5 dietas con muchos contras

Las dietas “milagro” van y vienen con promesas de resultados espectaculares en poco tiempo. Sin embargo, la evidencia científica cuestiona su conveniencia. Analizamos cinco de ellas: Pritikin, Pegan, Golo, Perricone y Cronodieta.
1 junio de 2023

5 dietas con muchos contras

Operación biquini”, “di adiós a esos kilos de más”… Las dietas “milagro” llevan décadas normalizadas en una sociedad en la que los productos hipercalóricos están omnipresentes y los modos de vida urbanos conviven con el sedentarismo, desembocando en la llamada “epidemia de la obesidad”. Cada vez hay más investigación sobre el impacto de la obesidad en la salud, pero la desinformación fluye en un devenir de regímenes, gurús y productos dietéticos que adquieren popularidad presentándose como revolucionarios. Desde la Academia Española de Nutrición y Dietética explican que las personas caen en este tipo de dietas por la frustración. Además, aunque sean dietas de pocos meses de duración, sus riesgos no son menores. Numerosos estudios poblacionales muestran que, a largo plazo, estas dietas “milagro” generan un efecto acumulativo negativo para la salud.

Adicción y efecto rebote

Los nutricionistas advierten que en este tipo de dietas se da un fenómeno de adicción por su rapidez en el corto plazo para perder muchos kilos. Un reclamo mucho más atrayente que el de la alimentación saludable, que habla de una pérdida gradual para no poner en riesgo el sistema cardiovascular. “Perder 20 kilos en dos meses es posible, pero a costa de sobrecargar al sistema venoso con una gran cantidad de grasa, lo que en personas con riesgo cardiaco o trombótico les puede suponer la muerte”, advierten desde la Academia Española de Nutrición y Dietética.

Además, las consecuencias de estas pautas supuestamente revolucionarias afectan también a la salud mental, tal y como apunta Alma Palau, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas. “En la práctica clínica observamos ansiedad e incluso depresión en pacientes que siguen este tipo de dietas”, explica. A lo que hay que sumar el efecto rebote. Entre las personas que hacen dieta, el 98% tiende a ganar más peso al año y medio de iniciar el plan, porque el organismo tiende a recuperar el peso perdido, según indica un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn). Por eso es importante que, si ganamos peso, intentemos perderlo, porque cuanto más tiempo conviva el organismo con esa situación metabólica, más difícil será recuperar la situación anterior.

Dieta Pritikin

Origen. Estados Unidos, 1971. El ingeniero Nathan Pritikin patentó una dieta baja en grasa tomando conceptos de la investigación sobre las enfermedades coronarias.

Qué plantea. Parte de la premisa errónea de que la grasa no es saludable. Su plan de alimentación se basa en un consumo de entre el 75%-80% de hidratos, un 10%-15% de proteína y un 10 % de grasa. La dieta elimina las grasas como el aceite de oliva o los frutos secos.

El reclamo. Promete bajar tres kilos de peso al mes con una alimentación basada en el consumo de verduras, frutas, legumbres y cereales. Además, este plan de alimentación limita el consumo de determinados alimentos, en especial las carnes, huevos y los productos procesados a base de harinas refinadas como la pasta o el pan, el aceite, la mantequilla y cualquier lácteo que contenga más de un 1% de grasa.

Valoración. Se trata de una dieta que no promueve la variedad, sino la repetición de menús, basándose en listados de alimentos prohibidos, como el aceite de oliva, la sal, los frutos secos o los granos refinados. Para la presidenta del Consejo de Dietistas-Nutricionistas, Alma Palau, “esta dieta no fue formulada para bajar de peso, sino para –sin éxito– reducir el riesgo cardiovascular. Es deficiente en proteína, por lo que se pierde masa muscular y es excesiva en hidratos”. Inadecuada por la falta de grasas como el aceite de oliva virgen, cuyos beneficios para la salud cardiovascular han sido demostrados por la ciencia. La demonización de los frutos secos es otro fallo llamativo, puesto que han demostrado contribuir a la saciedad y a favorecer el control del peso corporal.

