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Mercado de alquiler : Una opción muy poco atractiva

Mercado de alquiler de vivienda: escaso, caro y alejado de las necesidades de los ciudadanos

¿Qué ocurre en Europa?

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El 83% de las viviendas en España son propiedad de sus usuarios, frente al 11% que están en alquiler y el 6% restante, que corresponden a cesiones gratuitas o a bajo precio. Estas cifras contrastan con países de nuestro entorno, como Alemania (55% en régimen de alquiler), Holanda (46%), Dinamarca (45%) y Austria (40%).

Así, mientras la media de viviendas en alquiler en la UE era del 32% en 2002, en España esta cifra apenas alcanza el 11%. En la UE, la existencia de un mayor número de viviendas en alquiler, de origen tanto público como privado, permite que los ciudadanos y familias con menores ingresos puedan acceder al uso de una vivienda.

A diferencia de lo que sucede en nuestro país, en la UE el parque de viviendas en propiedad está orientado preferentemente a las familias más acomodadas. Además, en la mayoría de los países europeos las administraciones públicas incentivan la movilidad laboral por parte, lo que no ocurre en España. Para la mayoría de expertos, el régimen de propiedad de la vivienda está estrechamente relacionado con la movilidad laboral.

Este movimiento de la población haría aumentar la demanda de pisos en alquiler, la Administración tendría que dar solución al problema, aumentaría la oferta y el mercado se dinamizaría.

¿Por qué preferimos comprar a alquilar?

Las causas del problema de la vivienda en alquiler no están sólo en la oferta, sino también en la demanda: el deseo de poseer vivienda propia es determinante para la mayoría de las familias españolas. Vivir de alquiler no gusta, se prefiere pagar una hipoteca y así, poco a poco, comprar el inmueble. Y todo ello, a pesar de los altos precios de venta de la vivienda, de la relativa inestabilidad laboral. La cada vez mayor capacidad adquisitiva, junto con la reducción de los tipos de interés en los créditos hipotecarios han intensificado aún más la “cultura de la propiedad”, ha contribuido al encarecimiento de la vivienda y ha perjudicado mucho el desarrollo del mercado de alquileres. Además, muchas de las personas que se decantan por el alquiler contemplan esta modalidad de acceso a la vivienda como algo temporal, y es que nadie quiere pagar indefinidamente grandes (y aquí esta el quid de la cuestión) cantidades de dinero por algo que nunca será suyo. La oferta española de vivienda está orientada casi exclusivamente hacia la compra, situación que dificulta el acceso a la misma y produce, a su vez, una gran rigidez en el mercado. Un mercado de alquiler más dinámico y con mayor parque de viviendas facilitaría el acceso a la vivienda a los hogares de renta más baja y la movilidad geográfica de los trabajadores.

Jóvenes e inmigrantes: difícil acceso a la vivienda

En principio, la vía más directa para que los jóvenes accedan a una vivienda, por su sencillez y por el escaso nivel de compromiso financiero que representa, es la del alquiler. No obstante, los costes de entrada en este mercado, que incluyen seguro, fianza y alquileres por anticipado, añadidos al contraste entre demanda fuerte y oferta escasa, propician la exclusión de los jóvenes en este ámbito del alquiler. Además, este segmento de la población que es visto por los propietarios como inquilinos de riesgo elevado. En España, la falta de viviendas de alquiler frena la movilidad de los jóvenes que buscan trabajo y obliga a las parejas jóvenes a convertirse en propietarios. Las parejas jóvenes han de garantizar dos salarios para poder comprar un piso. Por tanto, es más fácil que se queden en casa de sus padres por más tiempo que en otros países y que retrasen su emancipación hasta los 30 años o hasta que vislumbren cierta estabilidad laboral.

Los nuevos seguros para el alquiler pueden animar este mercado de vivienda

La situación de los inmigrantes es aún peor. Mientras que un 85% de los españoles posee su vivienda en propiedad, esta cifra se queda en el 28% entre los inmigrantes, con lo que más de 7 de cada 10 inmigrantes en nuestro país viven de alquiler. Más diferencias: un 61% de los españoles propietarios de vivienda la tienen totalmente pagada, mientras que tan sólo un 45% de los inmigrantes propietarios de viviendas en tienen su vivienda ya pagada. El acceso en propiedad a la vivienda libre para los inmigrantes está aún más restringido, debido a sus altos precios y a los habitualmente menores ingresos de estos ciudadanos, por lo que deben optar por el alquiler.

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