Magdalenas. Cuatro ingredientes y sus añadidos
Hoy en día la oferta de bollería es cada vez más amplia, pero productos tradicionales como las magdalenas siguen teniendo un lugar destacado. Ante tantas opciones, elegir no siempre es fácil, sobre todo cuando la lista de ingredientes resulta larga y aparecen términos poco familiares, como goma xantana o difosfatos. Sin embargo, la base de las magdalenas comerciales sigue siendo sencilla: harina, azúcar, aceite y huevo.
Los cuatro imprescindibles
Aunque cada producto tiene su propia formulación, las proporciones suelen ser bastante similares: alrededor de un 30% de harina, un 25% de azúcar, un 25% de aceite y un 15% de huevo. La harina de trigo refinada es el ingrediente principal en casi todas las magdalenas analizadas, salvo en Dulcesol de Vicky, donde predomina el azúcar. La harina es un componente clave, ya que define la estructura y la textura del producto.
El azúcar suele ocupar el segundo lugar en la lista de ingredientes, aunque en Dulcesol y en los productos de Eroski aparece en tercer puesto, y en Dulcesol de Vicky es el ingrediente mayoritario. En todos los casos se utiliza azúcar blanco refinado. La Granja especifica que es de caña, lo que puede generar confusión, ya que no se trata necesariamente de azúcar moreno, sino de azúcar convencional obtenido a partir de caña.
El aceite ocupa habitualmente el tercer lugar, excepto en Dulcesol y Eroski, en los que es el segundo ingrediente, mientras que en Luna y Antonio Anaut pasa al cuarto. Todos emplean aceite de girasol, elegido porque no aporta sabor, facilita la mezcla y contribuye a una textura más esponjosa y una mejor conservación. En las magdalenas de Dulcesol y Eroski también se utiliza aceite de soja, que tiene un perfil de ácidos grasos diferente al de girasol, por lo que, al combinarlos, se puede ajustar la textura de la miga (más tierna o más estable). Su uso también podría deberse a motivos económicos, ya que el de soja generalmente es más barato que el de girasol.
Por último, el huevo está presente en todos los productos y cumple funciones clave: aporta estructura, esponjosidad, color y sabor, además de actuar como emulgente. Se emplea en distintas formas: fresco, líquido (La Bella Easo) o en polvo pasteurizado (Luna); esto último facilita su conservación y manejo. En Dulcesol de Vicky y Eroski Basic también se añade clara de huevo para dar esponjosidad sin añadir la grasa de la yema, ya que esto daría como resultado una magdalena más densa y pesada. Tres productos no declaran la proporción de huevo (no es obligatorio si no lo destacan en el envase): La Granja, Luna y Antonio Anaut. Entre los productos que sí lo hacen, su proporción varía entre el 14% de La Bella Easo y el 19% de Eroski clásicas. Esto influye en la textura: a mayor proporción de huevo, mayor volumen y jugosidad.
Para realizar esta guía se seleccionaron ocho marcas de magdalenas, elaboradas por empresas líderes, en las que se analizó:
- Puntuación Nutri-Score. La valoración con el algoritmo actualizado en 2024 viene determinada por el aporte calórico, las grasas saturadas, azúcares y sal.
- Ingredientes. Para conocer la calidad comercial del producto, especialmente en lo que respecta a la cantidad de huevo y al tipo de aceite.
- Información comercial. Analizamos si aporta información de valor o si esta puede resultar confusa o llevar a engaño al consumidor.
- Precios. Recogidos en marzo de 2026. No fue un criterio para evaluar la calidad, pero la relación calidad-precio se ha tenido en cuenta en el ranking.
- Etiquetado. Se analizó si cumple la legislación vigente.
Otros ingredientes
Además de los ingredientes básicos, las magdalenas comerciales suelen incorporar otros compuestos con funciones tecnológicas. Es el caso del jarabe de glucosa y fructosa, presente en productos como La Granja, Dulcesol de Vicky, Luna y Eroski clásicas. Aunque aporta dulzor, su principal utilidad es retener agua, lo que ayuda a mantener la textura tierna y jugosa durante más tiempo. Una función similar cumple el azúcar invertido –una mezcla de glucosa y fructosa– que encontramos en Antonio Anaut.
La mayoría de las magdalenas analizadas, salvo Luna y Antonio Anaut, también incluyen humectantes como glicerina o sorbitol. Estos ingredientes captan y retienen el agua, lo que evita que el producto se reseque y retrasa su envejecimiento.
Por último, es habitual encontrar gasificantes, responsables de la esponjosidad. Se trata, generalmente, de una mezcla de un ácido y bicarbonato sódico que, al reaccionar durante el horneado, libera dióxido de carbono. Ese gas queda atrapado en la masa y hace que la magdalena suba. Es, en esencia, el mismo efecto que conseguimos en casa al usar levadura química.
La sal puede ser excesiva
Puede sorprender encontrar sal en un producto dulce, pero es un ingrediente habitual en las magdalenas. De hecho, aparece en casi todos los productos analizados, salvo en La Bella Easo y La Granja. Su función no es solo mejorar la textura, sino también equilibrar el dulzor y potenciar el sabor. En algunos casos, además, la cantidad es elevada. Se considera que un alimento tiene un alto contenido en sal cuando supera el 1,25%, y un producto supera esa cifra (Dulcesol de Vicky, 1,3%) y otros dos se acercan (Antonio Anaut, 1,2%, y Eroski clásicas, 1%). El resto se sitúa entre el 0,6% y el 0,8%.
Aunque un producto no añada sal como ingrediente, puede contener sodio procedente de otros compuestos. Es el caso de algunos gasificantes, como el bicarbonato sódico o el difosfato disódico. Por eso, La Granja, que no incluye sal en la lista de ingredientes, presenta aun así un contenido relativamente alto (0,81%).

Las magdalenas no son un producto con un perfil nutricional especialmente interesante: suelen estar elaboradas con harinas refinadas y contienen cantidades elevadas de grasas, azúcares y, en algunos casos, sal. En realidad, no las consumimos por sus beneficios nutricionales, sino por el placer que aportan. Por eso, a la hora de elegir, el criterio principal suele ser el sensorial: sabor, textura o jugosidad. En ese sentido, la mejor opción será simplemente la que más nos guste. Aun así, podemos optar por aquellas que no destaquen por un contenido alto de azúcares, grasas o sal en comparación con el resto.
En cualquier caso, lo más importante no es tanto el producto en sí como la frecuencia de consumo: conviene reservarlas para ocasiones puntuales.
Los otros nutrientes
Además de la sal, estas magdalenas destacan por su contenido en azúcares y grasas, mientras que las proteínas tienen un papel más discreto. En cuanto a los azúcares, la media se sitúa en torno al 25%-26%, como ocurre en los productos de Dulcesol y Eroski. Algunos superan estas cifras, como Antonio Anaut (28,3%), La Granja (28%) y La Bella Easo (27%), mientras que Luna se desmarca con un contenido menor (16,2%).
Las grasas también están presentes en cantidades elevadas. Dulcesol de Vicky y Eroski clásicas encabezan la lista con un 27%, mientras que Antonio Anaut (20%) y Luna (17,8%) se sitúan en el extremo opuesto. El resto de productos se mueve en valores intermedios, entre el 22% y el 24%. En cuanto a las proteínas, las diferencias son menores: la mayoría ronda el 5% y el 5,5%. Luna presenta la cantidad más baja (4,2%), a pesar de contener yogur, mientras que La Granja alcanza el valor más alto (7,9%), probablemente por la presencia de leche en polvo.
Calorías y Nutri-Score
El aporte energético de estas magdalenas también es elevado. La mayoría se sitúa entre 442 y 458 kcal por cada 100 gramos. Solo Antonio Anaut (418 kcal) y Luna (400 kcal) se sitúan por debajo, debido a su menor contenido en grasas y azúcares. Para ponerlo en contexto, dos magdalenas (100 gramos) aportan una energía similar a la de un plato de espaguetis a la boloñesa.
Estas cifras explican su letra en Nutri-Score: todos los productos obtienen una mala nota. La mayoría se sitúa en la D, mientras que La Granja, Dulcesol de Vicky y Antonio Anaut obtienen la peor puntuación, una E. Esto se debe a que contienen cantidades elevadas de azúcares, grasas –incluidas las saturadas– y sal, y apenas aportan nutrientes de interés.

- Receta sencilla. Si buscas magdalenas más parecidas a las caseras, prioriza las que incluyan básicamente los ingredientes básicos: harina, aceite de girasol, azúcar y huevo.
- Azúcares. La mayoría contiene entre un 25% y un 28%, una cantidad elevada. Cuanto más bajo sea este valor, mejor, aunque lo más importante es moderar su consumo.
- Grasas. Un contenido bajo (17%) mejora el perfil nutricional, pero puede afectar a la jugosidad. Si es muy alto (hasta el 27%), aumenta el aporte calórico. Lo más recomendable es optar por valores intermedios, entre el 22% y el 24%.
- Sal. Aunque se trata de un producto dulce, puede contener bastante sal, tanto por la añadida como por el sodio de los gasificantes. Conviene que no supere el 1%.
- Precio. Las más caras pueden costar casi tres veces más. Comparar el precio por cada 100 g ayuda a elegir mejor.
Relación calidad-precio
Si nos fijamos en el precio por cada 100 gramos, las diferencias son notables. Las más caras, Antonio Anaut (0,94 euros), cuestan casi tres veces más que las más económicas, Eroski Basic (0,36 euros). No hay factores claros que justifiquen estas diferencias, aunque podría influir el tipo de aceite: las más caras utilizan solo girasol, mientras que otras combinan también aceite de soja (salvo Luna). Si atendemos a la relación calidad-precio, la opción más recomendable sería Eroski Basic.

Desde el punto de vista nutricional, las magdalenas presentan un perfil poco interesante: contienen cantidades elevadas de azúcares y grasas, lo que se traduce en un alto aporte calórico. En algunos casos, además, aportan una cantidad significativa de sal, tanto por el uso de cloruro sódico para potenciar el sabor como por la presencia de gasificantes, como el bicarbonato sódico. Por ello, su consumo debería ser ocasional.
Aunque la mayoría de las magdalenas comparte una receta base similar, compuesta por cuatro ingredientes principales (harina, azúcar, aceite y huevo), existen algunas diferencias relevantes:
- Luna destaca por su menor contenido en azúcares, grasas y calorías.
- Dulcesol de Vicky y Eroski clásicas presentan los valores más altos de grasa.
- Antonio Anaut, La Granja y La Bella Easo son las opciones más caras, sin que el precio esté claramente justificado.
La elección dependerá del criterio que prioricemos. Si buscamos una formulación más sencilla, La Bella Easo puede ser una buena opción. Si nos fijamos en el perfil nutricional, Luna resulta la alternativa más interesante.
En conjunto, si valoramos todos los aspectos, incluida la relación calidad-precio, la opción más recomendable sería Eroski Basic.