Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Medio ambiente > Energía y ciencia

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Energías renovables : Una pobre y muy desigual implantación en las diversas zonas del país

La potencia eléctrica instalada en Navarra mediante energías renovables es 20 veces la de Murcia, 10 veces la de Valencia, 7 veces la de País Vasco y La Rioja y 5 veces la de Madrid.

Energía solar, dos procesos distintos

Por energía solar fotovoltaica se entiende la que produce electricidad, mientras que si se obtiene calor se trata de energía solar térmica. La electricidad nacida el Sol se utiliza en nuestro país para cubrir consumos domésticos o de pequeñas explotaciones agrícolas en lugares aislados. Sólo de forma ocasional llega a conectarse a la red de distribución eléctrica.

Los paneles solares requieren poco mantenimiento y duran unos 30 años. Andalucía tiene la potencia más importante de esta energía, pero es de sólo 3 megavatios. A mucha distancia le siguen Castilla-León y Cataluña. La energía solar térmica se genera con colectores de agua a la que calienta la radiación del sol. Una vez alcanzada la temperatura deseada, este agua se puede utilizar en viviendas, hoteles, hospitales y piscinas. Andalucía es la que más aprovecha la energía solar para producir calor. Tiene instalados 98.190 metros cuadrados de colector.

Le siguen, muy de lejos, Madrid y Valencia. País Vasco y La Rioja son las comunidades menos avanzadas en energía solar térmica. La energía generada por el sol es tan abundante que la cantidad que recibe la Tierra en 30 minutos es equivalente a toda la energía eléctrica consumida por la humanidad en un año.

España, por su privilegiada situación y climatología, se ve favorecida respecto al resto de Europa, ya que cada metro cuadrado de suelo en nuestro país recibe al año unos 1.500 kilovatios/hora de energía, suficiente para cubrir diez veces las necesidades energéticas anuales de la ciudad de Barcelona y 30 veces la de su consumo eléctrico. Pero la cruda realidad se impone: en nuestro país, la energía obtenida del astro rey representa sólo el 0,003% del consumo energético total. Es decir, una parte de cada treinta y tres mil. Resulta paradójico que en países menos soleados que España, como Alemania, Austria, Holanda o Suiza, no se planteen la duda de si tendrán sol suficiente. De hecho, los paneles solares están mucho más extendidos que aquí.

El principal punto débil de esta energía es que la radiación solar en invierno (cuando más energía necesitamos) es menor. Por otro lado, es imprescindible desarrollar la tecnología de captación, acumulación y distribución de energía solar para que pueda ser competitiva frente al resto de opciones energéticas que se ofrecen al usuario.

Las ventajas de los paneles de energía solar fotovoltaica son claras. Su instalación es simple, sencilla, requiere muy poco mantenimiento, son aparatos de larga duración (se calcula que la vida de las placas oscila entre los 25 y 30 años). Básicamente se distinguen dos tipos de instalaciones: los sistemas aislados y los sistemas conectados a la red. En el primer caso, las posibilidades son enormes: desde viviendas o equipamientos independientes, hasta bombeo de agua, señalizaciones, equipos de sonido, sistemas de iluminación, ordenadores, cámaras o para la cloración de aguas, entre otras aplicaciones. La ventaja de los sistemas conectados a la red reside en que se suprime la pérdida de energía, pudiendo vender parte de ésta (el excedente) a la compañía eléctrica que se ha contratado. En el mundo hay ya más de 30.000 instalaciones fotovoltaicas conectadas a la red. En España se contabiliza medio centenar.

Mientras llegue radiación solar, funcionan todo el año. Normalmente en verano se genera más electricidad debido a la mayor duración del tiempo soleado. En los días nublados también se genera electricidad pero el rendimiento energético se reduce proporcionalmente a la reducción de la intensidad de la radiación. En la geografía española se dan condiciones suficientes para generar esta electricidad, aunque las zonas más soleadas son más favorables aún. Santa Cruz de Tenerife recibe la máxima insolación de España. El caso más desfavorable es el de Asturias.

El sector fotovoltaico español atraviesa un buen momento. Las inversiones correspondientes a 1998 totalizaron 3.190 millones de pesetas, prácticamente el doble que la media de los tres años anteriores. El tejido empresarial está compuesto por 73 compañías. La capacidad de fabricación de módulos fotovoltaicos en España excede con mucho las necesidades del mercado interior, por lo que la exportación es una actividad a destacar. Las perspectivas de desarrollo del sector fotovoltaico se centran en las aplicaciones conectadas a la red. Para que las instalaciones fotovoltaicas conectadas a red se generalicen se deberán cumplir las previsiones actuales de reducción de costes, basados en una disminución de los costes de materias primas, mejoras en la eficiencia de las células y optimización de los procesos de producción.

El principal problema en el aprovechamiento de la energía irradiada por el sol es económico. El precio de las células solares resulta todavía elevado, pero es probable que una vez se inicie su fabricación a gran escala una parte importante de la electricidad consumida en los países más soleados tenga su origen en la conversión fotovoltaica, que puede compatibilizarse, al menos inicialmente, con otras fuentes convencionales.

España crea un gran número de infraestructuras solares, pero exporta casi un 85% de las mismas a otros países, sobre todo a Alemania e Italia. Las causas: el gran coste económico que supone la instalación de esta infraestructura. Los expertos estiman que el tiempo que necesita un hogar para recuperar una inversión inicial de dos millones de pesetas puede traducirse en una década. Con estos números es fácil comprender que las casas provistas de instalaciones fotovoltaicas se reduzcan a decenas que, además, suelen localizarse en lugares apartados del tendido eléctrico convencional. El sector de la energía solar térmica en España está compuesto por 86 empresas en general de pequeño tamaño. Durante 1998 se han finalizado proyectos que han superado los 1.500 millones de pesetas de inversión.

Los defensores de esta energía renovable se preguntan por qué todavía no es mayoritariamente utilizada, ni siquiera en aplicaciones donde está probada su eficacia. Aseguran que es un error comparar la energía solar con otras fuentes de energía teniendo en cuenta únicamente factores económicos, ya que esta energía presenta ventajas a medio y largo plazo que compensan sus limitaciones.

En los últimos años numerosas promociones de viviendas, y hasta barrios enteros, se están dotando de tejados solares en países como Alemania, Holanda o Japón. Pero el último ejemplo se ha podido ver durante los Juegos Olímpicos de Sydney. La Villa Olímpica representó el mayor desarrollo solar fotovoltaico en el sector doméstico del mundo. Los paneles estaban integrados en los tejados de hasta 665 casas y edificios permanentes de la villa. Todos conectados a la red eléctrica generaban un millón de kWh por año. Y mientras el coste de cada casa no es superior al normal, el gasto de los inquilinos es mucho menor. Además, en la Villa Olímpica se ha aprovechado la energía solar térmica para calentar el agua (con apoyo mínimo de gas) y se han utilizado electrodomésticos y lámparas de bajo consumo.


La minihidráulica puede aprovechar los desniveles naturales

Las centrales de energía minihidráulica tienen una potencia de 10 megavatios o menor y pueden servirse de un desnivel ya existente. Las comunidades que más potencia tienen instalada en estas pequeñas centrales son Castilla-León, con 232 megavatios, Cataluña y Andalucía. No obstante, si se relacionan con la población o con la superficie, Navarra y La Rioja se sitúan en cabeza. Murcia y Valencia son las que cuentan con menor potencia instalada en minihidráulica.

La finalidad de una central hidroeléctrica es aprovechar la energía de un curso de agua como consecuencia de la diferencia de nivel existente entre dos puntos, transformándola en energía eléctrica disponible en el punto más bajo donde se sitúe la central.

Existe una gran variedad de instalaciones diferentes para realizar esta transformación energética. Una primera clasificación según el tipo de central sería:

  • Centrales de agua fluyente
  • Centrales de pie de presa
  • Centrales de canal de riego o abastecimiento

En las posibilidades de aprovechamiento son elementos decisivos la pluviometría y la topografía. La energía cinética obtenida mediante el empleo de las turbinas hidráulicas es empleada en la generación de electricidad para su cesión a la red.

El sector empresarial con actividad en el área minihidráulica está compuesto por aproximadamente 120 empresas soportadas por unas inversiones anuales del orden de 10.000 millones de pesetas.

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones