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Análisis documental para conocer la situación de los enfermos crónicos en España y de la evolución de sus factores de riesgo : Uno de cada cuatro consumidores sufre una o varias enfermedades crónicas

Entre los factores de riesgo, se encuentran que el 45% de la población española es inactiva, un 29% no consume frutas y verduras a diario, el 27% fuma y el 10% de las personas con entre 15 y 64 años consume bebidas alcohólicas a diario

¿Cuáles son los factores de riesgo de las enfermedades crónicas?

Cambios metabólicos

En concreto, estos cuatro hábitos insanos pueden producir hipertensión arterial, sobrepeso y obesidad, hiperglucemia (niveles elevados de glucosa en sangre) y la hiperlipidemia (niveles altos de lípidos en sangre). La OMS los denomina “cambios metabólicos o fisiológicos”.

Entre ellos, la organización internacional destaca el aumento de la presión arterial como el principal factor de riesgo metabólico de enfermedad crónica en el mundo (se le atribuyen el 18% de las defunciones), seguido del sobrepeso y la obesidad, y también del aumento de la glucosa sanguínea.

En este sentido, los consumidores encuestados en el Estudio ENPE destacan el colesterol alto y la tensión arterial alta como sus problemas crónicos más frecuentes. En función de la edad, la alergia y la enfermedad celíaca es lo más común entre los más jóvenes con trastornos crónicos, mientras que a partir de la mayoría de edad prevalecen el colesterol alto y la hipertensión. Entre los mayores de 65 años, estos problemas afectan a un 30% y a un 26%, respectivamente, de la población encuestada con esa edad.

Por su parte, el INE, en la última Encuesta Nacional de Salud de 2013, observó que las principales enfermedades crónicas y los factores de riesgo muestran una tendencia ascendente entre la población española. En concreto, la hipertensión arterial ha aumentado del 11% al 18% desde 1993 y el colesterol elevado, del 8% al 16%.

Sin cambios en la rutina alimentaria

Los problemas de salud crónicos están muy relacionados con el patrón de alimentación. De modo que lo habitual es pensar que las personas que padecen un problema crónico de salud modifican su dieta como parte del tratamiento o para prevenir problemas asociados.

Nada más alejado de la realidad. Según el Estudio ENPE, solo el 11% de los encuestados afirma haber cambiado su dieta habitual en los últimos 6 meses como consecuencia de problemas crónicos de salud. Las mujeres lo hacen en mayor medida que los hombres, aunque no hay grandes diferencias por sexos: el 12% de ellas lo lleva a cabo frente al 10% de ellos. Por edad, destacan los mayores de 65 años, el 24% cambia su patrón de alimentación.

¿Y qué cambios son esos? Teniendo en cuenta que la variación de hábitos nutricionales va en consonancia con los problemas de salud más prevalentes (tensión arterial alta y colesterol alto), la mayor parte de las personas entrevistadas asegura haber reducido los alimentos ricos en grasas, así como la ingesta de sal. También reducen los alimentos ricos en azúcares y la cantidad de alimentos consumidos en general.

Por edad, mientras los encuestados más jóvenes (de 3 a 18 años) apenas realizan ningún cambio en su dieta, los más mayores (mayores de edad) sí la modifican de alguna manera. Principalmente, quienes cuentan entre 19 y 64 años reducen los alimentos con grasas, mientras quienes superan la barrera de los 65 años reducen la ingesta de sal.

Los riesgos

El estilo de vida de la población ha cambiado mucho con los años y se han extendido algunos hábitos no muy apropiados en el cuidado de la salud: adoptar dietas insanas, ser cada vez más sedentarios, fumar y consumir alcohol en exceso. La OMS proporciona una serie de datos sobre las consecuencias de llevar a cabo este tipo de rutinas que hablan por sí solos:

  1. El tabaco se cobra casi 6 millones de vidas cada año en el mundo (por la exposición del humo ajeno) y se prevé que esa cifra crezca hasta los 8 millones en 2030.
  2. Aproximadamente 3,2 millones de defunciones anuales pueden atribuirse a una actividad física insuficiente.
  3. Más de la mitad de los 3,3 millones de muertes anuales por mal uso del alcohol se deben a enfermedades crónicas.
  4. 1,7 millones de muertes en 2010 en las que intervienen causas cardiovasculares se han atribuido a la ingesta excesiva de sal o sodio.

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