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Encuestados más de 1.000 usuarios de www.consumer.es sobre su consumo de verduras y hortalizas congeladas : Verduras congeladas: la dificultad de acabar con las faltas creencias

Un 83% de los encuestados adquiere habitualmente las verduras en su formato fresco, pero solo un 14% de los entrevistados elige las verduras congeladas con frecuencia

Hábitos

Hábitos de consumo

Tan solo un 7% de los encuestados reconoce que no suele consumir verduras habitualmente. El resto las toma con diferentes frecuencias durante la semana: un 37% de ellos lo hace entre 1 y 5 veces, otro 34% entre 5 y 10 veces y un 22% más de 10 veces.

Las autoridades sanitarias aconsejan un consumo de hortalizas de entre tres y cinco raciones al día, es decir, un mínimo de 400 gramos diarios. Para cumplir con estas recomendaciones, bastaría con comerlas en el primer plato y también acompañando a los segundos, tanto en la comida como en la cena. Además, conviene que al menos una ración sea en ensalada porque es la mejor forma en la que preservan todos sus nutrientes.

El 83% de los consumidores consultados asegura que normalmente adquiere las verduras frescas. Solo un 14% las elige habitualmente congeladas y otro 3% opta por las conservas.

Es más, un 52% de los entrevistados añade que suele comer verduras congeladas con menos frecuencia que en su formato frescas y solo un 11% opta por las congeladas con mayor asiduidad. El 27% reconoce que nunca consume verduras congeladas.

En este sentido, hay quienes le dan crédito a falsas creencias como la de que las verduras congeladas contienen conservantes o que pierden propiedades, entre otros mitos. De hecho, tres de cada cuatro personas entrevistadas argumentan su elección de las verduras frescas con dos motivos principales: que son más sanas y saben mejor. Otro 22% dice que las toma porque las encuentra fácilmente en el establecimiento donde las adquiere.

Sobre las congeladas

Tres de cada cuatro encuestados asegura que consume verduras congeladas. Entre ellos, el 44% prefiere tomarlas de forma individual, otro 22% opta por la mezcla y al 34% no le importa una forma u otra.

Más de la mitad de los encuestados que consumen verduras congeladas (un 55%) lo hace porque siempre las tienen disponibles en buen estado y en cualquier momento de la temporada. Otro 36% hace referencia a su facilidad de uso y sencillez a la hora de cocinarlas (son fáciles de preparar y de servir, y vienen ya preparadas, cortadas y limpias) y, por último, un 9% las elige por el ahorro de tiempo y dinero que suponen.

Es cierto que las verduras congeladas tienen la ventaja de que ya están limpias, enteras o troceadas y listas para su cocción (sin necesidad de descongelarlas) directamente en agua hirviendo. Este es su principal reclamo para aquellos que las adquieren. Pero además, al transcurrir tan poco tiempo entre la recolección y la congelación (tan solo unas horas), este tipo de producto conserva muy bien las cualidades nutritivas de las verduras frescas, incluso en ocasiones presentan un contenido superior en vitaminas y minerales que otro tipo de formatos. Por ejemplo, la cantidad de vitamina C que aportan las espinacas frescas consumidas a los tres días de su recolección es menor que la que proporcionan las espinacas congeladas. Y, por último, su relación calidad y precio es muy buena.

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