Kombucha. Más que fermentos
La kombucha ha llegado con fuerza. Esta bebida ha pasado de ser una gran desconocida a ocupar un lugar destacado en los lineales de los supermercados. Sin embargo, la creciente oferta de marcas y sabores contrasta con el desconocimiento que todavía existe sobre ella, lo que dificulta la elección.
La kombucha es una bebida fermentada elaborada a partir de té, normalmente verde o negro. Para producirla se prepara una infusión con azúcar y se añade un cultivo de bacterias y levaduras conocido como SCOBY (del inglés Symbiotic Culture of Bacteria And Yeast). Durante la fermentación, estos microorganismos transforman parte del azúcar en distintos compuestos, entre ellos ácidos orgánicos, dióxido de carbono y pequeñas cantidades de alcohol.
Para realizar esta guía se seleccionaron diez kombuchas, elaboradas por marcas líderes, en las que se analizó principalmente:
- Puntuación Nutri-Score. La valoración con el algoritmo actualizado en 2024 viene determinada principalmente por la cantidad de azúcares.
- Ingredientes. Para conocer la calidad comercial, especialmente la cantidad y el tipo de té y la presencia de otros ingredientes nobles.
- Información comercial. Analizamos si aporta información de valor o si esta puede resultar confusa o llevar a engaño al consumidor.
- Precios. Recogidos en junio de 2026. No fue un criterio para evaluar la calidad, pero la relación calidad-precio se ha tenido en cuenta en el ranking.
- Etiquetado. Se analizó si cumple la legislación vigente.
Todo empieza con el té
El ingrediente principal de la kombucha es el té, por lo que sus características influyen directamente en su sabor y aroma. Aunque existen diferentes tipos, todos proceden de la misma planta (Camellia sinensis) y se distinguen sobre todo por el tratamiento que reciben las hojas tras la cosecha.
- Té blanco. Es el menos procesado. Las hojas tiernas se recolectan y se dejan secar. Tiene un sabor suave, delicado y ligeramente dulce. Solo SoulK lo utiliza, combinado con té verde.
- Té verde. Las hojas se calientan poco después de la cosecha para evitar su oxidación. El resultado es un sabor fresco y herbáceo. Está presente en la mayoría de las analizadas: Flax, Mun, Santiveri, Kombeauty y SoulK.
- Té negro. Las hojas se someten a un proceso de oxidación que da lugar a un sabor más intenso y robusto, con notas especiadas. Es el té utilizado en Cupper y Kombeauty.
Tres de las kombuchas analizadas en la guía –Víver, Komvida y Eroski– no indican en su etiquetado el tipo de té empleado. No es una información obligatoria, pero sí un dato útil para el consumidor, ya que permite anticipar mejor el sabor de la bebida.
La kombucha suele presentarse como una bebida saludable. Algunas marcas contribuyen a reforzar esa imagen con mensajes relacionados con supuestos beneficios para la salud, a pesar de que este tipo de alegaciones no siempre está permitido. Ocurre, por ejemplo, con Flax, Mun y Komvida. También es frecuente que se destaque su contenido en microorganismos vivos y que se perciba como una bebida sin azúcar.
Sin embargo, la realidad es más compleja. Al no estar pasteurizada, contiene bacterias y levaduras vivas. Pero, por ahora, no existe evidencia científica suficiente para afirmar que esos microorganismos presentes en las kombuchas comerciales aporten beneficios para la salud. Además, aunque suele contener menos azúcares que un refresco convencional, algunas marcas aportan cantidades significativas.
Por último, durante la fermentación se forman pequeñas cantidades de alcohol. El contenido final es bajo –menos del 1,2%–, pero suficiente para que no sea recomendable para niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
El toque de sabor
Casi todas las kombuchas incorporan frutas, hierbas u otros ingredientes vegetales para aportar aroma y sabor. La excepción es Santiveri, elaborada solo con té verde. También Kombeauty recurre a una fórmula sencilla, basada en tés verde y negro con aroma de bergamota. Lo más habitual es emplear zumo o pulpa de frutas. Encontramos naranja en Cupper; limón en Flax y Komvida; lima y pitaya en Flax; piña en Víver; melocotón y uva en Veritas; y frutos rojos en Mun y Eroski.
La cantidad de fruta varía mucho entre unas marcas y otras. Por ejemplo, Flax contiene un 8,1% de zumos de limón y lima y pulpa de pitaya, mientras que Veritas apenas incorpora un 0,2% de zumo de melocotón. Aunque el envase destaque esta fruta, una botella contiene apenas 0,5 ml de zumo de melocotón y uva.
Además de frutas, algunas incorporan otros ingredientes aromáticos, como jengibre (Komvida y SoulK), flor de hibisco (Mun), cúrcuma (SoulK), menta (Veritas), hierbabuena (Víver), aceite esencial de naranja (Cupper) o aroma de bergamota (Kombeauty).
¿De dónde salen las burbujas?
Durante la fermentación se produce dióxido de carbono, que aporta una ligera acidez y pequeñas burbujas. Sin embargo, no todo el gas procede necesariamente de ese proceso natural: algunas marcas añaden dióxido de carbono al final de la elaboración. Es lo que ocurre en Cupper, Flax, Kombeauty, SoulK, Víver y Eroski. En cambio, Komvida, Mun, Santiveri y Veritas se acercan más a una elaboración tradicional, en la que el gas procede solo de la propia fermentación.

Más azúcar del esperado
Todas las kombuchas analizadas contienen azúcar. Este ingrediente es imprescindible para la elaboración de la bebida, ya que sirve de alimento a las bacterias y levaduras responsables de la fermentación. Durante ese proceso, una parte importante se consume, aunque siempre queda una cantidad residual.
Algunas marcas indican en el etiquetado “azúcar de caña” (Cupper, Mun, Santiveri, Veritas y Víver). Esta expresión puede hacer pensar en azúcar moreno, pero, si fuera así, debería especificarse como “azúcar moreno de caña”. Lo más probable es que se trate de azúcar refinado obtenido a partir de caña, es decir, azúcar común. Desde el punto de vista nutricional, la diferencia es irrelevante, ya que tanto el azúcar de caña como el de remolacha están compuestos principalmente por sacarosa.
La cantidad de azúcares en el producto final varía notablemente entre marcas. Si consideramos el contenido por envase –la cantidad que normalmente se consume de una vez–, Cupper y Kombeauty son las que más aportan, con unos 12 g de azúcar, el equivalente a tres cucharaditas. Les siguen Víver, Komvida y SoulK, con entre 8 y 10 g. Eroski y Flax rondan los 6 g, mientras que Santiveri (4,5 g), Mun (3,5 g) y Veritas (1,25 g) son las que menos contienen.
Estas diferencias se explican en parte porque muchas bebidas incorporan zumos de frutas u otros vegetales, que también aportan azúcares. Ocurre en todas salvo en Kombeauty y Santiveri. Además, algunas se elaboran con más azúcar de la necesaria para la fermentación, de modo que una parte permanece en la bebida. Por eso Kombeauty y Santiveri, a pesar de no contener zumos, presentan un 3,5% y un 1,8% de azúcares, respectivamente. También hay que tener en cuenta que algunos productos pueden incorporar ingredientes con propiedades edulcorantes.

La zona gris de los edulcorantes
Mun y Veritas contienen infusión de hojas de Stevia rebaudiana. Esta planta aporta glucósidos de esteviol, compuestos con sabor dulce que también se utilizan para elaborar el edulcorante estevia (E960). Su presencia podría explicar por qué estas dos bebidas contienen menos azúcares: un 1,4% en Mun y un 0,5% en Veritas. Es decir, esta infusión podría estar utilizándose para aportar dulzor sin necesidad de añadir más azúcar.
Cuando una bebida incorpora edulcorantes debe indicarlo expresamente en su etiquetado. En estos casos no se hace, aunque desde el punto de vista legal la situación no está del todo clara porque no se añade un edulcorante como tal, sino una infusión que podría estar cumpliendo esa función. En cualquier caso, la falta de aclaración puede generar confusión.
- Tipo de té. Marca buena parte del sabor. El té negro ofrece notas más intensas y robustas, mientras que el blanco es más suave y ligeramente dulce, y el verde resulta más fresco y herbáceo.
- Azúcares. Todas contienen azúcar porque es necesario para la fermentación, pero la cantidad final varía mucho. Conviene elegir las que contienen menos.
- Edulcorantes. Algunas incorporan infusión de hojas de Stevia rebaudiana, que aporta compuestos con sabor dulce y permite reducir el contenido de azúcar.
- Otros ingredientes. Muchas añaden zumos de frutas, hierbas o especias. Conviene comprobar las cantidades, ya que algunos ingredientes destacados pueden estar presentes en proporciones muy pequeñas.
- Envase. No basta con fijarse en los valores por 100 ml. Lo importante es comprobar qué aporta el envase completo, que es la cantidad que normalmente se consume.
- Precio. Las diferencias son notables y no siempre se corresponden con una mejor composición o una mayor calidad.
La nota nutricional
Estas bebidas apenas aportan grasas, proteínas, fibra o sal. Por eso, desde el punto de vista nutricional, los datos más relevantes son los azúcares y el aporte energético. Si consideramos el envase completo, la mayoría aporta entre 42,5 kcal (Komvida) y 52,8 kcal (Flax y Kombeauty). Las menos calóricas son Veritas (5 kcal), Mun (15 kcal), Santiveri (20 kcal) y Eroski (25 kcal). Para comparar, una lata de refresco de cola aporta unas 139 kcal.
La mayoría de los productos obtiene una C en Nutri-Score debido a los azúcares. Las excepciones son Santiveri y Flax, que logran una B. Aunque Mun y Veritas contienen menos azúcares en términos absolutos, incorporan infusión de Stevia rebaudiana, un ingrediente con propiedades edulcorantes que penaliza la nota.
¿Compensa pagar más?
Los precios muestran diferencias destacadas. Si los comparamos por cada 100 ml, oscilan entre los 1,12 euros de SoulK y los 0,69 euros de Kombeauty. Es decir, la kombucha más cara cuesta casi el doble que la más económica. Entre las de precio más elevado se encuentran SoulK (1,12 euros), Komvida (1,06 euros), Santiveri (1,04 euros) y Cupper (1 euro). En el extremo contrario están Kombeauty (0,69 euros), Víver y Eroski (0,75 euros) y Flax (0,78 euros). Estas diferencias no parecen estar justificadas por la composición ni por otros aspectos fácilmente apreciables por el consumidor, como el etiquetado o el envase.

Según su composición, podemos distinguir dos grupos de kombuchas:
- Fórmulas sencillas. Están elaboradas básicamente con té, azúcar y fermentos. Es el caso de Santiveri, a la que podemos sumar Kombeauty, que añade solo aroma de bergamota y dióxido de carbono.
- Fórmulas más complejas. Además de los ingredientes básicos, incorporan zumos de frutas, hierbas aromáticas, especias u otros ingredientes vegetales. Estos aportan aroma y sabor, pero también pueden incrementar el contenido de azúcares. La que más cantidad contiene es Flax, con un 8,1% de zumos y pulpa de frutas. En el extremo contrario se sitúa Veritas, con apenas un 0,2% de zumo de melocotón y uva.
Si nos fijamos en la composición y en la información que ofrece el etiquetado, Santiveri destaca como la alternativa más interesante. Es una de las kombuchas más sencillas, contiene pocos azúcares y no recurre a ingredientes con propiedades edulcorantes.
Si además tenemos en cuenta el precio, las opciones con mejor relación calidad-precio son Flax, Kombeauty y Santiveri.