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: Vitaminas y minerales: la mejor munición para las defensas

Que el sistema inmune esté fuerte depende de un trabajo en equipo. Incorporar a nuestra dieta todos los nutrientes que contribuyen activamente al buen funcionamiento del sistema inmunitario es una garantía: son aquellos capaces de influir en la capacidad de respuesta del organismo ante la llegada de agentes invasores (bacterias, virus o células cancerosas...). Te explicamos cuáles son, dónde están y qué cantidades necesitamos. De verdad.

Cuándo recurrir a los suplementos

¿Tienes déficit de vitaminas o minerales? Hay que adquirirlos de la dieta. Es lo que recomendarán todos los médicos a los que se consulte. Y existen varias razones para no consumir suplementos sin control médico. Primero, porque algunos de ellos no pasan por los estrictos controles de calidad a los que están sujetos los medicamentos. Segundo, porque el exceso de algunas vitaminas puede tener efectos perjudiciales en la salud. Por ejemplo, una suplementación continuada de vitamina D puede ocasionar una acumulación de calcio en los tejidos (hipercalcemia, que puede terminar creando problemas de osteoporosis, cálculos renales, desorientación o arritmias).

Un exceso de vitamina A puede acarrear daños hepáticos, y dosis superiores de B6 de forma continuada pueden derivar en daños neurológicos (en concreto, en los nervios periféricos, los que unen el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo). Solo en casos muy concretos, el médico recomienda la suplementación. Estos son algunos:

  1. Niños durante su primer año de vida (vitamina D) y en casos de los muy prematuros (hierro).
  2. En ocasiones, se receta vitamina D en personas veganas porque, aunque la fuente principal es la luz solar, también se consigue consumiendo productos lácteos, que los seguidores de esa alimentación no toman.
  3. B12 en, generalmente, todos los veganos –ya que una dieta 100% vegetal no aporta esta vitamina–, y también en muchos vegetarianos, aunque se debe atender siempre a la recomendación del médico. En niños vegetarianos, el pediatra evaluará la necesidad de dar suplementos de hierro y vitamina B12 (obligatoria para niños veganos). Siempre con analítica previa y bajo decisión del pediatra.
  4. Ácido fólico y yodo durante el embarazo.
  5. En casos de enfermedades crónicas, que impiden absorber todos los nutrientes por la enfermedad o porque interfieran ciertos fármacos.
  6. Cuando la alimentación habitual no alcanza para suplir este déficit. Puede ser en la vejez (siempre con control médico, ya que hay ancianos que no lo necesitan y puede interferir con otros fármacos), y también en la adolescencia por el pico de crecimiento, si a esta edad se realiza mucho ejercicio físico y se consume más de lo que se ingiere.

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