Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Edición impresa > Medio ambiente > Energía y ciencia

Los datos, informaciones, interpretaciones y calificaciones que aparecen en esta información corresponden exclusivamente al momento en que se realizaron y tienen, por tanto, una vigencia limitada.

Energías renovables : Una pobre y muy desigual implantación en las diversas zonas del país

La potencia eléctrica instalada en Navarra mediante energías renovables es 20 veces la de Murcia, 10 veces la de Valencia, 7 veces la de País Vasco y La Rioja y 5 veces la de Madrid.

Lo que se invierte

En datos correspondientes a 1999, Castilla-León y La Rioja fueron las que más invirtieron en energías renovables (suma de inversión privada, pública y subvenciones) si tenemos en cuenta su población: 2.611 y 2.048 ptas por habitante, respectivamente. Las que menos invirtieron fueron Murcia (80 ptas por habitante) y Madrid (146 ptas). Otras comunidades muy austeras en inversión fueron Navarra (275 ptas por habitante), País Vasco y Valencia (ambas, en torno a las 500 ptas por habitante).

Las administraciones de Andalucía y Cataluña se negaron a proporcionar esta información. Si se quiere cotejar el compromiso de los poderes públicos con estas energías renovables, sirve como indicador el porcentaje de subvención pública a la inversión privada. Destacan Murcia (cuya Administración subvencionó el 44% de lo invertido) y Navarra, con el 34% de subvención.

Las que menos dinero destinaron a subvenciones fueron País Vasco y La Rioja, con sólo el 4%. Esta escasa presencia del dinero público puede deberse al tipo de iniciativa empresarial en estas energías: en el País Vasco en 1999 más del 90% de la inversión se dirigió a centrales minihidráulicas, que no gozan de ayudas públicas.

La biomasa, fuente energética de primer orden

Los residuos agrícolas y de la explotación maderera son idóneos como combustible. La biomasa, el biogás y los biocarburantes constituyen hoy la principal fuente de recursos para su aprovechamiento con la tecnología actual. Proporciona agua caliente y electricidad. Andalucía con 56 megavatios, el País Vasco con 22 mW y Madrid con 14 mW son las comunidades que más potencia han instalado para generar electricidad con biomasa. El proceso consiste en la quema de residuos para producir vapor de alta presión, que genera electricidad a través de una turbina. El vapor residual pierde presión, pero sigue cargado de calor que es utilizable para la calefacción.

También se pueden gasificar los desechos, que cuando alcanzan altas temperaturas desprenden metano, quemado en una turbina de gas para producir electricidad. El consumo de biomasa en España se contabiliza cada cinco años mediante encuestas en zonas rurales e industrias. El último sondeo sitúa a Andalucía como la comunidad que más biomasa consume. Calculada en toneladas equivalentes de petróleo (tep) ascienden a casi 787.000. Le sigue Castilla-León con 421.000 tep y Cataluña con 302.000 tep. Si se tiene en cuenta la superficie, el País Vasco se sitúa en primera posición con 28 tep por kilómetro cuadrado y Castilla-León queda la última con 0,22 tep/km2, un valor 36 veces inferior a la media (8 tep/km2).

El aprovechamiento energético de los residuos originados en los tratamientos selvícolas constituye un incentivo para que éstos se lleven a cabo. Son muchos los beneficios que reportan dichos tratamientos, pero sobre todo, la no realización de estos trabajos selvícolas de forma completa, incluyendo la retirada de residuos, favorece enormemente la propagación de incendios forestales.

En el caso de los residuos agrícolas (leñosos o herbáceos) la operación generadora de los mismos, y su eliminación posterior, es un imperativo del propio cultivo. Igualmente ocurre con los residuos de las industrias derivadas de la transformación de productos agrícolas o forestales, en las que, por las características del propio proceso de elaboración, hay una fracción de la materia prima que no se llega a incorporar al producto elaborado y debe eliminarse.

Una valoración de las posibilidades de aprovechamiento de estos recursos a corto plazo, ha dado como resultado unos recursos potenciales técnicamente aprovechables que supondrían multiplicar por cinco el grado de aprovechamiento actual. A diferencia de otras fuentes energéticas, la movilización de los recursos y el uso de los mismos implica a una gran parte de la sociedad a través de distintos sectores, así los cultivos energéticos y las materias primas para producción de biocarburantes dependen del sector agrícola, el sector doméstico es el principal consumidor de residuos, conjuntamente con el industrial, los biocarburantes se usan en el sector transporte¿

Desde el punto de vista empresarial, en el sector se están realizando unas inversiones anuales medias en los últimos años del orden de 2.000 millones de pesetas, que permiten la actividad de aproximadamente 64 empresas. Las aplicaciones térmicas son las más demandadas en el mercado en la actualidad y en este ámbito de aplicaciones la mayor cuota de mercado pertenece a empresas localizadas en la Comunidad Valenciana. El mercado de los biocombustibles sólidos y el de biogás se encuentra mucho más repartido.

