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: Vender objetos de segunda mano en Internet

Dar salida económica a ciertos objetos usados puede ser de gran ayuda para llegar a fin de mes

Describir nuestro objeto con el máximo detalle

Estos servicios, una vez que nos hemos dado de alta y pagado la cuota correspondiente por vender, permiten publicar el anuncio con un espacio para la descripción y las características técnicas. Conviene pensar con detenimiento qué vamos a escribir, ya que se deben dar los datos precisos y útiles al comprador.

Es importante pensar que este no puede ver ni tocar el objeto y esta falta de percepción sensorial debe suplirse con un texto que valore el mínimo detalle útil. Hay que ser precisos y prácticos, sin abrumar a nuestro comprador con mil detalles. No hay que falsear las descripciones con alabanzas gratuitas ni exageraciones, pero tampoco ser negativos: si vendemos algo es porque creemos que el objeto en cuestión le puede ser útil a otra persona.

Conviene ser sinceros respecto al estado y virtudes del producto si queremos evitar futuras reclamaciones y, para ello, lo mejor es que nosotros mismos estudiemos bien el producto y su estado antes de describirlo. Esto servirá de prevención sobre los estafadores que compran un objeto y luego reclaman por su supuesto mal estado con el fin de conseguir un precio menor. Si conocemos bien nuestro producto, podremos defendernos.

La mayoría de los servicios permiten subir desde el disco duro del ordenador fotografías de los productos a la venta. El proceso es sencillo, funciona pulsando un botón, pero hay que tener en cuenta que en la web del sitio las fotos no quedarán tan bien como las vemos en nuestro escritorio. Las imágenes tienen que tener una buena calidad y ser útiles tanto al comprador como a nosotros mismos.

Si el objeto sufre alguna rotura, es mejor fotografiarla y mostrarla, ya que se entendería como una prueba de sinceridad y de ponderación del valor del producto. Además, muestra el alcance del desperfecto, que nos defiende ante reclamaciones tramposas. Por otro lado, hay que destacar las virtudes del producto. De nuevo, como en el caso del texto, no hay que pretender engañar a nadie porque los únicos damnificados seremos nosotros mismos.

¿Cómo quiero que me paguen?

En algunos servicios, está en nuestra mano elegir forma de realizar la transacción, pero en otros no. Los grandes, que viven de los porcentajes de ventas, exigen que las transacciones se hagan en sus plataformas y, para ello, tienen habilitados canales de pago. La ventaja es que ofrecen, en principio, mayores garantías de seguridad, previenen la estafa y aseguran el cobro. La desventaja es que no rentabilizamos la venta al 100% y en ocasiones nos vemos obligados a dejar nuestros datos bancarios. No obstante, eBay utiliza servicios de pago enmascarado como PayPal, que resultan apropiados para este tipo de transacciones.

Si la decisión del método de pago está en nuestras manos, sin duda, el pago por adelantado mediante transferencia bancaria es el más ventajoso, mientras que el pago a la entrega del producto a domicilio es el que más riesgos tiene para el vendedor. Si es posible verse con el comprador y conocerse de algún modo, ya sea presencial o mediante el uso de videoconferencia, la transacción se facilitará mucho y podremos escoger el sistema con más confianza. De todos modos, con estos sistemas abiertos ganamos en libertad y flexibilidad, pero perdemos en seguridad y garantías.

Si decidimos trabajar con un servicio grande que cobra porcentajes de las ventas, tendrá ciertas normas para casos de reclamaciones. Ofrecerá así unas garantías mínimas tanto al comprador como al vendedor. Puesto que pertenecemos al segundo grupo, lo mejor es conocer nuestro producto y tener pruebas gráficas del estado en el que lo enviamos al comprador.

Ahora bien, si no somos honestos o no tenemos pruebas, además de perder el dinero de la venta, podemos vernos penalizados con puntos negativos que mostrarán a los posibles vendedores como usuarios poco fiables. Del mismo modo, en ventas abiertas donde no media una empresa grande, es importante saber que no opera ninguna garantía sobre objetos de segunda mano cuando la compraventa se registra entre particulares. Por otro lado, si engañamos a nuestro comprador
acabaremos por pagarlo, ya que es muy probable que explique nuestro acto en los foros especializados y redes sociales y dé nuestros datos, de modo que cualquier futuro comprador pueda comprobar que somos poco fiables. Es habitual que un comprador estudie en foros y redes con qué tipo de persona hará negocios.

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