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Un caso similar puede merecer sentencia distinta. Esta página recoge sentencias de nuestros tribunales que, por su contenido, afectan a los consumidores y usuarios de todo tipo de productos y servicios. No olvide que ante hechos similares, las cuestiones de prueba, las circunstacias concretas de las partes implicadas e incluso el tribunal que sea competente en la causa puede determinar fallos distintos.

: La empresa distribuidora, responsable en una explosión de gas propano

Como consecuencia de una explosión de gas propano en una vivienda arrendada, se ocasionaron daños en diversas viviendas y en el edificio en general. La Comunidad de Propietarios y otros perjudicados demandaron civilmente a la empresa distribuidora del gas propano, que fue condenada en primera instancia con el fundamento de que el siniestro se originó por una fuga de gas a causa de una fisura en el anillo elástico de la bombona.

El juzgado de primera instancia aplicó la teoría de la responsabilidad por riesgo y las normas de defensa del consumidor y usuario (artículo 28 de la Ley General de Defensa del Consumidor). Tras sucesivos recursos, el asunto llegó al Tribunal Supremo, que en sentencia del 23 de diciembre de 1999, consideró probado el nexo entre el daño y la falta de control y vigilancia en el proceso de distribución.

Dice el Supremo que la distribuidora comercial era también fabricante envasadora y ello supone, por tanto, una especial exigencia de control y vigilancia sobre sus actividades. Teniendo en cuenta el peligro del producto, debía cerciorarse de las condiciones de la bombona y cuidar con el máximo celo que no se produjesen alteraciones durante el almacenamiento y transporte.

Igualmente, se debían extremar las precauciones en relación con las personas a quienes entregaba el producto: si los clientes no estaban censados, el repartidor no estaba autorizado para la entrega. Sin embargo, el inquilino de la casa en que se produjo la explosión no tenia contrato de suministro de gas propano (lo había tenido el propietario, pero se dio de baja al alquilar la vivienda) y, aun así, se le suministraban bombonas sin control alguno.

El repartidor de la empresa declaró que no exigían la exhibición del contrato y que las instrucciones de la empresa eran las de servir a todas las personas que solicitaban bombonas. Es decir, que se venían cargando en la factoría las bombonas bajo la suposición de que eran debidamente revisadas, se distribuían sin control alguno y no se hizo inspección periódica de la instalación. Para el Tribunal Supremo, resulta evidente la negligencia de la distribuidora, por lo que confirma la sentencia de la Audiencia de Madrid que condenaba a la distribuidora a indemnizar a los perjudicados.

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