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A debate: Maquillaje permanente: CUANDO EL CAPRICHO DURA MENOS EN LA PIEL

Doce de cada cien europeos llevan al menos un tatuaje. Y desde 2003, el porcentaje ha aumentado un 7%. Pero no es la única forma de decorar la piel. A esta tendencia se une otra más pujante: el maquillaje permanente de ojos, cejas e incluso labios. Tiene una menor duración potencial, pero se aplica con fines estéticos y se le han descubierto beneficios sanitarios, postquirúrgicos. Dos expertos analizan las bondades y riesgos de esta moda creciente.

 

Los tatuajes, esos dibujos más o menos artísticos que se inmortalizan con tintas de colores bajo la piel, además de enfrentar a padres del siglo pasado con los millennials y -no digamos- con los alevines de la generación Z, tienen una propiedad: son para siempre. Ya existían en el Neolítico, hace más de 5.000 años: Ötzi, el hombre de las nieves que apareció momificado en 1991 en los Alpes, llevaba la espalda y las rodillas como un futbolista moderno, cuajadas de tinta. Seguramente tenían mucho que ver con símbolos tribales o gremiales (era cazador), lejos de la función estética de hoy.

A esta moda de vocación perenne que se ha disparado en los últimos 15 años se ha sumado otra transitoria, el maquillaje permanente, que dibuja cejas, contornos de labios e incluso marca la línea de los ojos (eyeliner) con la promesa de disfrutar de una mirada magnética sin tener que recurrir al maquillaje diario. Al contrario de lo que sugiere su nombre, aquí el dibujo no es (del todo) permanente: desaparece con el tiempo. En general, en uno o dos años.

El maquillaje permanente también colorea la piel, pero solo su capa más superficial (epidermis). Además, las tintas que usa contienen excipientes (glicerina, agua...) que permiten al organismo asimilarlas. También varía la composición de los colores, que no son tan vivos como en los tatuajes, sino más parecidos a las gamas empleadas en el maquillaje.

Sin cifras oficiales del sector, ni sobre el número de centros ni del de profesionales que realizan el maquillaje permanente en España, los expertos reconocen que estamos ante una tendencia que crece: y no solo entre mujeres, sino también entre los hombres. Las zonas más demandadas son los ojos, seguidos de las cejas (que se rellenan para aumentar su volumen) y los labios.

Esta técnica de la micropigmentación, popularizada por su aplicación como método de maquillaje facial semipermanente, también se emplea para corregir cicatrices y quemaduras, e incluso para reconstruir la areola a las mujeres con cáncer de mama. Los precios no parecen aptos para todos los bolsillos: oscilan entre los 300 y los 500 euros. Y aún hay que contar con las sesiones de repaso.

UN MAQUILLAJE QUE CURA.

El maquillaje permanente como método reparador ha tenido durante años un trasfondo benéfico. La iniciativa #AreolaSolidaria, de la Asociación española de micropigmentación estética, paramédica y oncológica, que realiza la reconstrucción de pezón de forma gratuita a todas aquellas personas que han sufrido una mastectomía. Y no están solos: tatuadores (en este caso de tatuaje permanente) de toda España se han agrupado en la plataforma Tatuaje solidario con el cáncer de mama para ayudar a las mujeres enfermas también de forma gratuita. Pero este 2018 hay una buena nueva: desde abril forma parte de los tratamientos costeados por la sanidad pública. La práctica ya la realizan algunos hospitales españoles, entre ellos, el Ramón y Cajal de Madrid o el Hospital Universitario de Torrejón. Pero pronto podrían ser más.

NO DEJA DE SER UN CAPRICHO.

Antes de lanzarse a las manos de un maquillador permanente por pura estética, los profesionales aconsejan meditarlo, y no dejarse llevar por el impulso. Si el/la paciente decide hacerlo, dejará a un lado el lápiz de labios durante un tiempo, pero si no le gusta el resultado el pigmento puede tardar hasta cinco años en ser eliminado completamente, y durante ese tiempo, la pigmentación puede variar su color inicial.El Ministerio de Sanidad además recomienda cerciorarse de que la clínica escogida usa productos autorizados, cumple los requisitos legales y cuenta con un profesional cualificado en micropigmentación y unas condiciones higiénicas adecuadas. Por otro lado, como todos los procedimientos estéticos, el arte de la persona que lo realiza juega un papel importante en el resultado final, ya que puede ser muy natural o, por el contrario, llamar la atención por su artificialidad. Los riesgos son mínimos, pero el maquillaje permanente implica hacer pequeños pinchazos con una aguja en la piel, por lo que la zona puede inflamarse y dar lugar a una ligera costra. Los profesionales, por eso, reiteran: siempre hay que buscar a un maquillador experimentado, pedir la documentación, y exigir unas condiciones mínimas de higiene.

La experta: María Dolores Pérez, presidenta de la Asociación de Micropigmentación Estética, Paramédica y Oncológica (AMEPO): "Muchos profesionales y centros de maquillaje permanente ejercen sin autorización sanitaria"

María Dolores Pérez, presidenta de la Asociación de micropigmentación estética, paramédica y oncológica (Amepo) está de celebración: el maquillaje permanente -o micropigmentación- es desde abril un tratamiento costeado por la sanidad pública cuando sirva para reconstruir la areola y pezón a mujeres con cáncer de mama. Una lucha de dos años que empujó su iniciativa #AreolaSolidaria, con ayuda de políticos, enfermas y profesionales. "Esta intervención mejora la calidad de vida de estos pacientes, y logra que vuelvan a sentirse completas", dice esta enfermera barcelonesa, que pasa su tiempo libre mimando a Kevin, el bichón maltés con el que vive. Pero el maquillaje permanente libra otra revolución pujante a pie de calle: dibuja cejas, marca pestañas y colorea los labios de cientos de miles de españoles, mujeres y hombres, con la promesa de librarles del lápiz de ojos o pintalabios durante años

¿Cuántos usos tiene el maquillaje permanente?

También llamado micropigmentación, es una técnica que consiste en introducir un pigmento de color justo debajo de la primera capa de la piel (epidermis). Su objetivo, en principio, es corregir o embellecer rasgos faciales, como labios, cejas o párpados. Pero también se usa en otras zonas del cuerpo. Por ejemplo, para colorear las manchas blancas de despigmentación (vitíligos), camuflar cicatrices y secuelas de accidentes, golpes, quemaduras y las manchas, reconstruir areolas a mujeres con cáncer de mama o corregir zonas capilares con poca densidad de cabello. A diferencia del tatuaje artístico, el maquillaje permanente actúa sobre la primera capa de la piel, por lo que es semipermanente. El color irá desapareciendo y hace falta repasarlo cada dos o tres años.

¿Cuáles son las zonas más frecuentes en España?

El perfilado de las cejas, que recrea la forma pelo a pelo cuando estas no existen o son muy finas, cortas o despobladas. También consigue un efecto de elevación (lifting) de la zona exterior de la ceja, que abre y da expresión al ojo. Otro muy solicitado es el maquillaje de los párpados para rellenar las pestañas, dibujar la línea del eyeliner, corregir ópticamente los ojos caídos o reforzar la línea de pestañas del párpado inferior, que permite crear un efecto de efecto ahumado.

¿Y los labios?

También los labios. En este caso el maquillaje permanente modifica el dibujo, eleva su color (efecto pintalabios) o se aplica para aumentar ópticamente el volumen. Y aún hay más: también es usado para dibujar lunares o para simular pecas suaves en las mejillas..

¿Hay hombres que recurren al maquillaje permanente?

Claro. En su caso, lo más demandado es el maquillaje para hacer más densas laspestañas. También es frecuente que quieran colorear los labios en un tono más fuerte.

¿Qué tal envejecen estos tratamientos?

Los pigmentos desaparecen con el tiempo, se degradan y los tonos se aclaran. Por ello, es necesario hacer repasos periódicos, cada año y medio o dos años..

Y no será apto para todos los bolsillos...

