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Guía de compra: jamón : Cuál comprar y cómo ahorrar

Rico en vitaminas, minerales y proteínas de alta calidad, el consumo de jamón en España asciende a unos 400 gramos mensuales por persona

Cuál comprar y cómo ahorrar

Sugerencias de compra y preparación

Como entrante

Por su calidad, la mejor opción es el jamón ibérico de bellota. El equilibrio de carne y grasa, su aroma y su textura hacen de él la mejor opción para comer a modo de entrante. Es un manjar que merece la pena disfrutar solo, en lugar de combinarlo con otros alimentos.

Como merienda

Un buen jamón serrano o ibérico de cebo marida muy bien con el pan ligeramente caliente, un chorrito de aceite de oliva o un poco de tomate natural. La combinación es una delicia para el paladar y se puede degustar en la merienda y también en el desayuno o a media mañana.

Para cocinarlo en refrito

En el refrito, utilizaremos las puntas y los recortes de las partes menos vistosas del jamón, de modo que, en principio, cualquiera es bueno para ello. Por supuesto, cuanto mejor sea la calidad del jamón más sabroso y mejor será el refrito, si lo hacemos con cuidado y con mimo hacia el producto. Debemos tener en cuenta que el refrito concentra el sabor de la carne, por lo que agregaremos el jamón casi al final, dejaremos que se cocine muy ligeramente con el calor residual y no agregaremos sal, ya que el jamón ya tiene suficiente.

Para hacer croquetas

Al igual que en el caso anterior, utilizaremos recortes del jamón, las partes que no son tan vistosas. Sin embargo, en esta receta es importante elegir las partes más magras posibles ya que, al no ir salteadas, la grasa se notaría en la textura final de la croqueta.

En ensaladas

Conviene usar jamones serranos de calidad o ibérico de cebo, que se disponen en finas láminas. Siempre se agregan al final, una vez aliñada la ensalada, para que los aderezos y la vinagreta no estropeen la textura y sabor del jamón.

En la mesa de Navidad

En fechas señaladas siempre intentamos que todo sea perfecto. Lo ideal sería, por tanto, ofrecer un ibérico de bellota como entrante. Sin embargo, en las fiestas hay otros gastos gastronómicos que “sobreexigen” a nuestro bolsillo. Por tanto, si nuestro presupuesto no llega a tanto, podemos servir un buen jamón ibérico de cebo en tostas y canapés o un buen serrano, también en tostas o ensaladas.

Para quedar bien sin gastarse mucho

El jamón, además de ser un manjar para disfrutar en casa, en familia o con amigos, es también un regalo muy bien valorado por quien lo recibe. Si queremos tener este detalle con alguien, obsequiar una pieza de calidad y no resentir nuestro presupuesto, una gran manera de ahorrar es comprarlo en los propios lugares de producción, siempre que estén debidamente etiquetados y con las garantías sanitarias.

Consejos para comprar jamón, decidir bien y ahorrar

La charcutería tiene un aroma inconfundible y delicioso. Incluso cuando se enmarca en una gran superficie o en un supermercado, es fácil encontrarla guiándose por la nariz. Lo difícil es resistirse a la tentación de probar algún bocado, así como discernir qué jamón nos conviene más, cuál se adapta mejor a nuestros gustos, cuál está mejor de precio o cómo dar con la combinación óptima de coste y calidad. ¿Cómo elegir si a primera vista parecen todos iguales? ¿Por qué algunas piezas cuestan el doble que otras si la composición es la misma? La respuesta a esta pregunta es compleja.

En primer lugar, deberemos distinguir las paletas de los jamones. Las primeras son las patas delanteras del cerdo; es decir, son una pieza distinta del animal, más pequeña y con una textura también diferente. Las paletas son más baratas que los jamones, incluso cuando proceden del mismo animal o cuando han sido sometidas a los mismos procesos de curación. Un ejemplo para ilustrar las cuantías: mientras que el jamón ibérico de cebo Eroski cuesta 22 euros el kilo, la paleta ibérica de cebo Eroski cuesta 16 euros el kilo.

La elección de la pieza (paleta o jamón) es muy importante para el ahorro, pero no solo por el coste del kilo, sino por los tamaños. Las paletas pesan bastante menos que los jamones: si somos pocas personas en casa o disfrutamos de este manjar gastronómico de manera muy esporádica, puede ser interesante coger una pieza más pequeña. En cualquier caso, sea paleta o jamón, un dato muy importante para el ahorro es que siempre conviene más comprar la pieza entera que comprar sobres de 100 o 200 gramos. El proceso de cortar y empaquetar el producto, así como lo práctico que resulta para el consumidor, lo encarece. La paleta ibérica de cebo Eroski (que vale 16 euros el kilo cuando se compra entera) triplica su precio cuando se compra en sobre: el kilo cuesta 55 euros.

La pieza entera tiene otra ventaja, que se traduce en ahorro, y es el máximo aprovechamiento. Cuando tenemos un jamón o una paleta en la cocina, además de cortar finas lonchas, podremos utilizar los trozos menos vistosos para cocinar revueltos, sofritos o croquetas, por ejemplo. Y una vez que ya no quede carne, incluso tenemos la posibilidad de serrar el hueso en trozos más manejables y utilizarlo para hacer caldos y sopas, o para dar sabor a algún guiso.

Cuando comparamos jamones -ibéricos y serranos, cada uno con los de su tipo-, muchas veces notamos que la variación de precios puede llegar a ser notable. Parece un misterio indescifrable, tratándose del mismo producto, pero no lo es. Además de ser una decisión comercial, de cada marca, el precio final tiene mucho que ver con los costes de producción: materia prima, alimentación, infraestructura, trabajo y tiempo que se han necesitado para obtener ese jamón.

  • La carne del cerdo ibérico es más apreciada que la del cerdo blanco. Por tanto, los jamones ibéricos cuestan más que los serranos. Así, la pieza de jamón ibérico de cebo Oro Extra, pese a no ser de los más caros (89 euros la pieza), cuesta más que el jamón curado Navidul (69 euros la pieza) o el jamón bodega Venta Grande (36 euros la pieza), por poner dos ejemplos.
  • En cuanto a la alimentación, no es lo mismo alimentar a los animales a base de bellotas que hacerlo solo con pienso o con una combinación de ambos. Así, un jamón ibérico de bellota será más caro que uno de cebo o de cebo de campo. El precio de estos últimos oscila entre los 150 euros y 170 euros por pieza. Conviene estar atentos a las ofertas puntuales para aprovecharlas (por ejemplo, la pieza de jamón ibérico de bellota Señorío de Olivenza cuesta 159 euros).
  • El tiempo de curación es otra variable que incide mucho en el precio de los jamones serranos. Funciona de manera similar que el añejamiento de los vinos. El más apreciado es el jamón gran reserva, seguido por el reserva y por el bodega. Los precios, claro está, acompañan.

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