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Encuestados más de 1.000 usuarios de www.consumer.es sobre su consumo de verduras y hortalizas congeladas : Verduras congeladas: la dificultad de acabar con las faltas creencias

Un 83% de los encuestados adquiere habitualmente las verduras en su formato fresco, pero solo un 14% de los entrevistados elige las verduras congeladas con frecuencia

Precauciones en la compra

En la compra

Dos de cada tres encuestados (el 68%) reconoce que compra verduras congeladas: un 36% menos de una vez al mes, un 23% una vez al mes y un 29% varias veces al mes.

A dos de cada tres consumidores encuestados les atrae el hecho de que con las verduras congeladas se pueda disponer todo el año de todas las variedades de este alimento, aunque a un 33% este hecho le resulta indiferente.

A la hora de adquirir verduras congeladas conviene tomar varias precauciones:

  • No romper la cadena de frío: en la compra, conviene adquirirlas en el último momento y llevarlas a casa con las bolsas isotermas, creadas específicamente para su transporte. Hay que fijarse en si el envase presenta o no escarcha ya que, de ser así, significaría que la cadena de frío se ha roto.
  • Revisar bien las fecha de consumo preferente: es importante respetar el plazo máximo de almacenamiento indicado en el envase, que suele situarse alrededor de los 12 meses si se guardan en un congelador a 18 ºC bajo cero.
  • No volver a congelar las verduras una vez descongeladas: una vez las verduras se hayan descongelado, conviene cocinarlas durante el mismo día o consumirlas en un plazo máximo de 4 días. No deben congelarse de nuevo, ya que perderían sus cualidades originales.

En cuanto a cómo cocinar las verduras congeladas, un 28% de los encuestados reconoce que no sabe cómo hacerlo. En primer lugar, hay que obviar el mito de que es necesario lavarlas antes de cocinarlas. Las verduras congeladas se presentan listas para su utilización, gracias a los procesos previos de limpieza a los que son sometidas.

Las verduras llegan al consumidor lavadas, troceadas, precocidas y libres de desperdicio, por lo que son medioambientalmente sostenibles. Así, para reducir al máximo las pérdidas nutritivas, es aconsejable emplear poca agua para su cocción y verterlas sin descongelar. Se pueden cocinar también a la plancha, en el microondas o al vapor.

Mantener la cadena de frío

Para mantener las características organolépticas (textura, sabor, color y olor) de las verduras congeladas es fundamental mantener la cadena de frío. Se trata de un método capaz de conservar las condiciones de los productos congelados a una temperatura controlada. La mayoría de los alimentos, entre ellos las verduras, se deben conservar entre -25 ºC y -18 ºC para que la cadena de frío no se altere.

Aunque la temperatura de un producto congelado nunca debe superar los -18 ºC, hasta que un alimento llega al congelador, recorre un largo camino y pasa por diferentes centros de producción, transporte en vehículos especiales y puntos de venta o plataformas de distribución. En todas estas fases, el tiempo que transcurre puede ser un gran enemigo, ya que se generan muchas ocasiones en las que es posible perder propiedades y valores nutritivos, en especial de vitaminas hidrosaludables y termolábiles como la vitamina C. Es entonces cuando el proceso de descomposición tiende a reactivarse y, por tanto, el producto se termina degradando.

Por supuesto, en el hogar, hay que tener en cuenta que si las verduras se han descongelado, nunca hay que introducirlas de nuevo en el refrigerador. De hacerlo, el agua que contienen se cristaliza y termina dañando a los propios vegetales. Y es que también pueden aparecer problemas de contaminación microbiológica.

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