LO PEOR

Reduce al mínimo los ácidos grasos esenciales y sus proteínas son demasiado escasas para mantener la función muscular, la fuerza y la resistencia.

Dieta Pegan

Origen. Creada en 2016 por el médico y estrella de la televisión estadounidense Mark Hyman, que ha escrito varios libros sobre este régimen, que dice estar basado en los principios de la “medicina funcional”, considerada una teoría pseudocientífica.

Qué plantea. El nombre de la dieta hace referencia a la fusión de las dietas “paleo” y “vegana”. La primera se basa en consumir aquellos alimentos con los que los humanos podrían haberse alimentado durante la era paleolítica, como los vegetales, pero elimina los cereales, como el trigo, la avena y la cebada. Por su parte, la dieta vegana se fundamenta en la prohibición de cualquier alimento de origen animal, como carnes, pescados, lácteos, y otros productos animales como la miel y los huevos.

El reclamo. Promete perder peso de manera saludable con una dieta muy similar a la mediterránea. La diferencia es que este plan de alimentación prohíbe el gluten y los lácteos.

Valoración. Expertos como Miguel Herrero, titular del Instituto de Investigación de Ciencias de la Alimentación del CSIC, rechazan el enfoque de alimentarse como lo hacían nuestros antepasados, porque la esperanza de vida entonces era de 35 años. Además, el argumento de que el gluten es perjudicial es falso. Primero, porque los primeros homínidos que vivían en la era paleolítica sí lo tomaban y, segundo, porque los seres humanos, a diferencia de otros mamíferos, tenemos un intestino que posibilita digestiones largas. El gluten no es incompatible con la dieta saludable, salvo casos concretos de diagnóstico de celiaquía. Sobre los lácteos, un estudio del Ciberobn, liderado por el catedrático Jordi Salas, señala que, en su justa medida, los lácteos tienen un efecto protector frente al cáncer de colon. Esta dieta también demoniza los aditivos, ya que prohíbe el consumo de productos que los lleven, a pesar de que son seguros.

LO PEOR

Limita el consumo de cereales con gluten, una premisa sin evidencia científica. Esta restricción solo se recomienda a las personas celiacas.

Dieta Golo

Origen. Dieta creada en 2009 en EE UU por una empresa de suplementos alimenticios llamada Golo. Se publicita como un plan de alimentación creado por un equipo de médicos y farmacéuticos.

Qué plantea. Una dieta cuyos creadores advierten que no debe prolongarse más de 90 días, haciendo tres comidas al día basadas en verduras, frutas y proteínas magras, y reduciendo al mínimo (aunque no elimina) carbohidratos y grasas. Además, la dieta establece una limitación diaria de aceite de oliva virgen extra de 15 ml. Es régimen estricto, basado en el consumo de suplementos, en el que se insiste en respetar los tamaños de las raciones y en el que se insta a sus seguidores a evitar banquetes o eventos gastronómicos distintos a sus pautas.

El reclamo. Promete bajar hasta 14 kilos en tres meses. Los creadores consideran fundamental la ingesta de varios comprimidos diarios de los suplementos de la marca Golo Release, basados en minerales como el magnesio, el cromo y el zinc. Una red de comerciales envía los menús más o menos personalizados en reuniones presenciales o por videoconferencia pagando al mes.

Valoración. Desde la Academia Española de Nutrición y Dietética confirman que con esta dieta puede darse una rápida bajada de peso, pero no por los suplementos que publicita, sino por la restricción calórica más bien cetogénica (por la mínima presencia de hidratos), lo que implica efectos adversos. Aunque sean una dieta de pocos meses de duración, sus riesgos no son menores: años después de hacerse pueden aparecer daños hepáticos, renales o hipotiroidismo.

