteriores estudios, registrar los síntomas de 1.941 personas que acudieron a emergencias de un hospital escocés (desde junio de 2013 a marzo de 2017), antes de que se conociera el diagnóstico. De todos ellos, 274 (90 mujeres y 184 hombres) fueron diagnosticados con infarto agudo de miocardio. 

Al preguntarles cuál era el síntoma más común, el 93% de ambos sexos contestó que era un fuerte dolor en el pecho, mientras que un 48% de hombres y un 49% de mujeres apuntaron, además, un dolor que se irradiaba a su brazo izquierdo. Asimismo, un porcentaje mayor de mujeres tenían dolor que se irradiaba a la mandíbula o a la espalda y también se observó que las mujeres eran más propensas a experimentar náuseas (33% frente a 19% de los hombres). 

Un diagnóstico precoz

Sambola es tajante a la hora de afirmar que la clave para la supervivencia tras un infarto es el diagnóstico precoz (a partir de la segunda hora rara vez se producen recuperaciones completas), ya que, cuanto más tiempo pasa, más probabilidades hay de que el paciente termine teniendo complicaciones graves e incluso fallezca. “Cuando llega una persona a urgencias o a su centro de salud con sospecha de infarto se debe hacer siempre un diagnóstico basado en la evidencia. Es decir, no se puede suponer que una persona padece un ataque de ansiedad, hay que confirmarlo con pruebas”, explica la cardióloga. 

Lo primero que hay que hacer es un electrocardiograma, que ayuda a determinar cuál es la zona del corazón afectada. A partir de ella puede comenzar a establecerse el tratamiento más eficaz. También es preceptivo realizar una analítica de sangre, que mide los niveles de las triponinas, unas proteínas que se segregan cuando el músculo cardíaco resulta dañado, y en ocasiones se manda una ergometría o prueba de esfuerzo. Una vez confirmado que el paciente está sufriendo un infarto hay que proceder urgentemente a realizar una angioplastia. Al mínimo dolor en el pecho, concedámosle la importancia que se merece. No lo olvidemos.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones