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Analizados 102 parques de 18 ciudades del país : Zonas verdes: no mejoran en cantidad y sus usuarios perciben falta de seguridad

El equipamiento y los servicios acumulan las principales deficiencias, mientras que el mantenimiento y limpieza se catalogan como satisfactorios. Las diferencias entre las ciudades son notables

Lo que cuesta a una ciudad su "pulmón" verde

Las zonas verdes urbanas precisan, además de espacio físico, de una dotación económica importante que garantice una conservación y mantenimiento de calidad. Los ayuntamientos de nuestro país destinan, de media, un 2,5% de su presupuesto al cuidado de los “pulmones” de su ciudad. En Logroño y Pamplona, la satisfacción de estar en el podio de las capitales con más parques y jardines del estudio se plasma en un esfuerzo económico también superior a la media. De hecho, la proporción del presupuesto local asciende al 4,5%. También Barcelona y Valencia superan ligeramente la media (con cerca del 3% de sus presupuestos anuales dedicados a estos fines). Por el contrario, Málaga reserva el menor porcentaje de las 18 ciudades (un exiguo 0,8% del presupuesto general) al mantenimiento de sus parques y jardines, junto con Bilbao (1,5%), Oviedo y Zaragoza (cerca del 2%). Muy cerca de la media se hallan los consistorios de Valladolid, Sevilla, Córdoba, A Coruña, Murcia, San Sebastián y Granada.

En términos económicos, destacan los 50 millones de euros que le cuesta a Barcelona mantener en buenas condiciones sus parques y jardines, los 21 millones y medio que emplea Valencia o los casi 19 millones de Sevilla (tres de las ciudades más grandes del país), frente a los 4 millones de euros que se dedican a la conservación de los espacios verdes ovetenses y los apenas 5 millones de Granada.

Decálogo del parque ideal

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Con independencia de su tipo (botánico, monumental, etc.), un parque de calidad debe estar diseñado para ofrecer a sus usuarios un entorno agradable, accesible y seguro. Para ello, debería cumplir con una serie de requisitos básicos:

  • Extensión adecuada: el parque debe ofrecer un espacio suficiente para todos, de forma que sus usuarios puedan sentirse cómodos para realizar distintas actividades: practicar deporte, relacionarse socialmente, comer, pasear, leer, charlar o simplemente descansar.
  • Entorno agradable todo el año: un buen parque urbano debería tener sombras en verano y zonas, por ejemplo con vegetación, que sirvieran para protegerse del frío o del aire en invierno.
  • Oferta de servicios suficiente y de calidad: los parques urbanos deben contar con el suficiente equipamiento e instalaciones para realizar actividades culturales, prácticas deportivas y de ocio, pasear, contar con edificios para exposiciones, obras de arte, zonas de picnic, lugares en los que plantar árboles o plantas por los vecinos, etc. No está de más que la oferta de actividades sea gratuita, por ejemplo el alquiler de bicicletas o patines.
  • Las zonas de juego infantil deben incluir elementos diferenciados por edades: el objetivo es que puedan jugar niños de todas las edades. Además, deben contar con zonas para que los adultos puedan cómodamente vigilar a los más pequeños (por ejemplo con bancos protegidos de las inclemencias del tiempo circunvalando las zonas de juego).
  • Ergonomía del mobiliario urbano: el mobiliario urbano (bancos, papeleras, fuentes, farolas, etc.) debe ser cómodo, numeroso y adaptado a personas con discapacidades, y su disposición debe tener en cuenta el uso lógico de cada zona del parque.
  • Divulgación de la naturaleza: las áreas verdes urbanas son una oportunidad única para mostrar más de cerca la naturaleza (espacios para conocer y aprender). Por ello, es conveniente que, de una manera didáctica (por ejemplo, mediante carteles de información), se muestre qué flora y fauna hay en la zona (aulas de la naturaleza), además de contar con información de utilidad (planos del parque, dónde llamar en caso de desperfectos en las instalaciones, dónde acudir en caso de accidente, instrucciones en los juegos, etc.).
  • Eliminación de barreras arquitectónicas: el acceso a las diferentes zonas y equipamientos no debe ser un obstáculo para las personas con dificultades de movilidad, además de contar con una buena infraestructura de medios de transporte que los acerque a los ciudadanos.
  • Mantenimiento eficaz: aparte de las labores necesarias de limpieza, es necesario que cuenten con papeleras bien repartidas por todo el parque, con servicios para los excrementos de los perros, con aseos públicos, etcétera.
  • Ambiente tranquilo: es decir, sin ruidos excesivos (por ejemplo el impacto acústico ocasionado por el tráfico) y con una distribución de espacios y zonas adecuada, diferenciando entre los de juego y los de estancia, paseo o relajación.
  • Cuidado y respeto de la biodiversidad: las zonas verdes no deben suponer un impacto sobre las especies vegetales y animales autóctonas. Los parques y jardines de la ciudad deben ser ecosistemas equilibrados para las formas de vida que, a lo largo del tiempo, han ido desarrollándose en el territorio.

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