LO PEOR

Dieta basada en el consumo de suplementos (con un precio de 50 euros por 90 pastillas) que carecen de evidencia científica.

Dieta Perricone

Origen. El dermatólogo estadounidense Nicholas Perricone formuló a principios de los 2000 una dieta que buscaba luchar contra el envejecimiento.

Qué plantea. Una dieta con nula presencia de ultraprocesados, azúcares, gluten y lácteos, por considerarlos inflamatorios. Además, promueve el consumo de alimentos con alto contenido antioxidante, como el salmón salvaje o el melón cantalupo, independientemente de la temporada. También se insiste en la importancia de beber al menos dos litros de agua al día y considera inflamatorios la cafeína, el gluten y los lácteos, algo que no está avalado por la ciencia.

El reclamo. Su promesa se centra en retrasar el aspecto envejecido de la piel, buscando una renovación celular, así como reducir la inflamación (para lo que se apoya en alimentos de alto contenido antioxidante) en tan solo 28 días. Además del plan de alimentación, esta dieta incluye una línea de productos cosméticos y de suplementos nutricionales que venden bajo la marca Perricone.

Valoración. Los postulados de Perricone sobre ciencia médica han sido cuestionados en EE UU por la Asociación de Medicina Basada en la Evidencia, así como por el Consejo Nacional contra los Fraudes en Salud (NCAHF, por sus siglas en inglés). Es una dieta que puede ser considerada inofensiva, pero con argumentos erróneos, como el tema de la renovación celular. Una revisión sobre esta dieta elaborada por los doctores Harriet Hall y Stephen Barrett en 2004 incidía en la ausencia de sostén científico de este plan de alimentación, con premisas erróneas, como que el café engorda. Además, es un plan de alimentación con muy pocas calorías, no alcanza las 1.200 kcal, por lo que corremos el riesgo de que el organismo no funcione correctamente. Su promesa de perder ocho kilos de peso en 28 días tampoco es saludable.

LO PEOR

Promete que se perderán ocho kilos en 28 días. Esta severa bajada de peso puede poner en riesgo nuestra salud. Se recomienda no bajar más de 2-4 kilos al mes.

Dieta Cronodieta

Origen. El nutricionista francés Alain Delabos fue el primero en hablar de este tipo de alimentación en 1986. Es una adaptación de la costumbre ancestral del ayuno que da pie a diversas estrategias sobre el impacto de los alimentos en función de las distintas horas del día.

Qué plantea. Propone planificar la ingesta de alimentos en función de la hora del día, respetando periodos de ayuno de 3-4 horas entre comidas durante el día. A partir de ahí se distribuyen los grupos de alimentos, de modo que las grasas se toman en el desayuno (mantequillas y lácteos) y los carbohidratos se eliminan de la cena. El resto de las comidas están basadas en verduras, frutas, legumbres y proteína animal.

El reclamo. Es una dieta basada en la cronobiología, la ciencia que trata sobre los ritmos naturales de nuestro organismo sobre la que hay mucha investigación en curso. No discrimina ningún grupo de alimentos, salvo ultraprocesados y azúcares.

Valoración. Aunque hay estudios prometedores que indican que la hora del día, la luz solar y el patrón de sueño pueden tener un impacto en la metabolización de los alimentos, todavía no hay evidencias sólidas. Esto significa que todavía no se pueden llegar a conclusiones tan precisas como que los lácteos se deban tomar por la mañana y no por la noche. Sí tiene su lógica dejar los carbohidratos para horarios de máxima actividad y sustituirlos en las cenas por frutos secos o legumbres. Pero, para personas que trabajen en horarios nocturnos, por ejemplo, estas recomendaciones no servirían.

LO PEOR

Todavía no hay suficiente evidencia científica para asegurar que la hora en la que tomamos los alimentos influya en la pérdida o ganancia de peso.