Respecto al futuro, las previsiones de mercado apuntan a un incremento notable de las aplicaciones eléctricas y al desarrollo de los cultivos energéticos y los biocarburantes. Actualmente existen aplicaciones eléctricas de la biomasa asociadas a industrias consistentes en proyectos de cogeneración, sobre todo, en el sector de la madera y del papel, y se están empezando a desarrollar proyectos de generación eléctrica en otros ámbitos.

Los cultivos energéticos podrían constituir la mayor fuente de biomasa en un futuro próximo. Estos cultivos pueden ser herbáceos o leñosos. Los biocarburantes constituyen una alternativa a los combustibles tradicionales en el área del transporte, pudiendo utilizarse en vehículos de gasolina (bioetanol) o gasoil (biodiesel).

Un ejemplo en energía eólica

España se ha convertido en referencia internacional: el aprovechamiento del viento produce cada año el equivalente al consumo eléctrico anual de unas 840.000 familias; y en 1999, la potencia instalada aumentó un 90% respecto al año anterior. La energía eólica es barata y puede competir en rentabilidad con las centrales eléctricas que funcionan con carbón y petróleo. Navarra disponía, a fin de 1999, una potencia instalada de 318 megavatios. Le siguen Andalucía, con 127 mW y Castilla-León con sus 122 mW. La Rioja figura entre las mejores en energía eólica si se tienen en cuenta los kilovatios instalados por habitante y por superficie, aunque Navarra se sitúa muy por delante, con 0,6 kW/habitante, treinta veces por encima de la media.

La primera referencia histórica sobre el aprovechamiento del viento para mover máquinas son unos molinos de eje vertical que figuran en obras geográficas del siglo V antes de Cristo. Los citan en el Sijistán, situado entre lo que hoy en día es Irán y Afganistán, donde sopla un viento muy constante llamado `de los 120 días’. Lo que se puede hacer con la energía del aire es producir energía eléctrica mediante un aerogenerador y energía mecánica a través de un aeromotor que acciona los dispositivos necesarios para realizar un trabajo mecánico.

España es el tercer país del mundo donde crece a un ritmo más acelerado este modo de producción eléctrica, un éxito que explican las primas fijadas por la Administración para la venta de esta energía, el diseño de turbinas más potentes y la reducción de los costos industriales. La lista de los países que tienen más potencia eólica instalada continúa estando encabezada por Alemania (con 4.443 mw), seguida por Estados Unidos (2.706) y Dinamarca (1.761), a la que sigue muy de cerca España, que el año pasado dio otro gran salto adelante, hasta acercarse a este país escandinavo. Concretamente, pasó de 834 megavatios en 1998 a 1.584 mw un año después. Estas cifras sitúan a España en el segundo país europeo, detrás de Alemania, en energía eólica. El sector eólico español está compuesto por unas 200 empresas y las inversiones en 1999 llegaron a 135.000 millones de pesetas. Pese a este avance, la generación de energía eólica representó en 1999 sólo el 1,3% de la producción total de energía eléctrica en España.

El aumento de la energía eólica es un fenómeno en todo el mundo, hasta el punto de que en 1999 la potencia instalada creció un 40% y alcanzó los 13.506 mw. Su gran auge, tanto en España como en Alemania, es consecuencia de la introducción de políticas de apoyo en la regulación del sector eléctrico, lo que ha permitido a sus promotores obtener importantes compensaciones. También incide en todo esto el progreso tecnológico. Turbinas más grandes y fabricantes más eficaces eligen mejor los emplazamientos para aprovechar el viento. En quince años, el sector ha pasado de disponer de máquinas de unas cuantas decenas de KW a aerogeneradores superiores a 650 KW. Todo esto se ha traducido en que el coste por KW instalado se ha reducido a la mitad desde 1986 hasta 1999 (pasando desde las 275.000 pesetas a unas 136.000 pesetas de media).

La energía eólica es independiente de cualquier política o relación comercial, se obtiene en forma mecánica y por tanto es directamente utilizable. En cuanto a su transformación en electricidad, esta se realiza con un seguimiento excelente.

Un parque eólico de 10 mw:

  • Evita: Evita 28.480 toneladas. al año de CO2.
  • Sustituye: 2.447 tep (toneladas equivalentes de petróleo)
  • Aporta: Trabajo a 130 personas al año durante el diseño y la construcción.
  • Proporciona: Industria nacional y desarrollo de tecnología.
  • Genera: Energía eléctrica para 11.000 familias.

En 1998, el sector eólico español dio trabajo directo e indirecto a más de 4.000 personas en los sectores de promoción, implantación, fabricación, operación y mantenimiento de parques eólicos.
La evolución e investigación en los aerogeneradores y la creación de máquinas más grandes y potentes ha permitido incrementar el rendimiento y reducir el coste de kW producido con esta energía:

Año Precio kW Potencia Parque Potencia Máquinas
84 300.000 Ptas. mayor que 0,3 MW 25 kW
92 210.000 Ptas. 5 MW mayor que 200 kW
96 140.000 Ptas. 10 MW menor que 500 kW
98 120.000 Ptas. mayor que 30 MW

Paginación dentro de este contenido

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones