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Toxiinfecciones alimentarias, también en Navidad : Unas Fiestas sin sobresaltos

Las reuniones familiares navideñas alrededor de una mesa generosamente surtida de manjares constituyen una costumbre muy arraigada en nuestra sociedad

Dulces: cuidado con cremas y natas

La repostería navideña más relacionada con toxiinfecciones es la que se presenta rellena de nata y la que contiene crema pastelera. La nata es muy pereceder y fácil de contaminar si los manipuladores no observan una higiene correcta. La crema pastelera, aunque no debería plantear problemas al tratarse de una masa cocida, puede producir contaminación cruzada tras su cocción en obradores y cocinas en los que manipulan huevos frescos.

Los turrones, mazapanes, mantecados y otros dulces navideños no representan riesgos sanitarios, pero son muy calóricos y de difícil digestión, por lo que su consumo ha de ser modesto. Especial moderación han de mostrar con los dulces las personas diabéticas y obesas.

Consejos:

  • Si va a elaborar algún postre que contenga huevo, deseche los huevos rotos, con restos de plumas o heces. Y no los lave, ya que al ser la cáscara porosa, la humedad favorece la penetración de las bacterias en el interior del huevo.
  • Mantenga refrigeradas cremas y natas. Si son caseras, consúmalas lo antes posible y nunca transcurridas más de 24 horas de su elaboración.
  • Evite la pesadez de estómago producida por turrones y otras golosas especialidades navideñas masticándolas bien, desmenuzándolas y ensalivándolas.
  • Termine comidas y cenas navideñas con un postre a base de frutas. Además de ser una fuente de vitaminas poseen propiedades laxantes, muy útiles en unos días en los que los menús son ricos en proteinas y grasas, y pobres en fibra vegetal.

Las sobras, fuente de riesgos

En las copiosas comidas de Navidad es muy habitual que sobre género, que será gustosamente consumido en colaciones posteriores. En estos casos, hay que refrigerar la comida cuanto antes para evitar problemas. Una medida sensata es no servir a la mesa cantidades que se presume no van a ser consumidas. Es más lógico separar (antes de servirlo a la mesa) lo que se estima que va a sobrar y refrigerarlo inmediatamente. Otras medidas muy seguras son:

  • Ante la menor duda, tire a la basura los alimentos cuyo estado no le inspiran confianza.
  • Recaliente sólo los alimentos que va a consumir. Los enfriamientos y calentamientos sucesivos disminuyen la calidad nutritiva del alimento y favorecen su contaminación.
  • No guarde restos de mahonesa casera y otras salsas similares de un día para otro, aunque las haya mantenido en el frigorífico. Tampoco conserve restos de tortillas u otros productos que lleven huevo crudo o poco cuajado.
  • Los alimentos enlatados pierden su esterilidad una vez abiertos. Guárdelos en un recipiente con tapa y refrigérelos.
  • Los embutidos en lonchas son más susceptibles de contaminación. Tápelos y manténgalos en frío.
  • Guarde siempre en el frigorífico los pasteles, cremas pasteleras, flanes, natillas, etc.

Objetivo: unas Navidades saludables

  • Compre sólo los alimentos que le ofrezcan la máxima garantía sanitaria. Transpórtelos y almacénelos de forma correcta.
  • No llene el frigorífico, el aire frío debe circular entre los alimentos. Organice las baldas por grupos: lácteos, carnes, frutas-verduras,… Mantenga su temperatura entre 0 y 5 grados. Impedirá así la multiplicación de microorganismos en los alimentos.
  • Para evitar la contaminación cruzada, separe los alimentos crudos de los cocinados. Guarde los primeros en la parte baja del frigorífico; los alimentos preparados, en las baldas superiores.
  • Si prepara los alimentos con varios días de antelación, sepárelos en porciones pequeñas y congélelos rápidamente. Los platos preparados la víspera basta con refrigerarlos.
  • Si ha descongelado un alimento, consúmalo lo antes posible. Y no lo recongele.
  • Para cocinar o recalentar un plato, el centro del alimento debe alcanzar los 65ºC. Evitará así el crecimiento microbiano.
  • Fundamental: mantenga una correcta higiene personal. Lávese frecuentemente las manos, sobre todo tras ir al baño, y después de manipular alimentos crudos o si ha tocado a su mascota. Nunca fume mientras manipula alimentos.
  • Limpie las superficies y utensilios de cocina, durante y después de la manipulación.
  • Cambie y lave frecuentemente los paños de cocina: son un vehículo para los gérmenes.
  • Evite, en la comida, la ingesta abundante de líquidos, agua incluída, ya que la digestión se hace lenta y difícil: los jugos gástricos e intestinales no actúan con la misma eficacia.
  • Si bebe alcohol, hágalo con moderación. Además de aportar muchas calorías y perjudicar al estómago, una ingesta excesiva puede ocasionarle una intoxicación etílica grave. Y, no lo olvide: “si bebes, no conduzcas”.

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