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Gelatinas : Cuidado con los mensajes del envase

Estos postres son nutricionalmente muy pobres, aunque los mensajes de algunos envases lleven a pensar lo contrario.

Cuidado con los mensajes del envase

Salvo Nestlé y Eroski, el resto de los productos incluyen en su envase reclamos que pueden generar confusión, quizá para intentar atribuir cualidades extraordinarias a un tipo de producto nutricionalmente muy pobre. Ya hemos mencionado algunas de esas estrategias, como la de utilizar letras de diferente tamaño en la indicación “sabor a frutos rojos”. Otra de las estrategias más habituales en muchos alimentos consiste en incluir declaraciones nutricionales y de salud. Es decir, por un lado, se destaca la presencia de algún nutriente y, por otro, se señalan los beneficios para la salud asociados a ciertos nutrientes presentes en el producto, normalmente añadidos por el fabricante. Esto se hace en los productos Royal, en lo que todas esas declaraciones cumplen la legislación vigente, pero si no prestamos atención pueden despistarnos.

Una de esas declaraciones nutricionales es “alto contenido en proteínas”, que se puede incluir en los productos en los que las proteínas aportan, como mínimo, el 20% del valor energético total. En este caso cumplen ese requisito, pero no es porque el producto tenga realmente un elevado contenido en proteínas –solamente es del 1,9%–, sino porque ese valor es alto en relación con el aporte calórico. El producto en el que esa declaración está más justificada es Reina, que indica “rico en proteínas” y contiene un 6% de este nutriente.

En dos productos Royal se destaca, además, la palabra “antiox”, cuyo uso está justificado por su contenido en vitamina D y, sobre todo, en vitamina E, para la cual se puede decir que “contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo”. Esto podría hacer pensar que necesitamos consumir este producto por su efecto antioxidante, pero en realidad se trata de una vitamina que podemos encontrar en alimentos saludables, como aceite, huevos o pescado.

Por otra parte, hay productos en los que se incluyen ciertos reclamos que, en principio, incumplen la legislación. Uno de ellos es Reina, donde se hace una declaración genérica sobre salud sin justificación alguna (“salud a cucharadas”). Otro ejemplo es Yellifrut, en el que se incluye un mensaje que hace referencia al colágeno. Se dice concretamente que “a pesar de tomar una dieta variada, pocos alimentos aportan tan alta proporción de estos aminoácidos tan importantes para la salud de nuestras articulaciones, piel y uñas”. Este mensaje puede dar a entender que la salud podría verse afectada si no se consume este producto, lo cual no es cierto; más aún cuando el colágeno es una proteína cuyo valor nutricional es muy escaso y que, además, está ampliamente presente en cualquier dieta que incluya alimentos de origen animal.

Yellifrut incluye, además, muchos otros reclamos, algunos de los cuales no tienen mucho sentido. Por ejemplo, se indica que el producto no contiene organismos modificados genéticamente (GMO) –lo que coloquialmente se conoce como “transgénicos”–, lo que podría dar a entender que otras marcas sí los contienen y que estos ingredientes podrían ser perjudiciales. En realidad, los alimentos transgénicos que están permitidos por la legislación son completamente seguros. Además, casi nunca se utilizan y, cuando se hace, debe indicarse expresamente en el etiquetado del producto.

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