Un nuevo menú saludable para todos

Comedores escolares

Más frutas, verduras y pescado, y menos fritos y precocinados. Y nunca, bebidas azucaradas. El nuevo plan para la alimentación en los colegios pretende garantizar una comida nutritiva y equilibrada al día para todos los menores, con independencia del nivel de enseñanza y de la titularidad del centro.
1 noviembre de 2025

Comedores escolares

Los comedores escolares de toda España están a punto de vivir un cambio de gran calado. Con la aprobación, en abril de este año, del nuevo real decreto impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, comienza una transición para garantizar cinco comidas saludables a la semana en todos los centros –ya sean públicos, concertados o privados–, que imparten educación infantil (2º ciclo), educación primaria, educación especial, educación secundaria, bachillerato o ciclos de formación profesional de grado básico o medio.

Antes de este real decreto, cada comunidad autónoma tenía sus propias recomendaciones y no existía una normativa estatal que estableciera criterios estrictos para la alimentación saludable y sostenible en los comedores escolares de manera obligatoria en todos los centros. La medida tiene como principal objetivo asegurar que todos los niños, las niñas y adolescentes de nuestro país tengan acceso cada día a una alimentación sana, nutritiva y variada en los comedores escolares, con independencia del nivel de renta de sus familias. ¿Significa eso que los escolares españoles van a comer lo mismo se encuentren donde se encuentren? Ni mucho menos. Según fuentes del ministerio que han participado en la elaboración del texto, no se trata de uniformizar la cocina escolar, sino de sentar unas bases comunes: “Lo que plantea son unos mínimos para garantizar una alimentación saludable, pero desde ahí [los centros] tienen la absoluta libertad y flexibilidad para seguir desarrollando sus modelos”.

Cómo son los menús actuales...
  • Verdura fresca. El 37% de los centros sirve 2 o menos raciones a la semana (se recomiendan 3-4).
  • Fruta. El 16% no ofrece la recomendación de 4-5 raciones por semana.
  • Legumbres. En un 14% no se sirve al menos una ración semanal.
  • Pescado. El 7% no ofrece nunca pescado.
  • Hortalizas. Un 12% no cumple la recomendación de servir, como mínimo, una ración semanal.
  • Aceite. Más del 70% no usa el aceite adecuado para freír (se recomienda aceite de oliva o de girasol alto oleico).
  • Fritos. El 30% de los centros sirve 3 o más raciones a la semana (se recomienda no superar las 2).
  • Precocinados. Un tercio los ofrece 4 o más veces a la semana.
  • Bebidas. El 16,42% incluye otras opciones diferentes al agua para beber.
  • Menús especiales. El 11,19% no suministra menús especiales por motivos de salud.
  • Supervisión. Casi un 34% de los menús no están supervisados por nutricionistas.

…y cómo serán

Los puntos clave del nuevo plan para los comedores escolares son:

  • Se harán 5 comidas saludables a la semana en los centros, siguiendo recomendaciones nutricionales de consenso entre los expertos y recogidas por instituciones como la AESAN y la OMS.
  • Se ofrecerán frutas y verduras frescas a diario; más legumbres y pescado.
  • Se eliminarán las bebidas azucaradas y energéticas de los menús y se prohibirá su venta en las máquinas de vending o en las cafeterías de los centros. En concreto, no se podrán vender productos que superen un contenido máximo de 5 g de azúcares por porción envasada y el valor energético por porción envasada no debe superar las 200 kcal.
  • Se retirará la bollería industrial y se limitarán frituras y precocinados.
  • Se fomentarán los alimentos de temporada, sostenibles y de producción local.
  • Se asegurará el derecho a una alimentación nutritiva y variada para todo el alumnado, independientemente de la renta familiar.

Fuente: Informe anual 2023 del Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria 2021-2025. Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

Del papel al plato

Los cambios se verán en el menú y en su frecuencia de alimentos. La fruta diaria como postre principal deja de ser una recomendación para convertirse en norma; la verdura pasa a ocupar un lugar fijo cada día, ya sea como primer plato o como guarnición, con prioridad para productos frescos y de temporada; las legumbres ganan presencia semanal en diferentes preparaciones —guisos, ensaladas y cremas—; las carnes se reequilibran para dar más protagonismo a platos vegetales completos y a combinaciones con cereales integrales cuando sea posible, y el pescado aumenta su frecuencia con preparaciones al horno, a la plancha o en guiso. En este sentido, la nueva norma establece la presencia de entre una y tres raciones de pescado a la semana en el menú, lo que supondrá un incremento importante del consumo de pescado a nivel nacional en los centros, ya que, según estimaciones de Consumo, hay 1.200 comedores escolares en España en los que jamás se sirve pescado.

