Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa >

Guía de compra: yogures bebibles y otras leches fermentadas : Yogur bebible y salud

Son productos de alto valor nutritivo, aconsejables a cualquier edad y especialmente para personas que no toleran bien la leche, ya que se trata de alimentos de fácil asimilación

Yogur bebible y salud

Influencia en la salud

Las más recientes investigaciones parecen apoyar la antigua y extendida creencia de que el yogur (también el bebible) y las leches fermentadas tienen la capacidad de influir positivamente en la buena salud y no únicamente como facilitadores en la predigestión de la lactosa.

Las bacterias que están en el yogur industrial típico prosperan en la leche y no pueden sobrevivir dentro del cuerpo humano. Sin embargo, otras bacterias presentes en el yogur tradicional o en preparados funcionales, como el Lactobacillus fermentum, el L. casei o el L. brevis además del L. plantarum presente en los vegetales encurtidos o el L. acidophilus, sí pueden residir en nuestro organismo adhiriéndose a la pared intestinal y protegiéndola mediante la segregación de compuestos antibacterianos. Esto estimula el sistema inmunológico, mantiene a raya el colesterol y favorece la motilidad intestinal y la prevención de la diarrea.

Esta actividad tan deseable ha hecho que en los últimos tiempos sean muchos los fabricantes que incorporan lactobacilos probióticos y bifidobacterias a los productos realizados a base de leche fermentada como el yogur, tanto sólido como líquido.

Lácteos funcionales

Se considera que un alimento es funcional cuando se demuestra que posee un efecto beneficioso sobre una o varias funciones específicas del organismo, más allá de los efectos nutricionales habituales, lo que resulta relevante para mejorar la salud y el bienestar, o para reducir el riesgo de enfermar.

Puede ser un alimento natural o uno al que se le ha añadido o eliminado un componente por medios tecnológicos o biotecnológicos, o se le ha modificado la naturaleza de uno o más componentes o la biodisponibilidad de los mismos o una combinación de ambas posibilidades. Aun así, no se puede olvidar que debe seguir siendo un alimento y que debe ejercer su efecto beneficioso con las cantidades que normalmente se consumen en la dieta.

El sector lácteo es el que ofrece mayor variedad de funcionales, tanto a través de la leche líquida como de la fermentada, la mantequilla o los quesos. Precisamente, en las leches fermentadas la industria ha encontrado la base idónea sobre la que incorporar ingredientes o nutrientes que otorgan al producto final propiedades más allá de las puramente nutricionales, convirtiéndolas en verdaderos alimentos funcionales.

Estos alimentos también pueden definirse como productos lácteos preparados con leche sometida a un proceso de pasteurización, esterilización o ebullición, a la que se inoculan bacterias lácticas que pertenecen a una o varias especies.

Las leches fermentadas bebibles se pueden clasificar en:

  • Probióticas. Contienen microorganismos vivos que, cuando se ingieren en las cantidades adecuadas, pueden aportar beneficios para la salud.
  • Prebióticas. Se refiere a los ingredientes no digeribles por el hombre que forman parte de los alimentos. Llegan al colon sin digerir y allí las bacterias del colon los fermentan, condicionando la flora de bifidobacterias. Entre ellos están la lactulosa, que favorece el desarrollo de los Lactobacillus, y la inulina y los galacto y fructooligosacáridos, que estimulan el crecimiento de esas bifidobacterias.
  • Simbióticas. Alimentos que contienen un ingrediente probiótico y un prebiótico, aportando el efecto de ambos.
  • Enriquecidas en fibra. La fibra dietética es la denominación que se aplica a las sustancias de origen vegetal, mayoritariamente hidratos de carbono, no digeribles por las enzimas humanas, pero que pueden ser parcialmente fermentadas por las bacterias del colon. Existen dos tipos de fibra, la insoluble (celulosa o lignina) presente predominantemente en cereales, y la soluble (pectinas o gomas) que abunda en frutas y vegetales. La fibra incrementa el bolo fecal y mejora la motilidad intestinal, entre otros beneficios.
  • Enriquecidas en vitaminas y minerales. Principalmente la vitamina A, D o del grupo B y el calcio, bien para enriquecer la composición natural de estos productos o bien para suplir las pérdidas en el proceso de elaboración, como la de vitaminas liposolubles en el desnatado.
  • Con fitoesteroles (esteroles y estanoles vegetales). Estos componentes de las células vegetales poseen una estructura y funciones similares a la del colesterol en animales. Su ingesta puede disminuir la absorción de colesterol.
  • Otros enriquecimientos, como jalea real, aloe vera, melisa, proteínas de soja o ácidos linoleicos conjugados entre otros. Cada uno de ellos dota a las leches fermentadas de unas propiedades añadidas determinadas, convirtiéndolas en “revitalizantes”, “relajantes” o “beneficiosas para la piel”.

Los reglamentos europeos 1924/2006 y 432/2012 regulan las alegaciones en los alimentos o en los suplementos alimenticios. El primero establece unas bases generales relativas a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos, mientras que el segundo aporta una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos.

Aun así, en la Unión Europea no existe una legislación armonizada sobre las alegaciones de salud. Por lo tanto, las cuestiones relativas a estas se resuelven a nivel nacional. Cuando un alimento se propone como beneficioso para la salud, este se somete a la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), entidad que valora la idoneidad de las alegaciones, la existencia de evidencias científicas al respecto y emite un informe, no vinculante, de manera que son la Comisión Europea y cada estado miembro los que deciden si autorizan o no dichas alegaciones.

La legislación europea relativa al etiquetado prohíbe atribuir a los alimentos propiedades preventivas, terapéuticas o curativas, así como la referencia a dichas propiedades.

Sería necesario que existiese al mismo tiempo un marco regulador que protegiera a los consumidores de las atribuciones de propiedades confusas. El hecho de que se autorice una determinada alegación solo significa que el alimento contiene la cantidad mínima que se requiere como para clasificarlo como funcional o enriquecido, y muchas veces lo que encontramos son lácteos funcionales con cantidades realmente mínimas, por ejemplo de fitoesteroles o probióticos.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones