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Guía de compra: chocolates a la taza : Mitos y estudios mal interpretados

Los adultos consumen una media de 81 gramos de chocolate a la taza al mes, cifra que no preocupa a las autoridades sanitarias, aunque recuerdan que, como todo alimento rico en azúcar, debe consumirse de forma ocasional

Mitos y estudios mal interpretados

¿Mejora la libido?

¿Tomarnos un chocolate caliente sirve como afrodisíaco natural? Los aztecas lo usaban para mejorar la libido, convencidos de sus propiedades afrodisíacas. De hecho, hay pruebas de que en la Europa del siglo XVII muchos profesionales sanitarios confiaban en el supuesto poder afrodisíaco del chocolate. Sin embargo, ni los aztecas ni los antiguos sanitarios europeos estaban en lo cierto.

La EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, no encuentra pruebas científicas que permitan acompañar al chocolate o a sus componentes de mejoras en el estado de ánimo, en la libido o en la salud sexual. Es probable que esta creencia guarde relación con el exquisito sabor y palatabilidad del chocolate.

En realidad, tomar mucho chocolate es probable que deteriore a largo plazo nuestra salud sexual porque se trata de un alimento con una alta densidad calórica. Así, un consumo habitual y frecuente incrementará nuestro riesgo de obesidad o diabetes tipo 2, dos dolencias que se relacionan con una peor salud sexual. Una investigación recogida en el British Medical Journal en 2010 fue más allá: constató que quien tiene una buena salud presenta casi el doble de posibilidades de estar interesado en el sexo que alguien con mala salud.

Unas controvertidas propiedades del chocolate

Si los aztecas atribuían propiedades sobrenaturales al chocolate y lo usaban en ceremonias religiosas, hoy muchos le atribuyen propiedades antioxidantes e incluso hay quien lo usa en sustitución de un buen estilo de vida. No obstante, vale la pena poner todas estas propiedades en cuarentena.

Algunos estudios han observado posibles beneficios atribuibles al consumo de chocolate negro (cuya proporción en una taza de chocolate dependerá de la cantidad de chocolate que se use), pero sus resultados no son concluyentes. Uno de esos beneficios es una modesta disminución de las cifras de tensión arterial.

La última revisión científica sobre esta cuestión la llevó a cabo del doctor Dariush Mozaffarian, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard. Mozaffarian, uno de los más reconocidos expertos mundiales en nutrición, acaba de revisar de forma exhaustiva diferentes alimentos implicados en la salud cardiovascular. Su investigación, recogida en la revista científica Circulation, detalla que los posibles beneficios del cacao o del chocolate son pequeños. Recuerda que existe una gran heterogeneidad en los estudios disponibles, pero que no hay aún investigaciones a largo plazo (necesarias para confirmar los hallazgos de los estudios preliminares) y que aún no se sabe si existe una dosis-respuesta (a más cacao, ¿más beneficios?). En suma, explica que es una cuestión con muchas controversias y demasiadas incertidumbres.

Estudios sobre el chocolate mal interpretados

Chocolate y premios Nobel: relación, pero no causalidad

Hace unos años, un estudio evaluó si existía relación entre la frecuencia de consumo de chocolate en un país y el número de premios Nobel ganados por ese país. En concreto, se observó que Suiza, Austria, Dinamarca o Noruega, que toman más cantidad chocolate, tienen más premios Nobel.

Sin embargo, aunque muchos medios de comunicación comentaron la investigación y le atribuyeron al chocolate el éxito académico o intelectual, lo cierto es que los propios autores del estudio especificaron que lo que querían probar era que “correlación no implica causalidad”. Es decir, el chocolate y los premios Nobel están relacionados, pero uno no es la causa del otro. Y esta correlación puede explicarse: en países con un alto nivel socioeconómico y cultural, en los que, por diversos motivos, es más frecuente comer chocolate, es lógico que existan más probabilidades de obtener un premio Nobel.

Chocolate, densidad energética y obesidad

De igual manera que sucede con el ejemplo de los premios Nobel, también se han interpretado equivocadamente algunos estudios relacionados con el chocolate y la obesidad.

Así, en febrero de 2014, se publicó un estudio que observó una relación entre el consumo de chocolate y menores tasas de obesidad. Pese a que la investigación no probó que la ingesta de chocolate fuera la causa de las menores cifras de exceso de peso, muchos medios de comunicación exageraron y malinterpretaron sus resultados.

Las explicaciones a la observación, además del azar (que ocurre en muchas ocasiones), son múltiples. Una de ellas es que los padres de niños sin obesidad permiten que sus hijos consuman más chocolate porque no están tan preocupados por su salud. También es plausible que los padres de niños delgados pongan más chocolate al alcance de sus hijos para que engorden. O, como en el caso de los premios Nobel, es posible que las familias con un mayor nivel socioeconómico tengan más chocolate en casa (el nivel socioeconómico suele asociarse con menores tasas de obesidad).

De lo que nadie duda es de que el chocolate es un alimento con una alta densidad energética, es decir, que aporta muchas calorías con poco volumen. Está bien establecido que, salvo excepciones (como los frutos secos) el consumo habitual de alimentos con alta densidad energética contribuye al riesgo de obesidad a largo plazo. En el consenso español de prevención y tratamiento para la obesidad, publicado en 2012, se llegó a la conclusión de que los patrones alimentarios de alta densidad energética pueden conducir a un incremento de peso en adultos. También se indicó que el aumento de peso puede prevenirse mediante dietas que contengan alimentos con baja densidad energética .

Se considera que un alimento con una densidad energética superior a 225-275 kilocalorías por 100 gramos incrementa el riesgo de obesidad. Tanto el chocolate negro como el chocolate con leche duplican esta cifra.

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