La eliminación de bebidas azucaradas y energéticas en máquinas de vending y en algunos menús marca un corte nítido con prácticas extendidas en algunos centros, al tiempo que la bollería industrial deja de formar parte de la oferta habitual. Las frituras se reducen a una frecuencia baja y los precocinados quedan limitados a casos puntuales.

Calendario de implantación: qué esperar este curso y el próximo

Curso 2025-2026. Entran en vigor las cuestiones más sencillas de implementar, pero que tienen el mayor impacto en la salud, como el incremento de la frecuencia y la cantidad de determinados alimentos y la eliminación de algunos productos.

Curso 2026-2027. Entrarán en vigor cuestiones como que los alimentos sean sostenibles, de proximidad y de temporada, ya que hacer estas adaptaciones requiere cambios más importantes en los comedores escolares y/o las empresas responsables de proporcionar los servicios.

Finales del curso 2026-2027. Todos los cambios tendrán que haber entrado en vigor.

¿Por qué es importante?

Aunque la iniciativa puede parecer sencilla, asegurar esas cinco comidas saludables a la semana tiene consecuencias beneficiosas que repercuten de manera directa en la salud de los niños y las niñas y que, además, impactan de manera notable más allá de los límites del centro escolar, en las propias familias. Lo avalan organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), numerosos estudios y, muy especialmente, la experiencia de otros países europeos, como Francia o Gran Bretaña. Desde el ministerio apuntan que la fórmula funciona “a todos los niveles”.

España arrastra cifras preocupantes en el exceso de peso infantil, con una marcada desigualdad social que impacta en los hogares con menos recursos. “Los datos indican que muchos niños y niñas, sobre todo los que tienen una situación más desfavorecida, van sin desayunar al colegio o tienen menos capacidad de acceder a alimentos más saludables y frescos, como frutas y verduras”. Según el último informe Aladino, entre los 6 y 9 años, el 49,5% del alumnado hace habitualmente la comida principal en el comedor escolar: “Es una población de muchas personas la que come diariamente en un comedor. Por lo tanto, asegurar una comida sustanciosa y saludable en ciertas capas de la sociedad es fundamental”. Para muchos menores, la del comedor escolar es la única comida equilibrada del día.

¿Cuándo entra en vigor?

La medida afecta a todos los centros escolares de España y ya ha empezado a implementarse este curso 2025-2026, como cuentan desde el ministerio: “A lo largo de este curso se deberían empezar a modificar los pliegos de condiciones para que entren en vigor las cuestiones más fundamentales e introducir los cambios en los menús, sobre todo aquellas que más impacto tienen en la salud. El curso que viene entrarán en vigor cuestiones como el tema de los alimentos de temporada y ecológicos. O sea, que los colegios tienen todavía margen”. Desde el Ministerio de Consumo consideran que hay que dejar un tiempo razonable para que los centros y las empresas que proporcionan los servicios se adapten a los cambios: “Consideramos que el margen es suficiente y, además, las cuestiones fundamentales que entran antes son las más sencillas de incorporar”.

Las principales carencias de los comedores
  • Exceso de hidratos de carbono procedentes de cereales y patatas, frente a la poca presencia de las legumbres.
  • Verduras: pocas, en puré o como guarnición (que se dejan en el plato).
  • Pocos huevos.
  • Demasiados precocinados: croquetas, flamenquines, san jacobos y patatas fritas congeladas.
  • Demasiada carne roja.
  • Poca fruta y siempre la misma (plátanos, manzanas y peras).
  • Postres lácteos azucarados.
  • Poco pescado azul, tipo sardinas o trucha.

Más allá de la salud

El decreto no solo habla de salud directa, sino que también se refiere a aspectos que impactan de manera más indirecta, como la sostenibilidad, la temporada y la proximidad: al menos el 45% de la fruta y hortalizas que se sirvan deberán ser de temporada. Esto exige repensar la planificación y abrir canales con productores cercanos cuando sea posible. Así, durante el curso 2026-2027 todos los centros en todas las comunidades autónomas deberán haber implementado el plan. Desde el ministerio no prevén ningún problema, ya que la norma ha recibido un consenso muy amplio: “Consideramos que son cosas de sentido común y, además, están basadas en recomendaciones de la AESAN, que a la vez coinciden con lo establecido por muchas agencias y organismos autonómicos. Todo está muy alineado con lo que ya muchas de esas comunidades autónomas han planteado”.

