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Margarinas : Margarinas: solo se parecen en que se untan

Todas tienen un aspecto muy parecido, pero entrañan notables diferencias. Así que es importante fijarse en la etiqueta y aprender a descifrarla.

La margarina siempre ha sido vista con cierto recelo: se suele percibir como un producto “industrial” y “artificial”, cuya composición es “sospechosa”. Estos temores se deben sobre todo a las características que presentaban muchas margarinas en el pasado: hasta hace unas décadas estaban compuestas por algunas grasas que dejaban bastante que desear desde el punto de vista nutricional, como las grasas trans. Además, como consumidores no teníamos forma de conocer detalles acerca de su composición porque en su etiqueta solo se mostraban indicaciones genéricas acerca de sus ingredientes, como “grasas vegetales”, sin especificar qué tipos.

En la actualidad estos productos son muy diferentes a los de entonces. Se ha mejorado su composición, de manera que la gran mayoría ya no contienen grasas trans. Además, la etiqueta muestra todos los ingredientes con detalle; por ejemplo, en lugar de “grasas vegetales”, ahora se indica “aceite de oliva” o “grasa de coco”. De este modo podemos ver que no contienen ingredientes extraños, sino que están compuestos simplemente por mezclas de distintos aceites y grasas. Además, tenemos más información a nuestro alcance para decidir cuál elegimos. Pero antes de fijarnos en los ingredientes, es importante que nos centremos en otro aspecto: el tipo de producto del que hablamos.

¿Realmente es margarina? 

Antes de elegir una margarina deberíamos tener muy presente que hay muchos productos con aspecto similar (consistencia sólida, color amarillento, maleables, envases parecidos), pero entre los que existen importantes diferencias. Tanto es así que algunos de ellos ni siquiera son margarinas, aunque no podremos advertirlo a menos que leamos con detenimiento la etiqueta, y más concretamente la denominación de venta, que suele figurar junto a la lista de ingredientes. Todos esos productos se conocen legalmente con el nombre genérico de “materias grasas”. Consisten en mezclas de grasas que contienen una pequeña proporción de agua: esta última se encuentra formando minúsculas gotitas dispersas en el seno de la materia grasa, por eso se dice que son emulsiones de agua en grasa.

  1. Materias grasas lácteas. Proceden exclusivamente de la leche o de productos lácteos. Es decir, en este grupo se encuentran la mantequilla y sus diferentes tipos.
  2. Materias grasas compuestas. Están formadas por aceites o grasas tanto animales como vegetales. En este tipo de productos las materias grasas de origen lácteo deben encontrarse en una proporción de entre el 10% y el 80%.
  3. Materias grasas. Están formadas por materias grasas vegetales o animales, sólidas o líquidas (eso sí, no pueden tener más del 3% de grasa láctea). Todo este grupo de productos, el que tratamos en esta guía, se conoce coloquialmente como margarina, aunque desde el punto de vista técnico y legal se distinguen varias denominaciones:
    • Margarina. El contenido de materia grasa debe ser igual o superior al 80% e inferior al 90%, como ocurre en Tulipán Original (80%).
    • Margarina tres cuartos (3/4). El contenido mínimo de materia grasa es del 60% y el máximo del 62%, como en Roda (60%) y Puleva (60%).
    • Semimargarina. El contenido mínimo de materia grasa es del 39% y el máximo, del 41%. La legislación indica que, si el contenido en grasa es inferior o igual al 41%, el producto puede denominarse “margarina ligera”, tal y como ocurre con la margarina Ligeresa, que contiene un 40% de grasa.
    • Materia grasa para untar X%. Reciben esta denominación los productos que cumplen alguno de los siguientes contenidos de materia grasa: – Inferior al 39%, como Flora Proactiv 35%. – Superior al 41% e inferior al 60%, como Artua (55%), Delínea (54%) y Tulipán sin aceite de palma (50%). – Superior al 62% e inferior al 80%, como Flora Original (70%) y Flora Esencia (70%).

En la etiqueta de Flora Proactiv la denominación del producto indica que se trata de “Materia grasa vegetal para untar 70%”. Sin embargo, la cantidad de grasas que se indica en la información nutricional es 35%. Según nos ha comunicado la empresa, se trata de un error de etiquetado. El dato correcto es ese 35%, así que la denominación que le corresponde es “Materia grasa vegetal para untar 35%”. Como se puede ver, la clasificación de estos productos es bastante compleja, lo que hace que la información que se muestra en la etiqueta con respecto a la categorización del producto sea difícilmente comprensible para el consumidor. Debemos tener en cuenta que estos productos están compuestos básicamente por materias grasas y agua, lo que significa que, si contienen un 70% de grasas, prácticamente el 30% restante es agua. Es decir, desde el punto de vista de la calidad comercial son más apreciados los productos con una elevada proporción de grasa. Eso suele estar reñido con los aspectos nutricionales, porque son productos que aportan más cantidad de ese nutriente y más energía. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que no todas las grasas son iguales. Para conocer los detalles debemos fijarnos en la lista de ingredientes.

Análisis

Para realizar esta guía de compra se seleccionaron margarinas marcas líderes en el mercado, en las que se analizó, principalmente:

  • Puntuación Nutri-Score. La valoración viene muy determinada por el aporte de energía, la cantidad de grasa y la proporción de grasas saturadas.
  • Los ingredientes. Nos fijamos especialmente en el tipo de grasa que contiene.
  • La información comercial. Analizamos si aporta información de valor o si esta puede resultar confusa o llevar a engaño al consumidor.
  • Precio. No fue un criterio para evaluar la calidad del producto, pero la calidad/precio se ha tenido en cuenta para las posiciones del ranking.
  • El etiquetado. Se analizó si cumple con la legislación vigente.

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