Los precios varían, pero un maquillaje de cejas o de ojos cuesta entre 250 y 350 euros y el de labios, entre 400 y 500 euros. La coloración de la areola cuesta entre 400 y 500 euros en una clínica privada. El resto de los presupuestos dependerá de la dimensión de la zona que necesite el tratamiento.

¿Cada año se detectan 20.000 nuevos casos de cáncer de mama. Cerca de 6.000 mujeres se ven sometidas a una mastectomía. ¿Con esta técnica puede mejorar la vida de estas mujeres?

Estéticamente es como un tatuaje. Con la micropigmentación mamaria es posible volver a dibujar la areola y el pezón que perdieron las mujeres que se han sometido a una mastectomía.

Una intervención que, desde hace poco, podrán pedir las que lo necesiten en los hospitales de la sanidad pública.

Por suerte ahora las cosas serán más fáciles también en la sanidad pública. En 2015 registramos en el Congreso de los Diputados con el Partido Socialista una proposición no de ley para impulsar al Gobierno a incluir este tratamiento en la sanidad pública. Y al fin, este abril, la propuesta ha sido aceptada e incluida como parte del proceso de reconstrucción de mama que harán los hospitales públicos en España.

¿Cómo ayuda física y psicológicamente esta intervención a las mujeres?

Es un antes y un después de la enfermedad, ya que mejora su calidad de vida. Cuando por fin ven la areola creada, todas se emocionan, ya que vuelven a sentirse completas.

¿Volvamos a la estética pura y dura. Y pongamos el caso de alguien que quiere pintarse la línea de los ojos, por ejemplo. ¿Cómo se sentirá seguro de estar protegido si algo sale mal??

La persona debe firmar una autorización que elabora el Ministerio de Sanidad, con la que confirma su consentimiento para hacerse el tatuaje. El maquillador le dará una copia firmada junto con todos los datos del tratamiento: número de lote de la tinta, color y fecha de caducidad. Y, además, hay que entregar unas pautas para cuidar la zona. Estos documentos funcionarán como resguardo, y serán importantes para reclamar, buscar o descargar responsabilidades en caso de que algo no salga bien.

¿Y qué ocurre cuando hay un problema?

Cada caso es distinto, pero todo profesional autorizado tiene la obligación de contratar un seguro de responsabilidad civil para poder responder o, en caso de que así sea, asumir su parte de responsabilidad.

¿La regulación del sector del maquillaje permanente es suficiente?

Aunque sabemos que la tendencia es creciente, no hay un registro de personas que realizan maquillajes permanentes en España. Tampoco conocemos el número de centros: son las comunidades quienes dan las autorizaciones, y hay algunos que trabajan sin la autorización sanitaria. Además, habría que regularizar la formación exigida para poder ejercer como maquillador permanente. Es imposible determinar cuántos profesionales se dedican en España a hacer maquillajes permanentes, ya que hay muchos que no están debidamente dados de alta. Existe mucho intrusismo en este sector.

¿Y qué se requiere para ser un maquillador permanente legal en España?

La formación que se exige por ley es tener el título de técnico higiénico sanitario o aquel que lo convalide, por ejemplo, estar licenciado en medicina, diplomado en enfermería o tener un grado superior de estética o auxiliar de clínica.

Ante este panorama: ¿cuál es su consejo para escoger al profesional?

Es básico verificar que tanto el profesional como el centro tienen todos los permisos legales, tanto la autorización sanitaria como la titulación. Es importante acudir siempre a un centro acreditado por Sanidad. Para ayudar en esta tarea, los ayuntamientos tienen la relación de los centros homologados en su zona. Y, por supuesto, también hay que ver trabajos previos del profesional, para comprobar su experiencia y destreza.

Cifras a flor de piel

  • 2 años de duración media tiene el maquillaje permanente.
  • De 2 a 3 semanas tarda en desaparecer una inflamación aguda (poco habitual) de un maquillaje permanente.
  • 80% de las tintas para maquillaje permanente son europeas, El resto llegan de EE UU y Asia.
  • 5 sesiones son necesarias para eliminar un maquillaje permanente con un láser Q-switched (pulsión de luz a alta intensidad).
  • 300-500

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