Además, cuentan que para elaborar el decreto han visitado numerosos proyectos que hay en todo el país y que ya han aplicado desde hace años cambios hacia modelos mucho más saludables y sostenibles, como el proyecto Ecocomedores en Canarias, Horta Cuina en la Comunidad Valenciana o Menjadors Ecològics en Catalunya. “En diferentes comunidades autónomas gobernadas por diferentes partidos, para demostrar que no es una cuestión ideológica”, afirman. Además, no se impone un modelo de alimentación, sino que se plantean unos mínimos. “Desde allí tienen absoluta libertad y flexibilidad para seguir desarrollando sus modelos. Lo que no tenía sentido, como cualquier cuestión de salud pública, es que hubiera diferencias en función de dónde estén o de la titularidad. Las instituciones son las primeras que tienen que tomarse en serio la importancia de la alimentación, del impacto que tiene en la salud y en el medio ambiente”, dicen desde el ministerio.

¿Es la solución definitiva?

Según los desarrolladores de la norma, el planteamiento de mínimos facilita la implementación de la norma, pero no todo el mundo está de acuerdo. Para Nani Moré, responsable de Menjadors Ecològics, esta norma representa una oportunidad perdida: “Agradecemos que haya una normativa, porque sirve de base para poder trabajar y unificar la disparidad que había en todas las comunidades autónomas. El problema es que se ha quedado en mínimos en muchas cosas que consideramos muy importantes”. Menjadors Ecològics asesora comedores escolares desde hace 12 años para lograr menús con ingredientes ecológicos, saludables, de temporada y de proximidad. “Prácticamente todos los que han participado en el real decreto son del ámbito de la nutrición, y creemos que la visión debe ser más amplia: también hay que pensar qué producimos, de dónde lo sacamos, si lo podemos pagar y si lo podemos cocinar”, afirma Moré.

También creen que ha faltado ambición: “Solo se habla de producto fresco, pero se pueden traer todas las verduras de Marruecos o las legumbres de México. No es que no se apueste por la proximidad, es que ni siquiera se apuesta por productos producidos en España”, valora Nani Moré. Otro tanto sucede con el concepto de temporalidad, que se fija en un 45%: “¿Por qué no un 100%? En dos años [el tiempo establecido para implementar la norma] tienes tiempo de plantar todas las verduras del mundo. Existen ejemplos de comedores que hace años que funcionan con el 100% y España tiene capacidad productiva suficiente como para garantizarlo”, añade la experta.

Moré teme que las bases mínimas que sienta el decreto se usen como un argumento para no ir a máximos: “En Cataluña se ha hecho muy buen trabajo desde la Agencia de Salud y hay centros donde ya había proteína vegetal dos veces a la semana. Ahora darán marcha atrás y solo pondrán una [el decreto dice de una a cinco veces a la semana]. La mayoría de las comunidades educativas prefiere la carne y van a reducir la proteína vegetal a una vez a la semana porque no es obligatorio más días”, concluye la experta.

¿Subirá el precio del menú escolar?

“Con las normas que se han fijado, no debería haber un encarecimiento del coste”, reconoce Nani Moré, responsable de Menjadors Ecològics. La experta insiste en que la calidad de los alimentos no debería influir en el coste: “No es un tema de precio, sino de gestión”. Así, los precios deberían ser los mismos. Pero ¿cuáles son?

Las Administraciones públicas fijan el precio máximo del menú y existe mucha diferencia según las comunidades. Según datos de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA), actualizados por Bankinter para el curso 2024-2025, en Andalucía, el servicio escolar en una escuela pública le cuesta a las familias 5,54 euros (11,2% de incremento respecto al curso anterior); en Madrid está a 5,50 euros (12,7% más) y en Cataluña, en 7,25 euros de media (un 5%). Sin embargo, estos precios no siempre reflejan el coste real del servicio, ya que las Administraciones a menudo subsidian una parte. Además estos precios suelen incluir los monitores y el servicio de cocina.

Con el nuevo decreto no cambiará nada, ya que esta normativa no fija precios. Este importe seguirá dependiendo de las comunidades autónomas y del centro educativo.